Frecuentemente soy consultado por personas que manifiestan sentirse desanimadas ("no tengo energía", "me falta motivación", "comienzo algo con entusiasmo y rápidamente pierdo interés", "no me siento estimulado/a", "no me veo atraído/a por nada en particular", etc., etc.). Cuando analizo la Carta Natal de quien me hace esos planteos y comparo el cómo está planteado su destino y cómo está desarrollando su vida, siempre hallo un denominador común: está viviendo incongruentemente con los propósitos de su Alma.
Tú viniste a esta existencia con un plan de vida realizado por tu Alma. Ese plan es tu destino -los puntos a los que necesitas llegar, como en cualquier viaje- y eso es lo que está representado en tu
Carta Natal. Y ahí radica precisamente la mayor virtud de la Astrología: facilitarnos el conocer nuestro programa de vida, proveernos de un mapa de rutas e indicarnos los diferentes tramos del camino. Y hasta donde yo sé, ninguna otra ciencia o forma de conocimiento puede cumplir ese rol tan importante.
El problema mi querido/a amigo/a es que generalmente nuestro ego -ese pequeño "yo" que tenemos incrustrado en nuestra mente- pretende que vivamos según él entiende que debemos vivir. El ego es el representante de la sociedad instalado en nosotros y lo que nos transmite es por tanto, lo que la sociedad entiende que debemos pensar, sentir, desear y lograr.
El ego te incita a pensar que el mundo es un lugar peligroso, que los demás son peligrosos, que debes estar en actitud de defensa-ataque, que no debes confiar, que debes imponerte y ganar.
El ego te incita a sentir que los demás se aprovechan de ti, que los demás pueden abandonarte, que los demás pueden traicionarte, que los demás pueden atacarte y provocarte sufrimiento.
El ego te incita a desear competir aplicando la fórmula de "ganador/perdedor" -siendo por supuesto tú quien gane-, a controlar al otro para asegurarte su amor, a destacarte para obtener el reconocimiento-aceptación-cariño de los demás, a alcanzar "resultados" tangibles que supuestamente vendrás acompañados de sentimientos de plenitud y felicidad.
El ego te incita a lograr triunfar a costa del otro, a alcanzar determinadas metas, a poseer tales cosas, a obtener tal status social-económico-profesional.
El punto es que en la inmensa mayoría de los casos, los objetivos del ego y el Alma se diferencian radicalmente. Y nosotros hemos crecido en una cultura que nos ha enseñado a escuchar la voz del ego e ignorar la del Alma.
Y entonces nos planteamos la vida según los objetivos egoicos y nos dedicamos a recorrer caminos que nos conducen a un lugar llamado Ningunaparte. Nos dedicamos a perseguir metas que supuestamente nos aportarán satisfacción -según el ego- y que en realidad solo nos aportan desencanto. Un querido amigo me definió muy bien esta situación: "Cuando vivimos desde el ego, vivimos a contramano".
Y sobreviene inevitablemente el desánimo. Aunque todo aparentemente está bien, lo obvio es que nos desanimamos. Y aquí hay algo importante a tener en cuenta: "ánimo" etimológicamente significa "del Alma", en tanto que "desánimo" significa "sin Alma". Nos sentimos animados entonces, cuando actuamos desde el Alma y desanimados cuando lo hacemos desde el ego.
Una de las mayores satisfacciones que experimento en el ejercicio de mi profesión, es ver cómo cambia la realidad de mis consultantes a medida que, mediante el análisis de su Carta Natal, van tomando contacto con lo que el Alma espera de ellos y alineando sus conductas en función de eso. Y ahí se produce la congruencia entre los propósitos del Alma y lo que hacemos con nuestra vida. Y el desánimo se transforma en ánimo.
Si el desánimo es una constante en ti, te sugiero que te hagas algunas preguntas:
¿Qué quiero para mi vida?
¿Lo que quiero proviene de mí mismo/a o se relaciona con las expectativas que los demás tuvieron o tienen respecto a mi?
¿Hago lo que me gusta o hago lo que hago porque "debo" o "tengo" que hacerlo o porque obtengo aceptación y aprobación de los demás?
¿Lo que hago me aporta alegría, paz y sentido de realización?
Si el desánimo es una contante en ti, tienes dos opciones: 1) seguir haciendo lo mismo y seguir logrando por tanto, más de lo mismo o, 2) enterarte de qué es lo que necesitas hacer y alinear tus conductas con ello.
¡No es una buena opción el vivir a contramano!
Alberto Suarez
Astrólogo y Terapeuta Transpersonal
http://www.astrologias.com
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