Cultivar el opuesto: cambiar un pensamiento por su contrario
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
Cultivar el opuesto es una práctica fácil de explicar y difícil de mantener: cuando aparece un pensamiento que hace daño, en lugar de pelearte con él, alimentas su contrario. La proponen el yoga, el budismo, el cristianismo y el hermetismo moderno, cada uno con sus palabras.
Patanjali y la clavija del carpintero
Una de las formulaciones más citadas está en los Yoga Sutras de Patanjali, un texto que se suele fechar entre el siglo II antes de Cristo y el V de nuestra era. En el sutra 33 del segundo libro aconseja que, cuando los pensamientos negativos estorban, se cultive su contrario. El término sánscrito es pratipaksha bhavana: prati, «contra»; paksha, «lado»; bhavana, «cultivo». Cultivar el otro lado, literalmente.
El budismo tiene una imagen parecida. En un discurso del canon pali, el Vitakkasanthana Sutta, Buda enseña que si surge un pensamiento de codicia, de rechazo o de confusión, la mente puede volverse hacia otro tema sano. Lo compara con un carpintero que saca una clavija gruesa golpeándola con otra más fina. Es el primero de cinco métodos; los otros cuatro van desde examinar los inconvenientes de ese pensamiento hasta, como último recurso, apretar los dientes y sujetar la mente con firmeza.
Ninguno de los dos habla de reprimir. El pensamiento no se arranca a la fuerza: se le quita el sitio.
Las virtudes contrarias
En la tradición cristiana la idea tomó forma de combate. Hacia el año 405, el poeta hispano Prudencio escribió la Psicomaquia, un poema en el que cada virtud se enfrenta a su vicio. La Soberbia cae ante la Humildad, y la Ira, que no consigue hacer mella en la Paciencia, acaba destruyéndose sola.
Siglos después, los catecismos en español hacían aprender de memoria una lista: contra soberbia, humildad; contra avaricia, largueza; contra ira, paciencia; contra pereza, diligencia. Eran siete parejas, una por cada pecado capital.
También está en la llamada oración de san Francisco, la que pide llevar amor donde hay odio y esperanza donde hay desesperación. Es de las más conocidas del mundo, pero no la escribió el santo de Asís, que murió en 1226. Su primera aparición conocida es de 1912, sin firma, en La Clochette, una pequeña revista católica de París. Hacia 1920 empezó a imprimirse en estampas con la imagen del santo, y de ahí le viene la atribución.
La ley de la polaridad
El hermetismo moderno le dio otro nombre. El Kybalion, publicado en Chicago en 1908 con la firma de «Tres Iniciados» y atribuido al escritor William Walker Atkinson, cuenta entre sus siete principios el de polaridad: los opuestos serían los dos extremos de una misma cosa, igual que el frío y el calor son grados de temperatura. De ahí saca una práctica que llama transmutación mental, llevar la mente poco a poco del miedo al valor, o del odio al amor, como quien recorre una escala.
Es la misma intuición con otro vocabulario. Pasar de golpe del miedo a la confianza cuesta mucho; avanzar escalón a escalón es más realista.
Lo que no es
Cultivar el opuesto no es fingir que estás bien ni tapar una emoción con una frase bonita. La tristeza, el enfado o el miedo tienen algo que decir, y conviene escucharlos antes de cambiar de canal. Tampoco resuelve con el pensamiento problemas reales: un síntoma pide un médico, y una deuda, números.
Si un pensamiento te persigue durante semanas o te angustia de verdad, esta práctica no basta. Coméntalo con un psicólogo.
Dicho esto, un buen terreno para empezar son las conversaciones. Escuchar a alguien pensando que quizá tiene razón, y si no la tiene, decírselo sin herir, ya es cultivar la humildad frente a las ganas de ganar. Quien sabe de verdad no suele tener prisa por demostrarlo. ¿Cuántas discusiones se acabarían ahí?
Tres semanas con un solo opuesto
Benjamin Franklin cuenta en su autobiografía que trabajaba sus virtudes de una en una, una por semana, y que marcaba en una libreta las faltas de cada día. Puedes probar algo parecido, más sencillo:
- Elige un solo par, como prisa y paciencia o crítica y aprecio, y escríbelo en un papel que veas cada mañana.
- Cuando notes el pensamiento que quieres cambiar, no lo discutas: di en voz baja su contrario y haz un gesto pequeño en esa dirección.
- Cada noche, apunta una vez en que lo conseguiste, y a las tres semanas cambia de par.
Al fin y al cabo, el opuesto se cultiva como una planta, poco y a diario. Para seguir, prueba alguna de las técnicas de meditación más conocidas, lee qué propone la nueva metafísica, que también bebe del Kybalion, o la reflexión sobre la compasión. Hay más textos en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.