La personalidad humana: la máscara, el ego y lo que hay detrás
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
Muchas corrientes espirituales distinguen entre la personalidad, lo que mostramos y creemos ser, y algo más hondo que la sostiene. La palabra misma da una pista, porque viene del teatro. Esto es lo que dicen la tradición esotérica y la psicología, que no siempre llaman igual a las mismas cosas.
Una palabra que viene del teatro
En latín, persona era la máscara que usaban los actores. El escritor romano Aulo Gelio recogió en el siglo II una explicación muy popular: vendría de personare, «sonar a través», porque la voz salía por la boca de la máscara. Muchos lingüistas se inclinan hoy por otra pista, el etrusco phersu, nombre de un personaje enmascarado que se pintó hacia el año 520 antes de Cristo en una tumba de Tarquinia.
De la máscara se pasó al papel representado, y del papel a la persona. La imagen sigue viva. Al fin y al cabo, la personalidad sería el papel que cada uno interpreta en su vida.
Personalidad, individualidad y esencia
La teosofía llevó esa imagen hasta el final. En La clave de la teosofía (1889), Helena Blavatsky distinguió la personalidad, que cambia en cada vida, de la individualidad, el yo profundo que pasa de una existencia a otra. Lo comparó con un actor que interpreta muchos papeles: el personaje dura una función, y el actor permanece.
En el siglo XX, George Gurdjieff habló de esencia y personalidad. La esencia es lo que uno trae al nacer; la personalidad, lo que va adquiriendo con los años, como costumbres, opiniones prestadas o maneras de agradar. Según su enseñanza, en muchos adultos la personalidad ha crecido tanto que tapa la esencia.
Los círculos de metafísica cristiana usan otro vocabulario: un yo inferior, la personalidad que quiere destacar y llevar razón, y un Yo Superior, la parte divina de cada uno. Para ellos, el trabajo interior consiste en que la personalidad deje de mandar y se ponga al servicio de lo profundo.
El ego no es el enemigo
En el lenguaje espiritual, ego suele querer decir vanidad o ganas de destacar. En psicología significa otra cosa. Las traducciones inglesas de Freud usaron el latín ego para su Ich, el yo, la parte de la mente que pone orden entre los deseos y la realidad. Sin un yo firme no se puede vivir.
Jung, por su parte, llamó persona a la cara que mostramos en sociedad. No la consideraba mala, porque hace falta para convivir y trabajar. El problema empieza cuando alguien se identifica tanto con su máscara que olvida que la lleva.
Esa es quizá la lectura más útil. No se trata de destruir la personalidad, sino de no confundirse con ella. ¿Quién eres cuando no estás haciendo ningún papel?
Eso sí, esto es una reflexión, no un test. Si tu forma de ser te hace sufrir o te complica la vida con los demás, un psicólogo te ayudará más que cualquier teoría.
Qué mirar en tu propia máscara
- Qué papeles haces en un día normal: en casa, en el trabajo, con tus amistades.
- En cuál te sientes más a gusto y en cuál te cansas antes.
- Qué parte de ti escondes porque crees que no gustaría.
- Qué necesitas que los demás piensen de ti, y qué pasaría si no lo pensaran.
Escribe las respuestas sin corregirlas y vuelve a leerlas al cabo de un mes. Para seguir, lee cómo describe la tradición esotérica la constitución del ser humano, qué decía Jung de los tipos psicológicos y la astrología o cómo se relacionan los cuatro elementos y tu personalidad. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.