Almas afines: qué son las relaciones kármicas y dhármicas
Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026
Muchas corrientes espirituales actuales hablan de almas afines, de relaciones kármicas y de relaciones dhármicas para explicar por qué ciertas personas marcan una vida. Son creencias, no hechos comprobados, y conviene saber de dónde salen. También dónde está su límite: ningún daño es un karma que haya que soportar.
Dos palabras de la India
Karma significa «acción» en sánscrito. En las religiones nacidas en la India nombra la huella que dejan los actos, y cada tradición lo entiende a su manera, como se cuenta en las leyes del karma.
Dharma viene de una raíz que significa «sostener». Es el orden que mantiene en pie el mundo y, para cada persona, su manera justa de vivir. La Bhagavad Gita tiene una frase célebre sobre esto: más vale cumplir el propio dharma, aunque sea con defectos, que el de otro bien hecho (3, 35). Es el svadharma, el camino que le toca a cada uno.
Lo que no aparece en esos textos es la pareja «relación kármica» y «relación dhármica». Es un uso moderno de la espiritualidad popular, que toma dos palabras antiguas y les da un sentido nuevo.
Almas afines y grupos de almas
Afín viene del latín affinis, «vecino, el que linda con otro». En castellano, la afinidad es también el parentesco que nace del matrimonio, el que te une a tus cuñados o a tus suegros. La palabra encaja con la creencia: las almas afines serían compañeras de camino, personas con las que se comparte algo más que la casualidad.
Quienes creen en la reencarnación suelen añadir que esas almas viajan en grupo. La idea se popularizó con el hipnoterapeuta estadounidense Michael Newton, que en Journey of Souls («El viaje de las almas», 1994) reunió lo que contaban 29 personas bajo hipnosis sobre la vida entre dos vidas. Según esos relatos, las almas forman pequeños grupos que se reencarnan juntos y eligen ser hermanos, amigos o parejas en cada existencia. Son testimonios obtenidos en sesiones de hipnosis que nadie ha podido comprobar de forma independiente.
En esa visión, un alma afín no tiene por qué ser tu pareja. Puede ser una amiga del colegio, un profesor, una compañera de trabajo o un abuelo.
Qué se entiende por relación kármica
En los libros y foros de espiritualidad, una relación kármica es la que llega con fuerza y con fricción. Hay atracción o rechazo inmediatos, choques que se repiten y la sensación de que algo quedó pendiente. Se cree que existe para enseñar una lección, a menudo sobre el perdón o sobre los propios límites, y que termina cuando la lección se aprende.
La relación dhármica se describe al revés. Nace de la afinidad y se elige: valores compartidos, ayuda mutua, ganas de que el otro crezca. No hay una deuda que pagar, sino un proyecto común, sea una familia, un trabajo o una forma de ayudar a otros. ¿Te reconoces en alguna de las dos?
La distinción, dicho esto, tiene algo útil. Invita a fijarse en si un vínculo te hace crecer o solo te desgasta. El problema empieza cuando se usa para justificar el sufrimiento.
Ningún daño es un karma que haya que aguantar
Hay una versión de esta creencia que hace mucho mal. Dice que, si alguien te maltrata, es porque hay entre los dos un karma pendiente y debes quedarte hasta saldarlo. Ninguna tradición seria lo enseña, y los propios textos budistas niegan que todo lo que nos ocurre venga de actos pasados. Tampoco tiene base decir que un niño que pierde a sus padres «tenía un karma» con ellos: es una explicación que hiere y no consuela.
Los insultos, el control del móvil o del dinero, el aislamiento de la familia y los amigos, las amenazas o los golpes no son una lección del alma. Son maltrato.
Si te reconoces en esto, habla con alguien de confianza y pide ayuda a un psicólogo. En España, en México, en Puerto Rico y en la mayoría de los países hay teléfonos de atención a víctimas de violencia; busca el del tuyo, y si temes por tu integridad, llama a los servicios de emergencia.
Revisa tus vínculos sin etiquetas
- Fíjate en cómo te sientes después de ver a esa persona, no en lo intensa que parece la relación.
- Si un vínculo te enseña algo, apúntalo en un cuaderno; aprender no te obliga a quedarte.
- Busca la afinidad en lo pequeño: respeto, palabra cumplida y alegría por lo bueno del otro.
- Cuando haya miedo, control o violencia, pide ayuda antes de buscar una explicación espiritual.
Si quieres profundizar, lee cómo se piensan los asuntos pendientes de vidas pasadas o qué cuenta la tradición sobre el reencuentro de las almas gemelas. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.