Víctimas de ovnis: Falcon Lake, Colares y Cash-Landrum ante médicos y tribunales

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

En algunos casos de ovnis, los testigos no solo contaron lo que vieron: dijeron que aquello les había hecho daño. Tres de los más citados ocurrieron en Canadá en 1967, en la Amazonia brasileña en 1977 y en Texas en 1980. Los examinaron médicos, militares, investigadores y hasta un tribunal, y esto es lo que encontraron.

Falcon Lake, 1967: unas quemaduras en el vientre

El 20 de mayo de 1967, un mecánico de Winnipeg que buscaba minerales en el parque provincial de Whiteshell, junto al lago Falcon (Manitoba), dijo que dos objetos rojizos habían bajado del cielo y que uno se posó cerca de él. Contó que se acercó y lo tocó, y que una ráfaga salida del aparato le quemó la gorra, la camisa y el vientre. Esa misma noche le atendieron en un hospital de Winnipeg de quemaduras de primer grado.

Investigaron la Real Policía Montada y la Fuerza Aérea canadiense, y después el estudio de la Universidad de Colorado que dirigía Edward Condon. En el lugar se halló algo de radiactividad, pero limitada a un punto muy pequeño, y el terreno de alrededor estaba limpio. Un especialista en patología por radiación no encontró efectos de radiación ni en las quemaduras ni en la sangre, y las calificó de térmicas; un recuento de radiación de todo el cuerpo dio valores normales.

El informe Condon señaló muchas contradicciones en el relato y concluyó que el caso no aportaba pruebas de una nave desconocida. Otros han propuesto un accidente o una reacción alérgica. El caso sigue sin una explicación que acepten todos.

Colares, 1977: las luces del chupa-chupa

En la segunda mitad de 1977, vecinos de Colares, una isla de la costa del estado de Pará, en el norte de Brasil, y de otros pueblos de la zona contaron haber visto de noche unas luces que, según algunos, los atacaban con un haz luminoso. Las llamaron chupa-chupa, por el rumor de que sacaban sangre. Varios dijeron que aquel haz les había quemado o les había dejado marcas pequeñas en la piel.

La médica del puesto de salud de Colares atendió a varias personas y describió quemaduras leves y pequeñas marcas. Los relatos de síntomas que circularon después, y el número de afectados, cambian mucho de una fuente a otra, y no se ha publicado ningún estudio médico que permita saber qué les ocurrió.

La Fuerza Aérea brasileña organizó desde Belén la llamada operación Prato, al mando del capitán Uyrangê Hollanda, que entre octubre y diciembre de 1977 recogió testimonios, croquis, fotografías y películas. Su informe final dijo que no había indicios de seres extraterrestres; años después, en una entrevista de 1997, Hollanda aseguró que su equipo había visto y fotografiado objetos en la zona. Desde 2008, la Fuerza Aérea envía al Archivo Nacional los documentos sobre ovnis que desclasifica, y parte de los de la operación pueden consultarse allí.

Texas, 1980: el caso Cash-Landrum

La noche del 29 de diciembre de 1980, Betty Cash y Vickie Landrum volvían en coche a Dayton, cerca de Houston, con el nieto de siete años de Landrum. Contaron que delante del coche apareció un objeto brillante con forma de diamante, que soltaba llamas por abajo y desprendía mucho calor, y que después vieron pasar más de veinte helicópteros de doble rotor. En los días siguientes tuvieron náuseas, irritación en los ojos y la piel enrojecida, como quemada por el sol. Betty Cash pasó más de dos semanas en el hospital.

El investigador John Schuessler, ingeniero en programas de la NASA, estudió el caso durante años. Algunos pensaron en radiación; otros señalaron que los síntomas no encajaban del todo con ella, que un contador Geiger no encontró radiactividad en el coche y que no había datos médicos de antes del suceso con los que comparar. En 1982, la inspección general del Ejército investigó los helicópteros y no halló pruebas de que fueran militares.

Las dos mujeres demandaron al Gobierno federal por veinte millones de dólares. En agosto de 1986, un juez desestimó la demanda: el Gobierno sostuvo, y el tribunal aceptó, que ninguna agencia tenía un aparato así ni había enviado aquellos helicópteros. Betty Cash murió en 1998 y Vickie Landrum en 2007, sin que nadie aclarara qué vieron aquella noche.

Lo que dijeron médicos, jueces e investigadores

¿Qué tienen en común los tres? Lesiones o molestias reales, atendidas por médicos, y una relación con una nave que nadie llegó a demostrar. En Falcon Lake, los análisis no hallaron radiación en el cuerpo; en Colares, falta un estudio médico publicado; en Texas, ni el Ejército ni el tribunal encontraron al dueño del objeto ni de los helicópteros. Que algo no se haya explicado tampoco prueba que viniera de otro mundo.

Algunos científicos pidieron, eso sí, que estos casos no se despacharan sin más. En 1997, el panel de científicos reunido por Peter Sturrock escuchó a Schuessler sobre testigos con quemaduras y, por prudencia, pidió a los médicos que prestaran atención a esos relatos. Los otros efectos físicos que estudió, como los coches que se averían junto a un ovni, siguen el mismo patrón: datos interesantes y ninguna prueba concluyente.

Cuatro ideas para cuidarte y para investigar

  • Un relato no es un diagnóstico: quien se encuentre mal después de una experiencia así debe ir al médico y contarle todo, también lo que vio.
  • Lo que sirve a médicos e investigadores son los datos: fecha, hora y lugar, informes clínicos, análisis y fotos de las lesiones hechas cuanto antes.
  • Que una enfermedad llegue meses o años después no prueba que la causara un avistamiento; esa relación solo la puede valorar un profesional con pruebas.
  • El susto también cuenta: si la experiencia deja miedo, pesadillas o insomnio, un psicólogo puede ayudar.

Qué haría falta para demostrar una visita de otro mundo se explica en la hipótesis extraterrestre y sus pruebas. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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