El fantasma de La Ballena Alegre: historia y leyenda de un sótano de Madrid
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
Bajo un antiguo café de la calle de Alcalá, junto a Cibeles, hay un sótano con murales que fue lugar de tertulias durante medio siglo. Cuando el café se convirtió en un bar irlandés, algunos empleados empezaron a contar que allí abajo pasaban cosas raras. Esta es la historia real del local, la leyenda que nació en él y lo que suele haber detrás de experiencias así.
Un café para conversar
El café Lion, que la prensa y las memorias escriben también Lyon, abrió el sábado 10 de octubre de 1931 en los números 57 y 59 de la calle de Alcalá. Era de la familia Gallardo, la misma que había fundado años antes el Lion d'Or, en el número 18 de la misma calle, y por eso las dos casas se confunden a menudo.
Arriba, en el salón, se reunía buena parte del Madrid literario de la Segunda República. José Bergamín preparaba allí su revista Cruz y Raya, cuyo primer número salió el 15 de abril de 1933. Ramón del Valle-Inclán tuvo en un rincón una de sus últimas tertulias. Francisco Ayala, Guillermo de Torre y el compositor Rodolfo Halffter compartían otra mesa.
El sótano tenía otro aire. Estaba decorado como una cervecería alemana, con un letrero que decía Zum lustigen Walfisch, «La ballena alegre», y murales del pintor Hipólito Hidalgo de Caviedes. En esos años se reunía allí José Antonio Primo de Rivera con escritores de su círculo, como Agustín de Foxá y Rafael Sánchez Mazas. Arriba y abajo convivían, pues, dos tertulias de ideas opuestas en el mismo edificio, hasta que la guerra las disolvió.
Del verso a los platillos volantes
Tras la guerra, el café siguió vivo. En 1939, José María de Cossío y Manuel Machado fundaron allí una tertulia, y más tarde pasaron por sus mesas escritores de la generación de los cincuenta como Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio. En el sótano hubo recitales de poesía y exposiciones.
También hubo ovnis. Fernando Sesma, un funcionario de Correos aficionado a lo oculto, había fundado en 1954 una sociedad de amigos de los visitantes del espacio, y en los años sesenta reunía a sus seguidores en el café, en tertulias que llegaban al centenar de personas. Allí leyó en voz alta, en mayo de 1967, una de las cartas firmadas por supuestos habitantes del planeta Ummo, el montaje más famoso de la ufología española. En 1993, uno de sus protagonistas, José Luis Jordán Peña, reconoció que él había escrito las cartas.
Ese mismo año, los herederos de los Gallardo vendieron el café. El local se convirtió en un bar de estilo irlandés, y el sótano, con sus murales, acabó usándose como almacén.
La leyenda de los empleados
A comienzos de los años 2000, una revista de misterio recogió lo que contaban el dueño del bar y varios de sus trabajadores. La reforma se había hecho con maderas, puertas y muebles traídos de Irlanda, y según los empleados, desde entonces, a primera hora, la iluminación se prendía y se cortaba sin que nadie tocara los interruptores, las persianas se abrían de golpe y en el sótano se notaba una presencia. Un camarero aseguraba haber oído una voz que lo llamaba por su nombre cuando bajaba a dejar cajas, sin nadie más allí. El propietario llegó a hacer bendecir el local.
A la historia se sumó una foto. En una temporada en que el sótano se abrió para celebraciones, una camarera fotografió la sala, y al revelar el carrete apareció junto a uno de los murales una mancha blanquecina con algo de figura arrodillada. Un analista que la estudió para la propia revista concluyó que la mancha tenía volumen y proyectaba sombra, y que sus halos y círculos se debían a la oxidación de los productos químicos del revelado, no a nada etéreo.
Lo que suele haber detrás
Una reforma es el escenario perfecto para una historia así. Hay instalaciones eléctricas nuevas sobre cables viejos, temporizadores y sensores que aún nadie controla, corrientes de aire por huecos recién abiertos y ruidos de un edificio que se asienta. Bajar a solas a un sótano mal iluminado a primera hora, con la cabeza puesta en otra cosa, hace el resto.
La sugestión pesa más de lo que parece. ¿Qué ocurre cuando todo un equipo espera que pase algo? En un experimento publicado en 1997, los psicólogos Rense Lange y James Houran pidieron a dos grupos de voluntarios que recorrieran un antiguo cine y anotaran lo que sentían. A unos les dijeron que el edificio estaba en obras; a los otros, que allí se habían visto fenómenos paranormales. Los segundos contaron muchas más sensaciones físicas y emocionales. En un local donde los compañeros ya hablan de «algo» en el sótano, cada ruido encuentra su explicación antes de que nadie lo examine.
Las fotos de carrete tenían además sus propios defectos: manchas de revelado, papel que envejece mal, reflejos del flash en un cristal o en el propio objetivo. El cerebro, que tiende a ver figuras en las manchas, pone lo demás.
Qué mirar en una historia de fantasmas
Cuando te cuenten que en un local antiguo pasan cosas, empieza por la fecha: muchas de estas historias nacen justo después de una obra, un cambio de dueño o la llegada de personal nuevo. Pregunta quién lo vio primero y cuántas veces se repitió con testigos distintos, y fíjate en si la historia ya circulaba entre los compañeros antes de que nadie la viviera.
Con una foto, pide el original y averigua cómo se hizo. Una mancha que nadie vio en el momento suele ser cosa de la cámara, del revelado o de la luz. Y si trabajas en un sitio así y el ambiente te inquieta, hablarlo en voz alta con el resto del equipo y revisar juntos las luces, los sensores y las corrientes de aire suele desinflar el misterio más deprisa que cualquier bendición. Al fin y al cabo, a La Ballena Alegre la hicieron célebre las conversaciones, no los fantasmas.
Por qué la mente ve a alguien donde no hay nadie se explica en fantasmas, la mente y el duelo, y qué han medido los investigadores en lugares con fama de embrujados, en casas encantadas. Las manchas y los destellos de cámara se cuentan con detalle en cómo se analizan las fotos de ovnis. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.