Los eggun en la santería: quiénes son y cómo se les honra

Redacción Leotarot.com · Publicado el 5 de octubre de 2026

En la santería afrocubana, los eggun son los espíritus de los muertos, y antes de saludar a cualquier oricha se les saluda a ellos. Ese orden lo dice casi todo: para la tradición, sin los muertos no habría santo.

Quiénes son los eggun

La palabra viene del yoruba y en Cuba se escribe de varias maneras: eggun, egun, egún. Nombra a todos los que ya murieron. Dentro de ese conjunto, la tradición separa dos grupos.

  • Los muertos propios. Abuelos, padres, un hermano, la amiga de toda la vida: personas que conocimos y que, según esta creencia, siguen cerca.
  • El cuadro espiritual. Son guías que acompañan a cada persona aunque nunca fueran de su familia. La idea llega del espiritismo cubano, que convive con la Regla de Osha desde el siglo XIX y mezcla las enseñanzas de Allan Kardec con creencias africanas y católicas.

«Ikú lobi ochá»: primero, los muertos

Hay un dicho lucumí que los religiosos repiten a menudo: ikú lobi ochá, que se traduce como «el muerto parió al santo». La explicación es sencilla. Antes que los oricha estuvieron los antepasados, y fueron ellos quienes sostuvieron la religión hasta llegar a nosotros.

De ahí que ninguna ceremonia empiece sin pedirles permiso. En el moyugba, el rezo con el que se abre cualquier acto, se nombra uno por uno a los mayores ya fallecidos de la familia religiosa, y tras cada nombre se responde ibaé bayé tonú, una fórmula de respeto.

Nadie empieza de cero.

El cuadro espiritual y la misa espiritual

Según el espiritismo cubano, cada persona tiene su propio cuadro de guías. Algunas figuras aparecen en casa tras casa: la gitana, el indio, el congo, la africana o una monja. Cada una tiene su carácter, y los hay serios, alegres, protectores y hasta bromistas.

Para saber quién acompaña a alguien se celebra una misa espiritual. Varios espiritistas se sientan ante una mesa con mantel blanco, vasos de agua, flores y una vela, leen oraciones (a menudo de la colección de Allan Kardec) y van contando lo que perciben: quién es el guía, cómo era en vida, qué le gustaba. Con esas descripciones, algunos creyentes visten una muñeca que lo representa, por ejemplo una gitana con pañuelo en la cabeza y falda de colores.

La bóveda espiritual y las ofrendas

El altar de los muertos se llama bóveda espiritual. Suele ser una mesa pequeña con un paño blanco y varios vasos de agua, muchas veces siete o nueve. Alrededor se ponen fotografías de los difuntos, flores, una vela blanca y, en muchas casas, un crucifijo y un frasco de colonia, a menudo agua de Florida. Los creyentes dicen que el agua refresca a los espíritus y les da claridad.

Cada espíritu tiene sus gustos. Las flores, la luz y el agua valen para todos. A los antepasados africanos y criollos se les añade café, tabaco, aguardiente, vino seco o agua con azúcar morena. La comida va aparte, con sus recetas y su momento: lo cuenta la ofrenda de comida a los eggun.

Cómo se hacen presentes

Para los creyentes, el canal más directo son los sueños. Si un familiar fallecido aparece pidiendo algo concreto (una vela, unas flores, una misa), se entiende como una petición de luz y de recuerdo. Los muertos también hablan a través de los espiritistas, en las misas, y responden en los oráculos de la santería: el coco, llamado obí, y los caracoles del diloggún.

Muchas familias encargan también misas católicas por sus difuntos, sin ver en ello ninguna contradicción. Es el sincretismo cubano tal como se vive.

Un rincón de recuerdo en casa

¿Hace falta estar iniciado para honrar a los antepasados? No. Basta un gesto sencillo y constante:

  1. Prepara un rincón limpio y tranquilo, lejos de la cocina y de la entrada, con un paño blanco y un vaso de agua fresca. Si quieres, escribe en un papel los nombres de tus difuntos y déjalo debajo del vaso.
  2. Enciende una vela blanca junto a unas flores y, mientras arde, di sus nombres en voz alta.
  3. Cambia el agua una vez por semana. Muchas casas lo hacen el lunes, el día que la devoción popular dedica a las ánimas, y aprovechan para quitar las flores marchitas.

Eso sí, lo que va más allá (consagraciones, ceremonias, trabajar con los guías) corresponde a personas con formación religiosa. Si te interesa ese camino, lo adecuado es acercarte a una casa de santo de confianza.

Para seguir leyendo, mira qué son los oricha o cómo funcionan el sacerdocio y el ritual en el culto lucumí. Hay más textos en la sección de santería y en el tarot temático.

Texto nuevo de la Redacción de Leotarot.com, redactado con ayuda de herramientas y revisado por la redacción.

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