Meditar con El Mago: la carta de los comienzos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

El Mago es el arcano I del tarot, el primero de los numerados, y por eso muchos tarotistas lo eligen para meditar antes de empezar algo. Su imagen habla de voluntad, de habilidad y de saber usar lo que uno ya tiene a mano.

El primer arcano con número

En el tarot de Marsella la carta se llama Le Bateleur, que en francés era el artista callejero que hacía juegos de manos en las ferias. De ahí que en español haya recibido también los nombres de El Prestidigitador o El Juglar. Fue el ocultismo del siglo XIX el que lo convirtió en el mago que hoy conocemos.

La Orden Hermética de la Aurora Dorada, fundada en Londres en 1888, lo relacionó con el planeta Mercurio y con la letra hebrea bet. Mercurio encaja con lo que se le atribuye: la palabra, el aprendizaje, el ingenio y los oficios manuales. Y su número, el 1, es en numerología el del comienzo.

Qué mirar en la carta

Antes de meditar con un arcano conviene conocerlo bien. En El Mago hay cuatro detalles que merecen una mirada lenta.

El primero es el gesto. En el tarot de Rider-Waite, publicado en 1909, levanta una vara hacia el cielo con la mano derecha y señala el suelo con la izquierda. Ese gesto se suele leer a la luz de la Tabla Esmeralda, un texto breve atribuido a Hermes Trismegisto que circuló en árabe en la Edad Media y en latín desde el siglo XII, y de su idea más citada: lo de arriba es como lo de abajo. El Mago sería el puente entre los dos planos, entre la idea y su realización.

El segundo es la mesa. Sobre ella hay una copa, una espada, un pentáculo y una vara, los cuatro palos del tarot, que la tradición asocia con el agua, el aire, la tierra y el fuego. Al fin y al cabo, todo lo que necesita ya está delante de él.

El tercero es el signo del infinito, el ocho tumbado, que flota sobre su cabeza en el Rider-Waite y que en el de Marsella se adivina en el ala del sombrero.

Y el cuarto, los colores. En la baraja de Rider-Waite viste una túnica blanca bajo un manto rojo, y a sus pies crecen rosas rojas y lirios blancos. La lectura habitual ve ahí el deseo y la intención limpia, juntos.

Para qué se medita con El Mago

Meditar con una carta es contemplar su imagen y dejar que te sugiera una actitud. Con El Mago, la actitud es la de quien se pone manos a la obra. Por eso se recomienda antes de un proyecto, cuando cuesta concentrarse, cuando toca estudiar o aprender un idioma, o antes de un trabajo manual que pide precisión.

También sirve para hacer inventario. ¿Qué tienes ya sobre tu mesa para empezar? Parece una pregunta sencilla, y muchas veces saca a la luz recursos que no estabas teniendo en cuenta.

La carta tiene su sombra: el bateleur de feria era también un embaucador. Meditar con ella es mirar la propia habilidad con honestidad, sin trucos para uno mismo.

Ninguna meditación asegura que una decisión salga bien, y tampoco sustituye la ayuda de un psicólogo si la necesitas. Es una manera de prepararse.

Antes de empezar: el sitio y la respiración

Busca un rincón donde nadie te interrumpa durante veinte minutos, ponte ropa cómoda, mejor de color claro, y coloca la carta delante, a la altura de los ojos o algo más abajo. Hay quien acompaña esta meditación con una o tres velas blancas o rojas, los colores del vestido del Mago, un vaso de agua, unas flores y un incienso suave de sándalo o de mirra; otros prefieren música barroca, o el silencio. Nada de eso es obligatorio.

La respiración tiene que ser cómoda. Inspira por la nariz contando hasta cuatro y suelta el aire por la boca contando hasta seis, unas nueve veces. No retengas el aire ni fuerces el ritmo: si notas mareo, vuelve a respirar con normalidad, porque es la señal de que te estás pasando.

Cinco pasos con la carta delante

  1. Mira la carta durante dos minutos. Recorre sus detalles uno a uno (las manos, los objetos, los colores) sin pensar todavía en tu asunto.
  2. Adopta su gesto. Levanta despacio una mano hacia arriba y baja la otra hacia el suelo, como él. Quédate así unas respiraciones e imagina que tú eres la figura.
  3. Elige un objeto de la mesa. Escoge el que tenga que ver con tu asunto: la vara si necesitas impulso, la copa si es algo afectivo, la espada si hay que decidir, el pentáculo si es un tema material.
  4. Pregúntate qué tienes ya. Con los ojos cerrados, piensa qué recursos, personas o habilidades tienes a mano para dar el primer paso, y deja que lleguen las respuestas sin juzgarlas.
  5. Vuelve y anota. Baja las manos, abre los ojos, deja la carta en su sitio y escribe en un cuaderno lo que te ha venido. Si quieres, repite la meditación tres días seguidos y compara las notas.

La verdad es que al principio la mente se irá a otras cosas, y es normal: basta con volver a la imagen cada vez. Para conocer mejor esta carta, lee el significado de El Mago y El Mago como guía interior, o repasa qué es el tarot y de dónde viene. Hay más en la sección de arcanos mayores y en el tarot temático.

Texto nuevo de la Redacción de Leotarot.com, redactado con ayuda de herramientas y revisado por la redacción.

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