Los siete planetas en nuestra vida: la semana, las horas y los metales

Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026

Cada vez que dices «martes» o «jueves» nombras a un planeta. Los siete astros que los antiguos veían moverse entre las estrellas dejaron su huella en la semana, en el reparto de las horas y hasta en el nombre de un metal. Esta es la historia de esas correspondencias, que siguen a la vista de todos.

Siete astros errantes

Para los griegos, un planetes era un vagabundo: un astro que, a diferencia de las estrellas fijas, cambia de sitio noche tras noche. A simple vista se distinguen siete, y en la cuenta entran el Sol y la Luna. Urano, Neptuno y Plutón llegaron mucho después, con el telescopio.

Los astrónomos de la época helenística los ordenaron por su velocidad aparente, del más lento al más rápido: Saturno, Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio y la Luna. Es el llamado orden caldeo. El nombre es moderno y no hay pruebas de que viniera de Babilonia; lo más probable es que se fijara en el mundo griego hacia el siglo II antes de nuestra era.

Una semana con nombre de planeta

Entre los siglos I y III, el Imperio romano fue cambiando su vieja semana de ocho días por una de siete, cada uno dedicado a un astro. Una pintada de Pompeya fechada el 6 de febrero del año 60 ya llama a un día dies solis, día del Sol.

El castellano conserva cinco de aquellos nombres. Lunes viene del día de la Luna; martes, del de Marte; miércoles, del de Mercurio; jueves, del de Júpiter, y viernes, del de Venus. Los otros dos cambiaron con el cristianismo. Sábado viene del shabbat hebreo, a través del griego y del latín, y domingo, del dies dominicus, el día del Señor, que sustituyó al del Sol. El inglés guarda en cambio a Saturno y al Sol en Saturday y Sunday. Y el portugués se apartó del todo: numera los días laborables, de la segunda-feira a la sexta-feira.

El emperador Constantino dio a la semana carácter oficial. El 7 de marzo de 321 ordenó que jueces, habitantes de las ciudades y oficios descansaran en el «venerable día del Sol», aunque dejó trabajar a los campesinos, que no podían perder el tiempo de la siembra.

Por qué el lunes va después del domingo

Hacia el año 100, Plutarco escribió un tratado, hoy perdido, con una pregunta muy concreta: ¿por qué los días de la semana no siguen el orden de los planetas? La respuesta está en las horas.

La astrología antigua repartía el día y la noche en doce horas cada uno, más largas o más cortas según la estación, y daba cada hora a un planeta, siguiendo el orden caldeo. El que gobernaba la primera hora daba nombre al día entero. Pues bien, si la primera hora del sábado es de Saturno, la segunda es de Júpiter, la tercera de Marte, y así sucesivamente. Siete planetas caben tres veces en veintiuna horas; las tres que sobran van a Saturno, Júpiter y Marte. La hora siguiente, la primera del día nuevo, le toca al Sol. Por eso tras el día de Saturno viene el del Sol, y tras este, por la misma cuenta, el de la Luna.

Lo contó a comienzos del siglo III el historiador Casio Dion en su Historia romana, que atribuía la costumbre a los egipcios y ofrecía otra explicación, basada en la música, junto a esta de las horas.

Un metal y un color para cada astro

La alquimia y la magia renacentista asignaron a cada planeta un metal, y en este reparto casi todas las tablas coinciden. Los colores cambian más de un autor a otro; los de esta lista son los de la Clavícula de Salomón, un grimorio que circulaba en Italia hacia los siglos XIV o XV.

  • El Sol, el domingo: el oro y los tonos dorados o amarillos.
  • La Luna, el lunes: la plata y el color plateado.
  • Marte, el martes: el hierro y el rojo.
  • Mercurio, el miércoles: el azogue y los colores mezclados.
  • Júpiter, el jueves: el estaño y el azul celeste.
  • Venus, el viernes: el cobre y el verde.
  • Saturno, el sábado: el plomo y el negro.

Mercurio es un caso curioso. De todos los metales, es el único que conserva todavía su nombre planetario: los alquimistas lo asociaron con el planeta más veloz por su movilidad, y el nombre se quedó.

Siete días, siete astros

Prueba durante una semana a recordar cada mañana qué planeta nombra el día. Puedes llevar algo de su color, elegir para ese día una tarea que encaje con lo que la tradición le atribuye o, simplemente, anotar por la noche si algo te lo recordó. El lunes, la casa y la familia; el martes, lo que pide empuje; el miércoles, los papeles y las llamadas; el jueves, el estudio; el viernes, los encuentros y el arte; el sábado, ordenar y cerrar; el domingo, la luz y el descanso.

No hace falta creer que los planetas mueven nada para disfrutar del juego. Es una forma de vivir la semana con un poco más de atención, y ninguna correspondencia decide por ti lo que toca consultar con un médico, un abogado o un asesor.

Para seguir, lee cómo funciona la astrología como lenguaje de correspondencias, cómo reparte el orden caldeo los 36 decanatos del zodiaco y qué dice la tradición de Saturno y Urano en la carta natal. Tienes más en la sección de astrología y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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