El Día Fuera del Tiempo: el 25 de julio del calendario de las 13 lunas

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

En el calendario de las 13 lunas, el 25 de julio no pertenece a ninguna semana ni a ningún mes: es el Día Fuera del Tiempo, que sus seguidores dedican al arte, al perdón y a la paz. Lo propuso el estadounidense José Argüelles a finales del siglo XX. Se presenta a menudo como maya, pero es una creación moderna.

Trece lunas de 28 días

La cuenta es sencilla. Trece meses de 28 días, que sus seguidores llaman lunas, suman 364 días. Para llegar a los 365 del año solar falta uno, y ese es el Día Fuera del Tiempo.

El año empieza el 26 de julio y acaba el 24 de julio siguiente. Cada luna tiene exactamente cuatro semanas, de modo que una misma fecha cae siempre en el mismo día de la semana, año tras año. Los días tampoco se llaman como los nuestros: Dali, Seli, Gamma, Kali, Alfa, Limi y Silio. Las lunas, por su parte, llevan el nombre de los trece tonos del sistema, de la magnética a la cósmica, pasando por la lunar, la eléctrica, la resonante o la galáctica.

¿Y los años bisiestos? El 29 de febrero se resuelve igual que el 25 de julio: queda fuera de la cuenta y recibe un nombre propio, «0.0 Hunab Ku».

Cada día lleva también su kin, la combinación de uno de los trece tonos con uno de veinte sellos (Dragón, Viento, Noche, Semilla, Estrella, Luna, Mago, Tormenta…). En 2006, por ejemplo, el Día Fuera del Tiempo fue el kin 208, Estrella Cósmica Amarilla, y el año que empezó al día siguiente se llamó Luna Magnética Roja, porque cada año toma el nombre del kin de su primer día.

Quién fue José Argüelles

Nació en 1939 en Rochester, Minnesota, y se doctoró en historia del arte en la Universidad de Chicago. En 1987 publicó The Mayan Factor y fue uno de los impulsores de la Convergencia Armónica, una meditación colectiva que reunió a miles de personas el 16 y el 17 de agosto de aquel año en lugares tenidos por sagrados.

En 1990 presentó con su esposa, Lloydine, el Encantamiento del Sueño (Dreamspell), un sistema a medio camino entre juego y calendario del que salió la cuenta de las 13 lunas. Su idea de fondo era que el calendario gregoriano y el reloj mecánico, que resumía en la cifra «12:60» (doce meses, sesenta minutos), nos alejan del tiempo natural, al que llamaba «13:20». Frente al dicho de que el tiempo es dinero, propuso otro: el tiempo es arte.

Se hacía llamar Valum Votan, «el que cierra el ciclo». Murió en Australia en 2011.

¿Es de verdad un calendario maya?

No. Los mayas usaban varios calendarios entrelazados. El tzolkin, de 260 días, combinaba trece números con veinte nombres de días. El haab, de 365, tenía dieciocho meses de veinte días y cinco días sueltos al final, el wayeb, que se vivían como días de mal agüero. Los dos ciclos coincidían cada 52 años, en lo que se llama la rueda calendárica.

Ninguno tenía meses de 28 días. La pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, que se suele citar como prueba, encaja en realidad con el haab: sus cuatro escaleras de 91 peldaños suman 364, y la plataforma de arriba completa los 365.

Un año de trece meses de 28 días más un día suelto sí había existido antes, pero en otro lugar. Es el calendario fijo internacional que Moses Cotsworth presentó en 1902, y que la empresa Kodak usó para su contabilidad interna de 1928 a 1989.

Tampoco la cuenta de los kines coincide con la que siguen guardando los guías espirituales mayas de Guatemala, los ajq'ij, y los especialistas en cultura maya señalan que Argüelles mezcló fuentes ajenas a ella, como el I Ching. Situó el comienzo del año el 26 de julio porque lo relacionaba con la salida helíaca de Sirio, el día en que la estrella vuelve a verse al amanecer, aunque esa fecha cambia según la latitud.

Un día para el arte y el perdón

Quienes siguen las 13 lunas viven el 25 de julio como una pausa entre un año y otro. Lo celebran con el nombre de Festival de la Paz a través de la Cultura: música, pintura, danza, meditaciones colectivas por la paz. También es un día para perdonar y cerrar cuentas pendientes antes de estrenar el año al día siguiente.

En los años anteriores a 2012 muchas de estas celebraciones miraban hacia esa fecha. Argüelles veía en el 21 de diciembre de 2012 el final de un gran ciclo y el comienzo de una nueva conciencia, una idea con mucho eco en aquellos años. El día pasó sin el cambio colectivo que se anunciaba.

La fiesta, eso sí, siguió celebrándose cada verano.

Si quieres vivir el 25 de julio a tu manera

No hace falta adoptar todo el sistema para aprovechar la idea. Prueba a pasar el día, o al menos unas horas, sin mirar el reloj: sin agenda ni alarmas, comiendo cuando tengas hambre y acostándote cuando tengas sueño. Es lo más parecido a estar fuera del tiempo que permite una vida normal.

Dedica un rato a algo que hagas solo por el gusto de hacerlo, como dibujar, tocar un instrumento, escribir o cocinar sin receta. Piensa también en una cuenta que puedas dar por saldada, un enfado que ya pesa más de lo que vale. Y si meditas, media hora en silencio, imaginando a otras personas que hacen lo mismo en otros lugares, recoge bien el espíritu de las meditaciones por la paz de ese día.

La verdad es que celebrarlo no obliga a creer en nada. Conviene recordar también que es una fiesta moderna y no un rito de los pueblos mayas, que tienen sus propias tradiciones vivas. Si te interesa ese mundo, lee sobre las diferencias entre los calendarios gregoriano y maya o sobre el horóscopo maya de los trece animales, que sigue estas mismas lunas de 28 días. Hay más en la sección de futuro y en el tarot temático.

Texto nuevo de la Redacción de Leotarot.com, redactado con ayuda de herramientas y revisado por la redacción.

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