Astrología financiera: la vieja idea de leer los mercados en el cielo

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

La astrología financiera intenta relacionar los movimientos de los planetas con las subidas y bajadas de los mercados. Tiene una historia larga y llena de personajes curiosos, pero los estudios no le reconocen valor como método para invertir. Esto es lo que dice la tradición, lo que se ha medido y por qué ninguna carta astral sustituye a un asesor financiero.

Precios anotados junto a los eclipses

La costumbre de mirar a la vez el cielo y el mercado es muy antigua. Durante unos seiscientos años, desde mediados del siglo VII hasta el 61 antes de nuestra era, los escribas de Babilonia llenaron tablillas que hoy se conocen como diarios astronómicos. Anotaban lo que veían en el cielo noche a noche, el tiempo, el nivel del Éufrates y, al final de cada mes, lo que valían en plata seis productos: cebada, dátiles, mostaza, berro, sésamo y lana.

Los estudiosos discuten si aquellos escribas buscaban relaciones entre unas cosas y otras o solo dejaban constancia de todo lo que les parecía importante. Lo seguro es que eclipses y precios compartían tablilla.

Siglos después, la llamada astrología mundana, la que lee el cielo para países, gobiernos y cosechas, dio mucha importancia a las conjunciones de Júpiter y Saturno, que se repiten cada veinte años más o menos. El astrólogo persa Abu Mashar, en el siglo IX, las usaba para hablar de cambios de dinastías y de religiones.

De los almanaques a Wall Street

El salto a la bolsa llegó en el siglo XX, con Nueva York como escenario. La astróloga Evangeline Adams aseguró en su autobiografía, publicada en 1926, que había enseñado astrología al banquero J. P. Morgan y que le preparaba un servicio sobre los planetas y los negocios. Es lo que ella contó. La frase que se atribuye a Morgan, que los millonarios no usan la astrología y los multimillonarios sí, no tiene ninguna fuente conocida.

El nombre más famoso es el de William Delbert Gann (1878-1955), un operador de bolsa nacido en Texas que se instaló en Nueva York y vendió durante décadas boletines y cursos. Mezclaba geometría, ciclos y, según su correspondencia privada, ciclos planetarios, con una escritura deliberadamente oscura. Su eficacia se discute: el analista Alexander Elder recordaba que, según el hijo de Gann, su padre no consiguió mantener a la familia con sus operaciones y vivía de vender cursos.

En 1937, una autora que firmaba como Louise McWhirter publicó Astrology and Stock Market Forecasting. Relacionaba el ciclo de unos 18,6 años del nodo norte de la Luna con las épocas buenas y malas de los negocios, y usaba como carta natal de la bolsa de Nueva York el acuerdo de sus fundadores del 17 de mayo de 1792. Hay quien sospecha que era un seudónimo de Gann, sin pruebas. En 1948, Donald Bradley propuso su «siderógrafo», una suma ponderada de los aspectos entre planetas cuyas curvas marcarían los giros del mercado.

En esta tradición, cada planeta tiene su papel: Júpiter se asocia con la expansión y el optimismo; Saturno, con la contracción y la prudencia; Marte, con los arrebatos; Mercurio, con el comercio y las comunicaciones, y la Luna, con el humor cambiante del día a día.

Lo que han medido los estudios

Los experimentos generales sobre la astrología no han dado resultados mejores que el azar. Para los mercados hay algunos trabajos concretos, y conviene leerlos bien.

En 2006, tres economistas, Kathy Yuan, Lu Zheng y Qiaoqiao Zhu, publicaron en el Journal of Empirical Finance un análisis de las bolsas de 48 países. La rentabilidad era algo más baja en los días cercanos a la luna llena que en los cercanos a la luna nueva. Lo interpretaron como un posible efecto del estado de ánimo de los inversores, no como una influencia de la Luna sobre los precios.

Más reciente es un trabajo sobre Mercurio retrógrado, también con datos de 48 países, entre 1973 y 2019. Sus autores, Yanling Qi, Hang Wang y Bohui Zhang, vieron rentabilidades algo menores durante esas semanas, y comprobaron que en ellas no aumentaban los accidentes de tráfico ni las malas noticias de las empresas. Su conclusión: lo que pesa no es el planeta, sino la creencia de los inversores que se apartan del mercado. Un estudio con datos de la India publicado en 2021 encontró, en cambio, una relación positiva. Resultados así, pequeños y que cambian de signo según el lugar, son justo lo que cabe esperar cuando se prueban muchos ciclos contra muchos precios.

Por qué sigue atrayendo

¿A quién no le gustaría saber qué hará la bolsa la semana que viene? Los mercados son inciertos, y la mente humana busca patrones donde los haya y donde no. La economía tiene ciclos reales, y la astrología ofrece un lenguaje antiguo para hablar de ciclos. Pues ahí está buena parte de su atractivo: promete orden en algo que no lo tiene.

Como tradición simbólica tiene interés, y como capítulo de la historia de la bolsa, también. Dicho esto, ninguno de esos estudios muestra que se pueda ganar dinero de forma sostenida siguiendo a los planetas.

Tres cautelas con los astros y el dinero

  • Lee la astrología financiera como historia y como lenguaje simbólico, nunca como un sistema para decidir cuándo comprar o vender.
  • Desconfía de quien venda fechas exactas de subidas y bajadas, o resultados asegurados, sea con planetas o con cualquier otro método.
  • Para tus ahorros, tus deudas o tus inversiones, habla con un asesor financiero autorizado por el supervisor de tu país: este texto no sustituye a un asesor ni es una recomendación de inversión.

Para entender qué han estudiado los científicos sobre la astrología en general, lee astrología y ciencia: qué dicen los estudios; para el planeta del que más se habla en los mercados, qué es Mercurio retrógrado, y para la lectura simbólica del cielo, mirar al cielo. Tienes más en la sección de futuro y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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