Lajas, la «capital ovni» de Puerto Rico: la laguna, el globo y el caso de 1997

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Lajas es un municipio agrícola del suroeste de Puerto Rico que arrastra desde hace décadas un apodo curioso: la capital ovni de la isla. Casi todos los relatos que lo sostienen giran en torno a tres cosas, una laguna, un globo de radar atado a la montaña y un supuesto choque ocurrido en mayo de 1997.

Un valle seco entre lomas

El Valle de Lajas es una llanura cálida y seca, de cañaverales y potreros. Al sur se levanta la Sierra Bermeja, una cadena de poca altura cuyas rocas sitúan los geólogos entre las más antiguas del Caribe.

Desde la segunda mitad del siglo XX, la ladera sur de esa sierra aparece una y otra vez en el folclore ovni de la isla. Tanto, que el 9 de abril de 2005 el alcalde proclamó el tramo municipal de la carretera PR-303 como «Ruta Extraterrestre». El Departamento de Transportación y Obras Públicas nunca reconoció ese nombre, y el letrero verde que llegó a anunciarlo se retiró. Aun así, el municipio y los negocios del pueblo lo siguen usando como reclamo para los visitantes.

La Laguna Cartagena

Al pie de la sierra está la Laguna Cartagena, uno de los humedales de agua dulce más importantes de Puerto Rico para las aves acuáticas, tanto las que viven allí todo el año como las que llegan en sus migraciones. Desde 1989 es un refugio nacional de vida silvestre de unos 1.043 acres, que administra el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos. La caña y el ganado cambiaron mucho el paisaje, y hoy las eneas tapan cerca del 90 % de la laguna.

A finales de los años ochenta y principios de los noventa, el lugar se hizo famoso por otra cosa. Vecinos y aficionados decían ver luces que bajaban hasta el agua o salían de ella, y entre los ufólogos empezó a circular la idea de una base escondida bajo la laguna. De esos años es también la historia de dos cazas militares que, según varios testigos de la zona, desaparecieron junto a un enorme objeto triangular en diciembre de 1988.

Nunca pasó del terreno de los testimonios.

El globo blanco de la sierra

La tercera pieza flota sobre la Sierra Bermeja. Es un aeróstato: un globo cautivo, sujeto al suelo por un cable, que lleva un radar. Funciona en Puerto Rico desde finales de los años ochenta para detectar avionetas que vuelan bajo y embarcaciones, dentro de la vigilancia contra el narcotráfico en el Caribe. En agosto de 2011 un temporal lo derribó cerca de su base, y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos lo volvió a elevar en mayo de 2014.

Para muchos vecinos, ese globo vigila algo más que avionetas, y su presencia ha alimentado la sospecha de que en Lajas pasan cosas que no se cuentan. Visto de noche, con sus luces de posición, también puede desconcertar a quien no sabe qué es.

Mayo de 1997: lo que se contó

El episodio que más se repite ocurrió el 5 de mayo de 1997. Las versiones que difundieron los ufólogos de la zona no coinciden siquiera en la hora (unas hablan de la madrugada y otras del atardecer), pero sí en lo principal: un objeto brillante que temblaba en el cielo, una caída cerca de una finca junto a la PR-303, dos o tres explosiones y un fuego de maleza que duró horas en un terreno muy seco.

Lo que vino después se contó con más misterio que datos. Se habló de hombres de uniforme y de agentes federales que no dejaban pasar a la policía ni a los bomberos, de restos metálicos que un helicóptero se habría llevado de madrugada y de una medición de radiación que luego se desmintió. Una de las versiones añade que la Guardia Costera apuntó a la caída de una avioneta. La red sísmica, según el mismo relato, no registró nada fuera de lo normal.

No se han publicado restos, fotografías ni análisis que permitan saber qué cayó, si es que cayó algo. Sus defensores lo bautizaron como el «Roswell boricua», en recuerdo del caso de Nuevo México. ¿Qué queda entonces? Un incendio del que hablan todas las versiones y una historia que creció de boca en boca.

Si vas a mirar el cielo de Lajas

Lo mejor es empezar de día. El refugio de la Laguna Cartagena se visita para observar aves; consulta antes los horarios y los accesos en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, porque pueden cambiar. Con luz se entiende mejor el valle: dónde queda la sierra, dónde está el globo y por dónde pasa la carretera.

De noche, recorre la PR-303 despacio y quédate en la vía pública. Antes de anotar un ovni, descarta lo conocido: el propio aeróstato, los aviones (sus luces parpadean), los satélites, que son un punto fijo que cruza el cielo en pocos minutos sin parpadear, y Venus, que al anochecer brilla tanto que despista a mucha gente. Si algo no encaja, apunta la hora, la dirección y cuánto duró, y haz la foto con algo del paisaje como referencia. Eso sí, respeta las fincas y las zonas cercadas, federales o militares: ningún avistamiento justifica saltarse una valla.

Para seguir, lee lo que se sabe del caso Roswell y la supuesta colisión de 1947 y qué casos merecen estudio, como los que dejan huellas en el suelo o aparecen en el radar. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.

Texto nuevo de la Redacción de Leotarot.com, redactado con ayuda de herramientas y revisado por la redacción.

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