El Tarot Acuariano de David Palladini: origen, estilo y lectura

Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026

El Tarot Acuariano es una baraja de 78 cartas que el ilustrador David Palladini dibujó para la editorial estadounidense Morgan Press, que la publicó en 1970. Mezcla el art nouveau y el art déco, sigue la estructura del Rider-Waite y no ha dejado de reeditarse desde entonces.

Una baraja de 1970

Palladini nació en Italia en 1946 y emigró de niño a Estados Unidos, donde trabajó como ilustrador. Tenía unos veinticuatro años cuando salió su baraja, y no era su primer encuentro con el tarot: en 1967 había participado, junto a otros tres artistas, en el Linweave Tarot.

El nombre no es casual. A finales de los sesenta se hablaba mucho de la «era de Acuario», la nueva época que anunciaba la astrología popular y a la que el musical Hair, estrenado en Nueva York en 1967, dedicó su canción de apertura. El interés por el ocultismo crecía, y el mazo de Palladini llegó en buen momento. Morgan Press, una editorial de Dobbs Ferry, en el estado de Nueva York, lo lanzó con un librito de instrucciones. Más tarde pasó al catálogo de U.S. Games Systems, que todavía lo distribuye.

El ilustrador volvió sobre sus cartas en los años noventa con el New Palladini Tarot, una reelaboración del Acuariano. También ilustró libros, entre ellos la edición de 1987 de Los ojos del dragón, de Stephen King, y en 2013 publicó Painting the Soul, un libro sobre su obra para el tarot. Murió en 2019.

Caras en primer plano

Lo primero que llama la atención son las caras. Palladini acerca la cámara: donde otras barajas muestran la escena completa, él encuadra a los personajes de cerca, y las figuras de la corte (sotas, caballeros, reinas y reyes) son casi retratos. Los rostros aparecen serenos, ensimismados, a veces melancólicos. Nadie grita.

El dibujo combina las curvas del art nouveau con la geometría del art déco. Su estilo se ha comparado con el de Aubrey Beardsley y Alfons Mucha, y con los figurines de Erté, y los críticos ven también un eco de los carteles de los sesenta. Los colores son apagados, de tonos otoñales y terrosos, con cielos que unas veces quedan en blanco y otras se llenan de nubes de acuarela. Las ropas, en cambio, se cubren de motivos geométricos muy trabajados.

Lo que comparte con el Rider-Waite y lo que cambia

La estructura es la de siempre: 22 arcanos mayores y 56 menores repartidos en cuatro palos (bastos, copas, espadas y oros). Los mayores siguen el orden de la Golden Dawn que popularizó el Rider-Waite, con La Fuerza en el VIII y La Justicia en el XI, justo al revés que en el tarot de Marsella.

Los menores también vienen de ahí. El Rider-Waite, publicado en Londres en 1909, fue el que puso una escena en cada carta numerada, gracias a los dibujos de Pamela Colman Smith. Palladini parte de esas escenas, pero las simplifica y las mira desde más cerca, de modo que quien conozca el Rider-Waite reconocerá casi todas las cartas a primera vista. Con los mayores se tomó más libertades, sin abandonar su gusto por el primer plano.

Cómo se lee

Las cartas significan lo mismo que en el Rider-Waite, así que sirve cualquier manual de esa escuela. El librito original da un significado al derecho y otro al revés para cada carta y propone la cruz céltica como tirada.

La diferencia está en el tono. Como las escenas son tan cercanas, la lectura se apoya mucho en los gestos y en las miradas: hacia dónde mira una figura, qué sostiene en las manos, si tiene los ojos abiertos o cerrados. Eso sí, ninguna baraja adivina mejor que otra. La que elijas tiene que gustarte lo bastante como para mirarla a menudo, y el Acuariano suele atraer a quien busca imágenes tranquilas, sin dramatismo. ¿Sirve para empezar? Para muchos lectores, sí, precisamente por lo que se parece al Rider-Waite.

Tu primera semana con el Acuariano

Empieza por separar las dieciséis figuras de la corte y ponlas en fila sobre la mesa. Son las cartas más parecidas a un retrato, y mirarlas despacio enseña cómo dibuja Palladini el carácter: la mirada de cada reina, la postura de cada caballero. Anota en un cuaderno lo que te sugiere cada cara antes de leer su significado.

Después, saca una carta al día y compárala con la misma del Rider-Waite, si la tienes, o con su descripción. Fíjate en lo que el encuadre deja fuera y en lo que gana al acercarse. En una semana tendrás tu propio vocabulario para esta baraja.

Y recuerda que una tirada sirve para pensar una situación, no para decidir por ti: no sustituye a un médico, a un psicólogo ni a un abogado. Para seguir, repasa qué es el tarot y de dónde viene, consulta la lista completa de las 78 cartas o prueba la tirada de la cruz céltica. Hay más en la sección de tarot y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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