Los ángeles y sus nueve coros: lo que cuenta la tradición
Redacción Leotarot.com · Publicado el 5 de octubre de 2026
«Ángel» quiere decir mensajero. Durante siglos, la tradición cristiana los ha repartido en nueve coros, desde los serafines, que arden junto a Dios, hasta los ángeles de la guarda, que caminan a nuestro lado. Aquí tienes ese orden, de dónde sale y dos errores que se repiten mucho.
Mensajeros hechos de luz
La palabra viene del griego ángelos, con la que se tradujo el hebreo mal'aj. Las dos significan lo mismo: el que lleva un mensaje.
Para la teología cristiana, los ángeles son espíritus creados por Dios, sin cuerpo. Las corrientes metafísicas modernas los describen con otra imagen: seres hechos de luz, de color y de voluntad, a los que se puede percibir pero no tocar, nacidos de la misma fuente divina que las personas, aunque ellos no llegaron a encarnar y siguen en planos que no son el físico. En el fondo, todas las versiones coinciden en su tarea: servir a Dios y ayudar a la gente, empezando por el ángel guardián que, según la tradición, recibe cada persona al nacer.
Quién puso orden en el cielo
Los nombres están dispersos por la Biblia. Isaías vio serafines. El Génesis pone querubines a la puerta del Edén. San Pablo, en la carta a los Colosenses, habla de tronos, dominaciones, principados y potestades, y la primera carta a los Tesalonicenses menciona la voz de un arcángel.
Quien los ordenó fue un autor griego de finales del siglo V o principios del VI que firmaba como Dionisio Areopagita, el ateniense convertido por san Pablo según los Hechos de los Apóstoles. Como no pudo ser él, hoy se le llama Pseudo Dionisio. En su obra La jerarquía celeste agrupó a los ángeles en tres jerarquías de tres coros cada una, y en cada grupo los de arriba iluminan a los de abajo.
El esquema tuvo un éxito enorme. San Gregorio Magno propuso un orden algo distinto, santo Tomás de Aquino lo discutió en la Suma teológica, y Dante lo convirtió en poesía en el canto XXVIII del Paraíso: nueve círculos de fuego girando alrededor de un punto de luz. Allí hasta se permite una broma: san Gregorio, al llegar al cielo y ver el orden verdadero, se ríe de su propio error.
Los nueve coros, de arriba abajo
La primera jerarquía es la más cercana a Dios.
- Serafines. Su nombre se relaciona con el verbo hebreo «arder». Isaías los vio con seis alas alrededor del trono, cantando «Santo, santo, santo». Encarnan el amor más intenso, y en la pintura de finales de la Edad Media suelen aparecer de color rojo.
- Querubines. Se les asocia con el conocimiento. Aparte de vigilar el Edén junto a una espada de fuego, dos de ellos, en figuras de oro, extendían sus alas sobre el Arca de la Alianza. En los retablos, a menudo, son azules.
- Tronos. La tradición los ve como el asiento de Dios: firmeza y justicia.
En la segunda están las dominaciones, que reparten las tareas entre los coros de abajo; las virtudes, a las que se atribuyen la fuerza y los prodigios; y las potestades, encargadas de frenar a las fuerzas del mal.
La tercera es la que trata con las personas. Los principados velan por los pueblos y por quienes los gobiernan. Los arcángeles traen los anuncios más importantes. Y los ángeles, el último coro, son los más próximos a nosotros, entre ellos los de la guarda.
Algunos autores de la metafísica de los siete rayos añaden un color a cada coro: el rosa para los serafines, el dorado para los querubines, el azul para los tronos. Eso sí, es una lectura moderna, no la del Pseudo Dionisio.
Los arcángeles no están en la cima, y Uriel no está en la Biblia
Es el error más frecuente. En el orden clásico, los arcángeles ocupan el octavo lugar de nueve, justo encima de los ángeles.
¿Cuántos nombra la Biblia? La católica, tres. Miguel aparece en el libro de Daniel, en la carta de Judas y en el Apocalipsis. Gabriel, en Daniel y en el Evangelio de Lucas, donde anuncia a María el nacimiento de Jesús. Rafael, en el libro de Tobías, que las Biblias católica y ortodoxa incluyen y la judía y las protestantes no. Desde la reforma del calendario de 1969, la Iglesia católica celebra a los tres juntos el 29 de septiembre.
Uriel no figura en la Biblia católica. Su nombre aparece en textos apócrifos, sobre todo en el Libro de Enoc y en el cuarto libro de Esdras. En el año 745, un sínodo reunido en Roma por el papa Zacarías condenó la invocación de ángeles con nombres ajenos a la Escritura, y Uriel estaba entre ellos. Las Iglesias ortodoxas, en cambio, lo veneran entre los siete arcángeles, y la Iglesia ortodoxa etíope tiene el Libro de Enoc en su canon.
Gratitud, no adoración
En este punto, la tradición cristiana y la metafísica moderna dicen lo mismo con palabras distintas. En el Apocalipsis, Juan se postra a los pies de un ángel y el ángel lo detiene: él también es un servidor. La carta a los Colosenses advierte contra el culto a los ángeles, y la Iglesia distingue entre venerarlos y adorar, que se reserva a Dios.
Las corrientes metafísicas lo explican a su manera: los ángeles son canales de la presencia divina que vive en cada persona, y no están por encima de ella. Se les agradece la ayuda. No se les convierte en ídolos.
Dónde encontrar los nueve coros
Si te atrae el tema, empieza por las fuentes: Isaías 6, Génesis 3, 24 y Colosenses 1, 16 se leen en pocos minutos. Sigue con el canto XXVIII del Paraíso.
Luego mira el arte. La cúpula del baptisterio de Florencia tiene en sus mosaicos del siglo XIII las jerarquías angélicas, y muchos retablos góticos colocan a los serafines rojos y a los querubines azules alrededor de Cristo o de la Virgen. Cuando una lista ponga a los arcángeles en lo más alto o cite a Uriel como bíblico, ya sabes que conviene comprobar de dónde sale.
Para seguir, lee sobre la devoción por los ángeles y sobre cómo conectar con los ángeles. Encontrarás más en la sección de ángeles y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.