Venus y la Luna en la pareja (I): Venus, el lucero de la mañana y de la tarde
Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026
Antes de ser el planeta del amor en los horóscopos, Venus fue la luz más brillante del cielo después del Sol y la Luna, un astro que aparece al amanecer o al anochecer y luego se esconde. Babilonios, mayas y griegos siguieron su ritmo con paciencia, y ese ritmo explica buena parte de lo que la astrología cuenta del planeta en la pareja. Esta primera parte está dedicada a Venus.
Un lucero con dos nombres
Venus está más cerca del Sol que la Tierra, así que nunca la vemos a medianoche. Durante unos meses brilla al oeste después de la puesta de sol, como lucero de la tarde, y durante otros sale por el este antes del alba, como lucero de la mañana. Entre una etapa y otra desaparece: unos pocos días cuando pasa entre la Tierra y el Sol, y varias semanas cuando queda al otro lado.
Los griegos creyeron al principio que eran dos astros distintos: Phosphoros, el que trae la luz por la mañana, y Hesperos, el de la tarde. Según Diógenes Laercio, fue Parménides quien comprendió que se trataba del mismo, aunque otros atribuían el hallazgo a Pitágoras.
Ocho años y una estrella de cinco puntas
Desde la Tierra, Venus completa su ciclo de lucero de la tarde y de la mañana cada 584 días, de media. Cinco de esos ciclos duran casi exactamente ocho años, con apenas dos días y medio de diferencia. En ese tiempo la Tierra da ocho vueltas al Sol y Venus, trece. Por eso, cada ocho años el planeta vuelve a verse casi en la misma fecha y en el mismo lugar del cielo.
Hay más. En esos ocho años, Venus pasa cinco veces entre la Tierra y el Sol, y cada vez lo hace en un punto distinto del zodiaco, a unos 72 grados del anterior. Si se unen esos cinco puntos en el orden en que se producen, dibujan una estrella de cinco puntas, el llamado pentagrama de Venus, que gira muy despacio con el paso de los siglos. Algunos astrólogos lo leen como un símbolo de armonía; para la astronomía es el resultado de esa coincidencia casi exacta entre las dos órbitas.
Los antiguos siguieron este ritmo de cerca. La tablilla de Venus de Ammisaduqa, una colección babilonia de augurios que conocemos por copias posteriores, como la que se halló en la biblioteca de Nínive, anota durante veintiún años las fechas en que Venus aparecía y desaparecía en el horizonte. Su original se remonta al reinado de Ammisaduqa, hacia el siglo XVII antes de nuestra era según la cronología más usada.
Al otro lado del océano, los mayas dedicaron cinco páginas del Códice de Dresde a tablas de Venus organizadas en filas de cinco ciclos de 584 días. Suman 2.920 días, justo ocho de sus años de 365.
De Inanna a Afrodita
La diosa ligada al planeta cambió de nombre según los pueblos. Para los sumerios era Inanna, y en Uruk se la veneraba con una forma de la mañana y otra de la tarde. Para los babilonios y los asirios era Ishtar; los griegos la identificaron con Afrodita, y los romanos, con Venus, el nombre que ha llegado hasta nosotros.
Inanna era diosa del amor y del deseo, y también de la guerra. La astrología se quedó con la parte amorosa: el placer, la belleza, el gusto y la manera de acercarse a otra persona.
Venus retrógrado, según la astrología
Unas semanas antes y después de pasar entre la Tierra y el Sol, Venus parece retroceder entre las estrellas del zodiaco. No da marcha atrás. Es un efecto de perspectiva: Venus, que gira más deprisa, adelanta a la Tierra por el carril interior. Ocurre más o menos cada diecinueve meses y dura unos cuarenta días, y es justo el tiempo en que el planeta deja de ser lucero de la tarde para convertirse en lucero de la mañana.
La astrología lee ese periodo como una pausa en los asuntos de Venus. Según la tradición moderna, no es buen momento para casarse, empezar una relación o hacer grandes cambios de imagen, y sí para revisar lo que valoras en el amor. Se dice también que en esas semanas vuelven a aparecer antiguos amores. Algunos astrólogos lo viven con menos dramatismo, como una ocasión para cerrar asuntos pendientes.
Eso sí, no hay ningún estudio que relacione Venus retrógrado con el futuro de una pareja. Conviene tomarlo como un símbolo para reflexionar, nunca como una fecha que decida por ti.
El lucero desde tu ventana
La manera más bonita de empezar con Venus es mirarla. Busca en una aplicación de astronomía o en un calendario del cielo cuándo se ve como lucero de la mañana o de la tarde, y sal a buscarla al amanecer hacia el este o al anochecer hacia el oeste. Es el punto más brillante del horizonte y casi no titila. ¿Cuándo fue la última vez que te paraste a mirarla?
Después, mira en qué signo estaba Venus el día que naciste con la tabla de Venus por signos. El ciclo de ocho años te da una idea curiosa: el día de tu cumpleaños, cada ocho años, Venus vuelve a estar casi donde estaba cuando naciste. Puedes usarlo como excusa para repasar tu vida afectiva de ocho en ocho años y ver qué ha cambiado en lo que te atrae.
Si quieres seguir, lee cómo se combinan Venus y la Luna en lo que te atrae y lo que te alimenta y qué significan Venus, Marte y Júpiter en la carta natal. Hay más en la sección de astrología y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.