Los astros y los conflictos de pareja: lo que lee la astrología y lo que midió Gottman

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Todas las parejas discuten, y lo que las distingue es la manera. La astrología busca el tono de cada pelea en Marte, en Mercurio y en los aspectos tensos entre dos cartas natales; la psicología lleva desde los años setenta grabando a parejas para ver qué separa una discusión que arregla de otra que desgasta.

Marte, o la manera de pelear

Marte es el nombre romano de Ares, el dios griego de la guerra. En la carta natal, los astrólogos lo leen como la forma de defenderse, de pedir y de enfadarse. No dice si una persona discute mucho o poco. Dice cómo lo hace.

Los manuales lo describen por signos. Un Marte en Aries salta enseguida y a la media hora ya se le ha pasado. En Tauro tarda mucho en enfadarse y, cuando lo hace, no suelta el tema. En Libra esquiva el choque para no romper la armonía, hasta que todo sale de golpe. En Capricornio discute con argumentos y con una frialdad que el otro puede vivir como desdén.

Cuando dos Martes muy distintos se encuentran, el roce está servido. Uno quiere resolverlo ya; el otro necesita una noche para pensarlo.

Mercurio y los malentendidos

Si Marte es el arma, Mercurio es el idioma. Rige la palabra y la forma de escuchar, y muchas discusiones empiezan por una frase que cada uno entendió a su manera.

Los astrólogos comparan los dos Mercurios de la pareja. Imagina uno en Géminis y otro en Virgo, a 90 grados: los dos son signos de Mercurio y los dos son mutables, pero el primero salta de un tema a otro y el segundo quiere orden, precisión y una cosa detrás de otra. Lo que para uno es una charla animada, para el otro es un lío sin conclusiones.

Las cuadraturas entre dos cartas

Para estudiar una relación, el astrólogo hace una sinastría: superpone las dos cartas y mira qué ángulos forman los planetas de una persona con los de la otra. Los contactos que más se asocian con las peleas son las cuadraturas (90 grados) y las oposiciones (180 grados), sobre todo cuando entra Marte.

  • El Marte de uno en cuadratura con la Luna del otro: lo que para uno es simple franqueza, el otro lo siente como un ataque.
  • Marte frente a Saturno: uno empuja y el otro frena, y los dos acaban creyendo que el otro no le deja avanzar.
  • Marte con Mercurio: las palabras se afilan y las discusiones se vuelven duelos de frases.
  • Marte con Marte: dos maneras de enfadarse que no casan.

Eso sí, la propia tradición insiste en que un aspecto tenso no anuncia una ruptura. Los astrólogos los leen también como chispa y como motor. Es una lectura simbólica: describe dónde puede haber fricción, no lo que va a pasar.

Lo que midió John Gottman

John Gottman empezó a observar parejas en la Universidad de Illinois en los años setenta. En 1986, con Robert Levenson, montó en la Universidad de Washington un laboratorio con aspecto de apartamento que la prensa bautizó como el «laboratorio del amor». Allí las parejas hablaban de un desacuerdo mientras se registraban sus caras, su pulso, su tensión arterial y el sudor de su piel.

De esas observaciones salieron los llamados cuatro jinetes, en alusión a los del Apocalipsis:

  1. La crítica, que ataca el carácter del otro en lugar de una conducta concreta («siempre», «nunca»).
  2. El desprecio, hecho de sarcasmo, burla y aire de superioridad. Según su instituto, es el que mejor anuncia un divorcio.
  3. La actitud defensiva, que devuelve la culpa en vez de escuchar.
  4. El muro, cuando uno se cierra y deja de responder, muchas veces porque está desbordado.

Ese desbordamiento se nota en el cuerpo: el pulso se dispara y cuesta pensar. En uno de sus estudios, las parejas a las que se interrumpió media hora para leer revistas volvieron a la conversación con el pulso más bajo y hablaron mejor.

Sus cifras de predicción se han criticado. Se repitió mucho que predecía con más de un 90 % de acierto qué parejas se separarían, pero varios modelos se ajustaron cuando ya se sabía qué parejas se habían separado. Dicho esto, los cuatro jinetes describen algo que casi cualquiera reconoce de su propia vida.

Reparar antes de que se rompa

Gottman llama intento de reparación a cualquier frase o gesto, aunque sea una tontería, que impide que la negatividad se desborde. Una broma, un «me he pasado», una mano en el brazo, un «empecemos otra vez». Las parejas que se llevan bien también discuten; la diferencia es que reparan pronto y a menudo.

Su instituto propone un antídoto para cada jinete. Contra la crítica, empezar suave: hablar en primera persona de lo que sientes y de una conducta concreta. Contra el desprecio, cultivar el aprecio, con al menos cinco gestos buenos por cada malo. Contra la defensa, asumir tu parte, aunque sea pequeña. Y contra el muro, una pausa de veinte minutos como mínimo, dedicada a algo que calme de verdad, no a repasar la ofensa.

Cuando la discusión se enciende

La carta natal puede servir como vocabulario. Saber que tu Marte necesita tiempo y que el de tu pareja quiere zanjarlo ya ayuda a no tomarse como una afrenta lo que es un ritmo distinto. ¿Sabes cómo se enfada tu pareja y cómo te enfadas tú cuando nadie está alterado todavía? Hablarlo en un momento tranquilo vale más que cualquier aspecto.

Acuerda con tu pareja una señal para parar, una palabra o un gesto. Quien la usa se compromete a volver a la conversación a una hora concreta, y quien la recibe la respeta. En la vuelta, cambia el «tú nunca» por «me gustaría que», y busca la parte de razón del otro antes de defender la tuya. Elige también el momento: un asunto delicado no se saca delante de otros ni cuando el otro llega agotado.

Si en tu relación hay miedo, insultos, control o golpes, no es cosa de planetas ni de estilos de pelea: habla con alguien de confianza y pide ayuda profesional. Para seguir, lee qué dice la tradición de Venus, Marte y Júpiter en la carta natal, por qué chocan algunos elementos y en qué se diferencian lo que te atrae y lo que te alimenta. Hay más en la sección de astrología y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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