En otras vidas con tu pareja: Omm Sety y el amor que dice venir de lejos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Hay parejas que sienten que ya se conocían antes de conocerse, y algunas tradiciones lo explican con vidas anteriores. El caso más famoso de un amor de «otra vida» es el de una inglesa que se creyó la amante de un faraón, y merece contarse con lo que se sabe y con lo que no.

Una niña que quería volver a casa

Dorothy Louise Eady nació el 16 de enero de 1904 en Blackheath, en Londres. A los tres años se cayó por una escalera y la dieron por muerta; al rato la encontraron jugando como si nada. Desde entonces, según se cuenta, pedía que la llevaran a casa.

La casa apareció en una fotografía del templo de Seti I en Abydos, en Egipto, y la niña dijo reconocerla. Seti I fue un faraón de la dinastía XIX, padre de Ramsés II, que reinó más o menos entre 1290 y 1279 antes de nuestra era. Su templo de piedra caliza blanca, cubierto de relieves, lo terminó su hijo.

En el Museo Británico, contaba Dorothy, el egiptólogo Wallis Budge la animó a estudiar los jeroglíficos.

Bentreshyt, la sacerdotisa

Con los años, Dorothy dio forma a su historia. En otra vida, decía, había sido Bentreshyt, cuyo nombre se traduce como «arpa de alegría»: una joven consagrada al templo de Kom el-Sultan, en Abydos. Allí la conoció el faraón y fueron amantes. Cuando ella quedó embarazada, su falta contra los votos del templo podía castigarse con la muerte, y la joven se quitó la vida antes que enfrentarse a un juicio.

Según su relato, el espíritu de Seti, al que llamaba Hor-Ra, le dictó esa historia durante unos doce meses, y ella la escribió en unas setenta páginas de jeroglífico cursivo.

A comienzos de los años treinta se casó con un egipcio, Emam Abdel Meguid, y se instaló en Egipto. Tuvieron un hijo al que llamaron Sety. De ahí le viene el nombre con que se la conoce: Omm Sety, «la madre de Sety».

Una vida en Abydos

Lo que no admite discusión es su trabajo. Fue la primera mujer empleada por el Departamento de Antigüedades de Egipto: dibujante y secretaria del arqueólogo Selim Hassan, que le agradeció su ayuda en los volúmenes de sus excavaciones en Guiza, y después colaboradora de Ahmed Fakhry en Dahshur. El 3 de marzo de 1956, con 52 años, se mudó a Abydos para no salir de allí. Catalogó y tradujo bloques con inscripciones, dibujó planos del templo y cuidó de él durante un cuarto de siglo.

Murió en Abydos el 21 de abril de 1981, a los 77 años. Pocos meses antes, la BBC había rodado con ella el documental Omm Sety and Her Egypt, emitido en mayo de ese año, y en 1987 Jonathan Cott publicó su biografía, The Search for Omm Sety. El egiptólogo Klaus Baer dijo de ella que entendía los métodos y las exigencias de la investigación.

Lo que dijeron los escépticos

Sus admiradores cuentan que, en una prueba que le puso un inspector de antigüedades, identificó a oscuras las escenas de los murales, y que señaló dónde había estado el jardín del templo antes de que se excavara. La enciclopedia de la Society for Psychical Research, nada hostil a estos temas, reconoce que nadie investigó el caso de manera formal y que solo unos pocos recuerdos se pudieron corroborar.

Carl Sagan, consultado por Cott para la biografía, la describió como una mujer inteligente que hizo aportaciones reales a la egiptología. Eso sí, pensaba que la explicación más sencilla era la fantasía, y señaló que casi todo lo que apoyaba su historia procedía de ella misma, sin un testimonio independiente de su infancia. Hay otra explicación a mano: quien dedica media vida a estudiar un templo acaba sabiendo de él más que nadie.

Lo que queda es una vida fiel a su creencia y útil para la egiptología. El psicólogo Michael Gruber, citado en la misma enciclopedia, la vio como una vida plena y con sentido, se interprete como se interprete su historia.

El pasado de una pareja según algunos astrólogos

La llamada astrología kármica intenta leer en dos cartas natales si una relación «viene de antes». Es una creencia, no algo que se pueda comprobar, y cada escuela la aplica a su manera.

Lo más citado son los nodos lunares: cuando el nodo sur de una persona cae sobre un planeta personal de la otra, se habla de una familiaridad inmediata, como de reencuentro. También se miran los contactos de Saturno, que se leen como un vínculo serio, con sensación de deber o de cuenta pendiente, y los planetas de uno que caen en la casa doce del otro, la casa de lo oculto, donde algunos astrólogos sitúan lo que se trae de otras vidas.

Aquí hay una regla que no admite matices. Ninguna relación que hace daño es un karma que haya que aguantar. Si alguien te humilla, te controla o te da miedo, eso no es una lección pendiente ni una deuda de otra vida: es maltrato, y lo que toca es hablar con alguien de confianza y pedir ayuda profesional.

Hoy, con la pareja que tienes

La sensación de conocer a alguien de siempre es real como experiencia, y muchas parejas la cuentan. Se puede disfrutar sin necesidad de una explicación cerrada: como un recuerdo de otra vida, como una afinidad muy honda o como el efecto de haber encontrado a alguien que se parece a lo que uno buscaba.

Lo que sí depende de ti está en el presente. ¿Esa persona te trata hoy con respeto y cariño, aunque no exista ninguna historia previa? Si la respuesta es sí, el pasado puede quedarse en una bonita leyenda. Si la respuesta es no, ninguna leyenda debería retenerte.

Para seguir, lee qué dicen las tradiciones de las relaciones con asuntos pendientes, cómo se cuenta el reencuentro de las almas gemelas y qué buscan los astrólogos en los nodos lunares. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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