Los nodos lunares: del dragón de los eclipses a la lectura kármica

Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026

Los nodos lunares no son astros, sino dos puntos del cielo: los lugares donde el camino de la Luna corta el del Sol. Allí ocurren los eclipses, y de ahí salió la leyenda de un dragón que se traga la luz. La astrología moderna los lee como un eje kármico, y conviene saber de dónde viene cada idea antes de aplicarla a tus relaciones.

Dos cruces en el cielo

La órbita de la Luna está inclinada unos cinco grados respecto a la eclíptica, el camino aparente del Sol a lo largo del año. Dos círculos inclinados se cortan en dos puntos. El nodo norte, o ascendente, es aquel por el que la Luna sube al norte de la eclíptica; el nodo sur, o descendente, el que cruza al bajar.

Esos puntos no están quietos. Retroceden poco a poco por el zodiaco, unos 19 grados al año, y tardan 18,6 años en dar la vuelta completa. Pasan, por lo tanto, un año y medio largo en cada signo.

Su importancia astronómica está en los eclipses. Cada mes hay luna nueva y luna llena, pero casi siempre la Luna pasa por encima o por debajo del Sol o de la sombra de la Tierra. Solo cuando una de esas lunas cae cerca de un nodo, los tres astros se alinean de verdad. Por eso los eclipses llegan en temporadas, más o menos cada seis meses.

La cabeza y la cola del dragón

Para explicar los eclipses, muchas culturas imaginaron a un monstruo que devoraba el Sol o la Luna. La astronomía árabe y la europea medieval lo situaron en los nodos: el norte era la cabeza del dragón, caput draconis, y el sur, la cola, cauda draconis. El intervalo entre dos pasos de la Luna por el mismo nodo, unos 27 días y 5 horas, se llama todavía mes dracónico. Y el glifo del nodo norte, un arco con dos pequeños círculos en las puntas, como una herradura, se dibuja invertido para el sur.

William Lilly, en el siglo XVII, tenía la cabeza por favorable, de la naturaleza de Júpiter y Venus, y la cola por lo contrario.

En la India, los nodos tienen nombre propio: Rahu y Ketu. Según el mito, durante el batido del océano de leche, los dioses obtuvieron el néctar de la inmortalidad, y Svarbhanu, uno de los asuras, rivales de los dioses, se coló entre ellos para beberlo. El Sol y la Luna lo descubrieron, y Visnú, en su forma femenina de Mohini, le cortó la cabeza con su disco. Pero el néctar ya había hecho efecto. La cabeza inmortal es Rahu; el cuerpo, Ketu. Desde entonces Rahu persigue al Sol y a la Luna y a veces se los traga, aunque, como no tiene cuerpo, los astros vuelven a salir por su garganta. La astrología india los cuenta entre los nueve grahas como planetas de sombra: puntos que pesan en la carta aunque no se vean.

Nodo sur y nodo norte en la lectura kármica

La interpretación kármica es mucho más reciente. Se popularizó en el siglo XX con libros como Karmic Astrology: The Moon's Nodes and Reincarnation, de Martin Schulman (1975), y hoy está muy extendida en Occidente.

Según esta corriente, el nodo sur describe lo que ya sabes hacer: los hábitos cómodos, los talentos que te salen solos y, para quien cree en la reencarnación, lo aprendido en otras vidas. El nodo norte, en el signo y la casa opuestos, marcaría lo que te pide práctica, el terreno donde se crece. Con el nodo sur en Aries y el norte en Libra, por ejemplo, el reto sería pasar de hacerlo todo solo a aprender a cooperar. Con el sur en Capricornio y el norte en Cáncer, del deber a la ternura.

Cuando se comparan dos cartas, los contactos de los planetas de una persona con los nodos de la otra se leen como vínculos «kármicos», de esos que dejan la sensación de conocerse de antes. Y cada 18 o 19 años, cuando los nodos vuelven a su posición natal, la tradición habla de un momento para revisar el rumbo.

Lo kármico no obliga a nada

Dicho esto, hay una frontera clara. Llamar kármica a una relación no la convierte en una deuda que haya que pagar sufriendo. Ninguna relación que hace daño es un karma que tengas que aguantar: si alguien te controla, te humilla o te da miedo, eso es maltrato, y lo que toca es pedir ayuda a alguien de confianza, a un psicólogo o a los servicios de atención de tu país.

En las religiones de la India, el karma habla de las propias acciones, como se explica en las leyes del karma, no de soportar las de otro. Y la diferencia entre los vínculos que desgastan y los que hacen crecer está en las almas afines kármicas y dhármicas.

Busca tus nodos en la carta

  • Localiza el símbolo de la herradura: es tu nodo norte, y el sur está siempre justo enfrente; apunta el signo y la casa de los dos (si tu programa ofrece nodo medio o verdadero, la diferencia es de menos de dos grados).
  • Anota qué te resulta fácil por costumbre y qué te cuesta pero te atrae, y compáralo con el eje de tus nodos.
  • Repasa qué cambió en tu vida hacia los 18 o 19 años, y hacia los 37 si ya los has cumplido: son las vueltas de los nodos a su sitio. ¿Ves algún giro de rumbo en esas fechas?

Tienes más en la sección de signos del zodiaco y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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