Meditación zen: qué es el zazen, de dónde viene y cómo se practica
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
El zazen es la meditación sentada del budismo zen: quedarse quieto, con la espalda recta y los ojos entreabiertos, sin perseguir nada. Su instrucción cabe en una página y tiene casi ocho siglos de historia escrita en Japón. Aquí verás quién la puso por escrito, qué separa a sus dos grandes escuelas y cómo llegó a Occidente.
Dōgen y su recomendación para todos
Dōgen nació en Kioto en 1200. Con veintitrés años viajó a China para estudiar en los monasterios chan, y en 1225 encontró en el monte Tiantong a su maestro, Rujing, de la escuela caodong. Según la tradición, al oírle hablar de «dejar caer cuerpo y mente» comprendió lo que buscaba. La expresión le acompañó toda la vida.
Volvió a Japón hacia 1227, y uno de sus primeros escritos fue el Fukanzazengi, la «recomendación universal del zazen». La fecha tradicional, 1227, sale de lo que el propio Dōgen contó años después; el manuscrito de su puño y letra que se conserva lleva fecha de 1233, y el texto siguió cambiando mientras vivió. Buena parte de sus indicaciones prácticas sigue un manual chino de principios del siglo XII, el de Changlu Zongze.
El título ya dice mucho. Sentarse no era cosa de unos pocos monjes, sino algo que podía hacer cualquiera.
Más tarde fundó el monasterio de Eihei-ji, en la provincia de Echizen, que sigue siendo uno de los dos templos principales de la escuela sōtō. Murió en 1253.
Sōtō y rinzai: dos maneras de sentarse
El zen japonés tiene dos grandes escuelas, y las dos practican el zazen. La rinzai toma su nombre del maestro chino Linji, muerto en 866, y llegó a Japón a finales del siglo XII con el monje Eisai. Su sello es el kōan, una frase o un diálogo desconcertante que el alumno trabaja durante la meditación y presenta después, en entrevista privada, a su maestro. Hakuin (1686-1769) renovó la escuela, y de su linaje procede el programa de kōan que se estudian uno tras otro. En sus salas, los practicantes se sientan unos frente a otros, de espaldas a la pared.
La sōtō, la escuela de Dōgen, pone en el centro el shikantaza, «solo sentarse»: no hay kōan ni objeto en el que concentrarse, solo la postura y una atención abierta. Sus practicantes se sientan de cara a la pared o a una cortina.
Muchas comunidades actuales mezclan las dos maneras. Lo que la tradición cuenta del satori, la comprensión súbita, se explica en la iluminación espiritual.
La postura, según el Fukanzazengi
Las indicaciones de Dōgen son muy concretas. Pide una habitación tranquila y comer y beber con moderación. Sobre una esterilla gruesa se coloca un cojín, el zafu, y se cruzan las piernas en loto completo, con cada pie sobre el muslo contrario, o en medio loto, con un solo pie arriba. La ropa y el cinturón van holgados.
La mano derecha descansa sobre la pierna izquierda, la izquierda encima con la palma hacia arriba, y las puntas de los pulgares se tocan. El cuerpo se mantiene erguido, sin inclinarse hacia ningún lado: las orejas en línea con los hombros, la nariz en línea con el ombligo. La lengua toca el paladar, los labios y los dientes se cierran y los ojos siguen abiertos. Se respira con suavidad por la nariz, se toma una respiración profunda y se balancea el cuerpo a izquierda y derecha hasta asentarlo.
¿Y la mente? Dōgen lo resume en una fórmula paradójica: pensar el no pensar, hishiryō. Los pensamientos aparecen; no se persiguen ni se expulsan. Se vuelve, una y otra vez, a la postura.
De Japón a San Francisco y a París
El 23 de mayo de 1959 llegó a San Francisco Shunryu Suzuki, un sacerdote sōtō que venía a hacerse cargo de Sokoji, un templo de la comunidad japonesa. Pronto empezaron a sentarse con él estadounidenses de fuera de esa comunidad, y en 1962 el grupo se constituyó como el Centro Zen de San Francisco. El 3 de julio de 1967 abrió Tassajara, un monasterio en las montañas de California. El libro de Suzuki Mente zen, mente de principiante (1970), hecho con sus charlas, popularizó una idea: en la mente del principiante hay muchas posibilidades, y en la del experto, pocas. Murió en diciembre de 1971.
En Europa ese papel le tocó a Taisen Deshimaru (1914-1982). Había practicado desde 1935 con Kodo Sawaki, un maestro sōtō que vivía como un monje errante, y en 1967 se instaló en París. En 1970 fundó la Asociación Zen Internacional y en 1979 el templo de La Gendronnière, en Francia, y a su alrededor surgieron grupos de práctica en muchos países.
De Sawaki es una frase provocadora: el zazen no sirve para nada. No era una broma. El zazen se practica sin buscar provecho, lo que en japonés se llama mushotoku, y la calma que a veces llega no es el objetivo.
Tu primer zazen en casa
- Siéntate en un cojín firme, en un banco bajo de rodillas o en una silla, con las rodillas por debajo de la cadera: el loto no es obligatorio.
- Empieza con diez o quince minutos frente a una pared lisa, con la mirada baja y sin fijarla en nada.
- Cuando notes que te has ido detrás de un pensamiento, vuelve a la postura y a la respiración, sin reñirte.
- Si sentarte te causa dolor en las rodillas o la espalda, o una angustia que no cede, para; cambia de postura y, si vuelve, consúltalo con tu médico o con un profesor con experiencia.
La verdad es que el zazen se aprende mejor en grupo, con alguien que corrija la postura. Eso sí, no sustituye ningún tratamiento: si atraviesas una depresión o una ansiedad fuerte, habla antes con un profesional. Para descansar las piernas entre dos sentadas, el zen tiene el kinhin y otras meditaciones en movimiento, y si buscas otras formas de empezar, compara las técnicas de meditación más conocidas. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.