Las flores de Bach: Edward Bach, sus 38 remedios y las emociones
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
Las flores de Bach son 38 preparados que el médico inglés Edward Bach ideó en los años treinta para acompañar estados de ánimo como el miedo, la indecisión o el desaliento. Tienen muchos seguidores en todo el mundo. Los ensayos clínicos, sin embargo, no han encontrado que actúen mejor que un placebo, y no sustituyen al médico ni al psicólogo.
Quién fue Edward Bach
Nació el 24 de septiembre de 1886 en Moseley, un barrio de Birmingham, y estudió medicina en el University College Hospital de Londres. En 1917 lo operaron de un tumor y le dieron tres meses de vida. Se recuperó.
Desde 1919 trabajó en el Hospital Homeopático de Londres, donde conoció las ideas de Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía, y desarrolló con otros colegas siete preparados a partir de bacterias intestinales. Pero el laboratorio no le bastaba. En 1930, con 43 años, dejó la consulta de Londres y se fue a buscar remedios en el campo: primero en Gales, después en la costa de Norfolk y, por último, en una casa llamada Mount Vernon, en el pueblo de Sotwell, en Oxfordshire. Murió el 27 de noviembre de 1936, con cincuenta años.
Su idea de fondo la expuso en 1931 en Cúrate a ti mismo (Heal Thyself): había que atender a la persona y a su estado de ánimo, no a la enfermedad. Bach creía que muchos males del cuerpo tenían su raíz en un desequilibrio emocional. Esa es su creencia, no un hecho comprobado, y él mismo eligió sus flores por intuición, sin experimentos.
Rocío, sol y agua de manantial
Bach pensaba que la luz de la mañana, al atravesar las gotas de rocío sobre los pétalos, pasaba al agua la virtud de la flor. Recoger rocío resultaba poco práctico, así que ideó dos métodos. En el método del sol, las flores flotan en un cuenco de agua de manantial expuesto al sol durante unas horas. En el método de ebullición, pensado sobre todo para árboles y arbustos que florecen a comienzos de año, cuando el sol aún es débil, se hierven.
El agua resultante se mezcla a partes iguales con brandy, que la conserva. Es la tintura madre, y de ella salen los frascos que se venden. Por eso las flores de Bach contienen alcohol.
Un detalle que suele pasarse por alto: no todos los remedios son flores. Uno es un brote, el de castaño de Indias (Chestnut Bud), y otro es simple agua de un manantial natural (Rock Water).
Siete grupos de emociones
En la última edición de su libro Los doce curadores y otros remedios, publicada en 1936, Bach ordenó los 38 en siete grupos según el estado de ánimo:
- Miedo: Rock Rose (heliantemo), Mimulus, Cherry Plum, Aspen (álamo temblón) y Red Chestnut (castaño rojo).
- Incertidumbre: Cerato, Scleranthus, Gentian (genciana), Gorse (aulaga), Hornbeam (carpe) y Wild Oat.
- Poco interés por el presente: Clematis (clemátide), Honeysuckle (madreselva), Wild Rose (rosa silvestre), Olive (olivo), White Chestnut (castaño de Indias), Mustard (mostaza) y Chestnut Bud.
- Soledad: Water Violet (violeta de agua), Impatiens y Heather (brezo).
- Hipersensibilidad a las influencias y a las ideas ajenas: Agrimony (agrimonia), Centaury (centaura), Walnut (nogal) y Holly (acebo).
- Desaliento o desesperación: Larch (alerce), Pine (pino), Elm (olmo), Sweet Chestnut (castaño), Star of Bethlehem (estrella de Belén), Willow (sauce), Oak (roble) y Crab Apple (manzano silvestre).
- Preocupación excesiva por los demás: Chicory (achicoria), Vervain (verbena), Vine (vid), Beech (haya) y Rock Water.
Cómo se eligen, según la tradición
La elección se hace por el estado de ánimo y el carácter, nunca por el nombre de una enfermedad. Quien sigue este sistema afina mucho los matices. Mimulus, por ejemplo, se reserva para los miedos que tienen nombre (a la oscuridad, a hablar en público, a los perros), mientras que Aspen se asocia al miedo vago, sin motivo conocido. Scleranthus es para quien duda entre dos opciones, Honeysuckle para quien vive mirando al pasado, Impatiens para la impaciencia y Walnut para las etapas de cambio, como una mudanza o un trabajo nuevo.
Pues bien, ese ejercicio de ponerle nombre a lo que uno siente es, para muchos, lo más valioso del método.
Lo que dice la ciencia
Las revisiones de ensayos clínicos son claras. El médico e investigador Edzard Ernst concluyó en 2002 que los datos de los estudios rigurosos no apoyan un efecto distinto del placebo, y en una nueva revisión de 2010 todos los ensayos controlados con placebo habían fracasado en demostrar eficacia. Otra revisión de 2009, que reunió los ensayos sobre la ansiedad ante los exámenes y sobre el déficit de atención, tampoco encontró beneficio frente al placebo.
¿Por qué entonces hay tanta gente que dice sentirse mejor? El efecto placebo es real, y también lo es la calma que da detenerse a pensar en lo que uno siente. Ninguna de las dos cosas convierte a las flores en un tratamiento.
Cinco cosas que conviene tener presentes
- Puedes leer los siete grupos como un mapa para reconocer tus estados de ánimo, que ya es un buen ejercicio.
- Los frascos llevan brandy. Tenlo en cuenta si evitas el alcohol, si estás embarazada o si se trata de un niño, y pregunta antes a tu médico.
- No dejes ni retrases un tratamiento médico o psicológico por tomar flores.
- Si la tristeza, la ansiedad o el insomnio duran semanas, habla con tu médico o con un psicólogo.
- Desconfía de quien te las presente como cura de una enfermedad o te cobre mucho por una fórmula personal.
Si te interesa cuidar tus emociones desde la espiritualidad, lee también cómo meditar paso a paso, por qué ser vulnerables no es ser débiles o cómo se preparan los baños espirituales con hierbas. Hay más textos en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.