El árbol de la vida: cómo se dibujó el gran diagrama de la cábala

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Diez círculos, veintidós líneas y tres columnas: así se reconoce el árbol de la vida de la cábala. La imagen parece antiquísima, pero su forma actual tiene unos pocos siglos. Aquí verás de dónde sale, cuándo se imprimió por primera vez y cómo lo leyó la Golden Dawn.

Un árbol en medio del jardín

Todo empieza en el Génesis. En el Edén crecen dos árboles señalados: el de la vida, en medio del jardín, y el del conocimiento del bien y del mal (Génesis 2, 9). Adán y Eva comen del segundo. Cuando salen del paraíso, unos querubines y una espada de fuego guardan el camino hacia el primero.

El árbol no desaparece de la Biblia. El libro de los Proverbios dice que la sabiduría es árbol de vida para quien la abraza (Proverbios 3, 18), y en la sinagoga ese versículo se canta al devolver la Torá al arca; por eso las varas de madera en las que se enrolla el rollo se llaman atsé jayim, «árboles de vida». En la Jerusalén celeste del Apocalipsis, el árbol vuelve a aparecer junto al río y da fruto cada mes (Apocalipsis 22, 2).

Los cabalistas medievales hicieron de él un símbolo de las diez sefirot, los atributos por los que, según su tradición, Dios se manifiesta. Muchos lo imaginaron del revés. Las raíces, arriba, en el cielo; las ramas, hacia el mundo.

Cuando el árbol se dibujó

Durante siglos fue sobre todo una metáfora. A partir del siglo XIV, los cabalistas empezaron a trazarlo en pergaminos, a veces en rollos muy largos, que en hebreo se llaman ilanot, «árboles». El historiador J. H. Chajes, de la Universidad de Haifa, dirige un proyecto que ha catalogado más de setecientos.

La imprenta lo hizo famoso. En 1516 salió en Augsburgo Portae Lucis, la traducción latina que Paulus Ricius hizo de Las puertas de la luz, de Yosef Gikatilla, un cabalista castellano del siglo XIII. En la portada, un grabado muestra a un sabio junto a un árbol de diez medallones unidos entre sí. Es la primera imagen impresa de las sefirot.

Siglo y medio después, el jesuita alemán Athanasius Kircher incluyó en su Oedipus Aegyptiacus (1652-1654) una versión con veintidós canales y una letra hebrea en cada uno. De ese modelo parten la mayoría de los árboles que se ven en los libros de esoterismo y de tarot. La cábala judía conserva otras disposiciones, con los senderos repartidos de otra manera.

Tres pilares y veintidós senderos

Mirado de frente, el árbol tiene tres columnas. A la derecha, el pilar de la misericordia, con Jojmá, Jésed y Nétsaj. A la izquierda, el del rigor, con Biná, Guevurá y Hod. En el centro, el pilar del equilibrio, que baja de Kéter a Maljut pasando por Tiféret y Yesod. Los dos lados se compensan y el camino del medio los une. Entre Kéter y Tiféret, muchos diagramas añaden un círculo de trazo discontinuo, Dáat, el conocimiento, que normalmente no se cuenta entre las diez.

Los senderos son las veintidós líneas que unen las esferas, una por cada letra del alfabeto hebreo. Sumados a las diez sefirot, dan los treinta y dos caminos de sabiduría del Séfer Yetsirá, que se explican en la página de las sefirot y el árbol de la vida.

También se puede cortar en horizontal, en cuatro mundos: Atsilut, el de la emanación; Beriá, el de la creación; Yetsirá, el de la formación, y Asiyá, el de la acción. Los tres últimos nombres salen de los verbos de un versículo de Isaías (43, 7), donde Dios dice que creó, formó e hizo a quienes llevan su nombre.

La lectura de la Golden Dawn

La orden hermética de la Golden Dawn, fundada en Londres en 1888, tomó el árbol de Kircher y lo convirtió en el mapa de todo su sistema. Numeró los senderos del 11 al 32, a continuación de las diez sefirot, y asignó a cada uno un arcano mayor del tarot. El sendero 11, entre Kéter y Jojmá, es el de El Loco; el 32, entre Yesod y Maljut, el de El Mundo, que la orden llamaba El Universo.

Dio a los pilares laterales los nombres de las dos columnas de bronce del templo de Salomón, Jaquín y Boaz (1 Reyes 7, 21), y en sus templos los representaba en blanco y en negro. El descenso por las sefirot se dibujaba como un relámpago en zigzag, y la subida por los senderos, como una serpiente.

En 1938, Israel Regardie, que había pertenecido a una de sus ramas, publicó The Middle Pillar (El pilar del medio), un ejercicio de visualización que recorre la columna central. Eso sí, es una práctica de la cábala hermética, no de la judía, como explica la página sobre qué es la cábala.

Dibuja tu propio árbol

La mejor manera de aprender el diagrama es trazarlo a mano. Toma una hoja grande y marca tres columnas. Coloca diez círculos, tres a la derecha, tres a la izquierda y cuatro en el centro, y únelos con veintidós líneas copiando un modelo fiable. Escribe en cada círculo su nombre y lo que significa. Te llevará una tarde, y lo recordarás mucho mejor que después de leer diez explicaciones.

Luego elige un sendero por semana. ¿Qué esferas une, qué letra lleva y, si te interesa el tarot, qué carta le corresponde? Apunta en un cuaderno lo que te sugiere, sin prisa, y fíjate en cómo cambia tu lectura cuando pasas de un pilar a otro. El árbol es un símbolo para estudiar y meditar, no un oráculo que prometa nada.

Si quieres seguir, la introducción a la cábala presenta el Ein Sof y las sefirot una a una. Hay más textos en la sección de la cábala y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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