La luna llena de Tauro según la cábala: Iyar, el mes de la luz
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
En el calendario hebreo, el tiempo del Sol en Tauro corresponde al mes de Iyar, y su luna llena cae hacia el día 15. La tradición cabalística lo llama mes de la luz y de la sanación, y lo vive en plena cuenta del Omer, las siete semanas que separan la Pascua judía de Shavuot.
Qué luna es esta
El calendario judío es lunisolar. Cada mes empieza con la luna nueva, así que la luna llena cae siempre a mitad de mes, hacia el 14 o el 15. Iyar es el segundo mes contando desde Nisan, el de la Pascua, y suele caer entre abril y mayo.
Conviene aclarar el nombre. En la astrología corriente, la «luna llena en Tauro» es la de otoño en el hemisferio norte, cuando la Luna pasa por Tauro y el Sol está en Escorpio. Aquí se habla de otra: la luna llena del mes de Tauro, con el Sol en ese signo y la Luna enfrente.
Según el Séfer Yetsirá, uno de los textos más antiguos de la mística judía, a Iyar le tocan el signo del Toro, la letra vav, la tribu de Isacar y un sentido: el pensamiento, en hebreo hirhur. La vav significa «gancho» y, delante de una palabra, funciona como «y». Por eso se dice que Iyar engancha el mes de la salida de Egipto con el de la entrega de la Torá.
Ziv: el mes de la luz y de la sanación
La Biblia conoce este mes por un nombre más antiguo, Ziv, que significa «resplandor». Así lo llama el primer libro de los Reyes cuando fecha el comienzo de las obras del templo de Salomón.
La sanación viene de un juego de letras. Las de Iyar se leen como las iniciales de una frase del Éxodo (15, 26), «yo soy el Señor, tu sanador». El mismo libro cuenta que el pueblo llegó al desierto de Sin el día 15 del segundo mes, y la tradición sitúa en esos días el comienzo del maná, el alimento que aparecía cada mañana sin que nadie lo hubiera sembrado.
Eso sí, la sanación de Iyar se entiende en sentido espiritual: reparar vínculos, hábitos y actitudes. No es una promesa de curación física, y ante cualquier problema de salud lo que toca es ir al médico.
La cuenta del Omer
Todo Iyar queda dentro del Omer, los 49 días que van de la segunda noche de Pésaj a Shavuot. Los cabalistas asignan a cada semana una de las siete sefirot inferiores del árbol de la vida (Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétsaj, Hod, Yesod y Maljut) y las combinan día a día: siete por siete, 49 escalones. Una enseñanza muy repetida dice que en Egipto el pueblo había caído a 49 grados de impureza, y que la cuenta es el camino de vuelta hasta recibir la Torá.
Es también un tiempo de duelo. El Talmud cuenta que en esas semanas murieron veinticuatro mil discípulos de rabí Akiva, y por eso muchas comunidades judías no celebran bodas ni se cortan el pelo durante parte de la cuenta. Es una costumbre religiosa con sus propias normas, que cada comunidad aplica a su manera.
El duelo se interrumpe el día 33, Lag BaOmer, que cae el 18 de Iyar. La tradición lo asocia con rabí Shimón bar Yojái, a quien se atribuye el Zóhar, y ese día miles de personas peregrinan a su tumba en Merón, en Galilea, y encienden hogueras.
Con la luna ya casi llena, el 14 de Iyar, llega Pésaj Shení, la «segunda Pascua». El libro de los Números cuenta que quienes no habían podido celebrar Pésaj a tiempo, por estar de viaje o en estado de impureza, recibieron una segunda fecha un mes después. Por eso se dice que Iyar es el mes de las segundas oportunidades.
Venus, Nogah y la trampa de la comodidad
Tauro está regido por Venus, que en hebreo se llama Nogah, «brillo». La palabra tiene doble sentido en la cábala de Isaac Luria, nacida en Safed en el siglo XVI. Allí, la kelipat nogah, la «cáscara brillante», es la capa intermedia que mezcla el bien y el mal, la única que según esta escuela puede elevarse y transformarse. No es la fuerza más negativa, como a veces se lee: es una luz ambigua, que depende del uso que se le dé.
Esa ambigüedad retrata bien a Tauro. Es un signo fijo de tierra: estable, constante, leal, amante de lo bello y de lo cómodo. Su lado difícil es la terquedad y una pereza tranquila que lo deja todo como está porque ya está bien así.
Los cabalistas lo leen como la tentación propia de este mes. Con tanta luz disponible, es fácil dormirse. De ahí una idea muy presente en la cábala moderna: la luz que no se trabaja no se conserva, y lo que llega como regalo, igual que el maná, pide luego una respuesta propia.
Cómo aprovechar la luna llena de Iyar
La noche de esta luna llena, o cualquiera de los días cercanos, busca un rato tranquilo. Si te ayuda, enciende una vela verde, el color que la tradición esotérica occidental asocia con Venus, y colócala a la altura de los ojos. Mira la llama un momento, cierra los ojos y haz tres respiraciones lentas. Luego piensa en la trampa de Tauro: ¿dónde te has acomodado tanto que ya no avanzas? Puede ser un proyecto aparcado, una conversación que llevas meses posponiendo o un hábito que sabes que no te sienta bien.
Elige una sola cosa y decide un primer paso concreto para el día siguiente. Pésaj Shení cae en estos mismos días, así que es buen momento para retomar lo que se quedó a medias. Si tienes una cuenta pendiente con alguien, el espíritu del mes anima a acercarse, siempre que sea sano para ti y respetando que la otra persona también decide. Y como el Omer es tiempo de pulir el carácter, cualquier ayuda concreta a otra persona durante estos días encaja de lleno en él.
Al terminar, apaga la vela sin soplar, con un apagavelas o con los dedos humedecidos. Para seguir, lee la introducción a la cábala, cómo se ordenan las sefirot del árbol de la vida o qué propone la astrología cabalística. Hay más en la sección de la cábala y en el tarot temático.
Texto nuevo de la Redacción de Leotarot.com, redactado con ayuda de herramientas y revisado por la redacción.