Santa Marta y sus oraciones: de Betania a la vela de los martes

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Santa Marta tiene muchos devotos en España y en América, sobre todo entre quienes cargan con asuntos que parecen no tener arreglo. Su devoción une a una mujer del Evangelio con una leyenda medieval de Provenza, la del dragón de Tarascón. Conocer las dos ayuda a entender qué piden sus oraciones y dónde está su límite.

La hermana que servía la mesa

Marta vivía en Betania, un pueblo cercano a Jerusalén, con sus hermanos María y Lázaro. El Evangelio de Lucas (10, 38-42) la presenta afanada en atender a Jesús mientras María se sienta a escucharle. Cuando Marta se queja, el maestro le responde que se inquieta por muchas cosas y que solo una es necesaria.

En el Evangelio de Juan la escena es otra. Lázaro ha muerto, y Marta sale al camino a recibir a Jesús, le habla con franqueza y termina confesando su fe en él como el Cristo, el Hijo de Dios (Juan 11, 27). Poco después, en una cena en Betania, el mismo evangelio la vuelve a mostrar sirviendo (Juan 12, 2).

De ahí su patronazgo: cocineras, amas de casa, hosteleros y personal de servicio. La Iglesia católica la celebra el 29 de julio, y desde 2021 ese día recuerda también a María y a Lázaro.

Tarascón y la Tarasca

La leyenda sigue donde termina el Evangelio. Según una tradición provenzal, tras la Ascensión los tres hermanos llegaron por mar a Provenza. Marta se fue a la orilla del Ródano, entre Arlés y Aviñón, donde un monstruo, la Tarasca, tenía aterrada a la comarca. La santa lo amansó con agua bendita y una cruz, le ató al cuello su propio cinturón y lo llevó así, manso, hasta el pueblo.

La versión más difundida es la de la Leyenda dorada, la colección de vidas de santos que Santiago de la Vorágine reunió hacia 1260. En 1187 se hallaron en la iglesia de Tarascón unos restos que se identificaron como suyos, y en 1474 el rey Renato de Anjou impulsó la fiesta de la Tarasca. En 2005, la Unesco la incluyó en su lista junto a otros gigantes y dragones de procesión de Bélgica y Francia.

España conserva su propia tarasca: la sierpe que acompaña las fiestas del Corpus en ciudades como Granada o Toledo.

¿Por qué una santa tan doméstica acabó invocada para los casos difíciles? La respuesta está en esa imagen. Una mujer que vence a una fiera sin armas, con fe y con un cinturón, se convirtió en el símbolo de lo imposible que se vuelve manejable.

Qué piden sus oraciones

Las oraciones populares a Santa Marta son muchas y casi todas siguen el mismo hilo. Recuerdan a la fiera vencida y le piden a la santa ayuda para vencer una dificultad concreta: una enfermedad en la familia, un trabajo, una deuda, una pena.

En muchos países de América se reza la novena de los nueve martes. Durante nueve martes seguidos se enciende una vela ante su imagen, se dice su oración y se rezan un padrenuestro, un avemaría y un gloria. A menudo la acompaña una plegaria corta de confianza en Jesús en la que se deja un hueco para nombrar la gracia que se pide, y algunas versiones añaden que hay que copiar la oración y repartirla.

Eso sí, la propia Iglesia advierte contra la idea de que una oración funciona por repetirla tal cual. El Catecismo (número 2111) llama superstición a atribuir la eficacia de las oraciones a su sola materialidad, sin las disposiciones interiores que piden. Para el creyente, rezar a Marta es pedir su intercesión y confiar, no firmar un contrato.

La «dominadora»: una tradición con un límite

En el Caribe, la figura de Marta tomó otro camino. En el vudú dominicano, Santa Marta la Dominadora es uno de los misterios o luases, sincretizado con la santa y representado a menudo con serpientes. El apodo encaja con la imagen de la mujer que amansa a la fiera, y su culto mezcla la devoción católica con raíces africanas.

De esa tradición circulan versiones de la oración pensadas para que otra persona vuelva, pierda la paz o haga algo contra su voluntad. No las reproducimos. Pedir fuerza para uno mismo es una cosa; querer doblegar a alguien es otra, y en esta casa no la acompañamos. El Catecismo (número 2117) también rechaza cualquier práctica que busque un poder sobrenatural sobre el prójimo.

Si lo que duele es una ruptura, ninguna vela sustituye al tiempo, a la conversación con la gente que te quiere y, cuando hace falta, a la ayuda de un psicólogo.

Tres gestos para acercarte a Santa Marta

  • Lee los dos pasajes que la retratan, Lucas 10 y Juan 11. En diez minutos conocerás a la Marta del Evangelio, más rica que la de las estampas.
  • Si haces los nueve martes, pon la vela en un plato que no arda, en un sitio a la vista, y apágala antes de salir o de dormir.
  • Pide para ti: paciencia, una solución, fuerza para dar el paso. Lo que dependa de la voluntad de otra persona, déjalo fuera de la oración.

Al fin y al cabo, la santa de Betania es la patrona de quien sirve a los demás. Si te interesan otras devociones, mira la oración a San Judas Tadeo para el trabajo, las oraciones a los santos y la diferencia entre pedir y mandar que explican las invocaciones de poder. Hay más en la sección de oraciones y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

También te puede interesar

Ver toda la biblioteca esotérica