Ovnis y agua: qué hay detrás de los casos de lagos, embalses y mares

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Entre los relatos de ovnis hay una familia entera con el agua de protagonista: luces que se posan en un lago, aparatos que parecen llenar depósitos con una manguera, objetos que se hunden en el mar. Cuando el objeto entra en el agua o sale de ella, los aficionados hablan de un OSNI, un objeto submarino no identificado. Repasados uno a uno, los casos más citados cuentan otra historia.

De las ruedas de Fort a los habitantes invisibles

Uno de los primeros en juntar cielo y mar fue el estadounidense Charles Fort, coleccionista de rarezas. En El libro de los condenados (1919) imaginó unas enormes «superconstrucciones» con forma de rueda que, al entrar en la atmósfera y verse a punto de romperse, buscarían refugio bajo el agua.

Su prueba era una carta publicada en la revista británica Knowledge en diciembre de 1883. Un viajero contaba que, en mayo de 1880, navegando de noche por el golfo Pérsico en el vapor Patna, vio a cada lado del barco una gigantesca rueda de luz con unos dieciséis radios, que acompañó al buque unos veinte minutos. Fort pensó en ruedas sumergidas. Hoy esas «ruedas luminosas», vistas sobre todo en el océano Índico, se atribuyen a grandes concentraciones de plancton bioluminiscente, aunque todavía se discute qué hace que la luz dibuje radios que giran.

En 1970, el naturalista escocés Ivan T. Sanderson fue más lejos en Invisible Residents. Sostenía que más de la mitad de los avistamientos tenían que ver con el agua y propuso una civilización oculta bajo los océanos. Nunca aportó una prueba de ella.

¿Para qué querría agua una nave?

En los años setenta circuló otra idea. El físico nuclear Stanton Friedman (1934-2019), que había trabajado en cohetes de fisión y de fusión, defendía que la fusión haría posible viajar entre estrellas. Algunos ufólogos dieron el salto siguiente: si el combustible es hidrógeno pesado, los ovnis bajarían a los lagos a repostar.

La cuenta no sale. En el agua corriente, solo uno de cada 6.400 átomos de hidrógeno, más o menos, es de ese hidrógeno pesado, el deuterio. Y el hidrógeno es el elemento más abundante del universo y está también en el hielo de cometas y lunas, sin necesidad de bajar a una orilla con testigos.

Steep Rock, 1950: una broma que se tomó en serio

El caso de la manguera más famoso nació en Canadá. Según el relato, el 2 de julio de 1950 una pareja que pescaba en la bahía de Sawbill, en el lago Steep Rock, cerca de Atikokan (Ontario), vio un platillo posado en el agua. Sobre su cubierta, diez figuras de poco más de un metro, con gorros azules salvo una con gorro rojo, manejaban una manguera verde que parecía tomar agua del lago.

La historia salió en el número de septiembre y octubre de The Steep Rock Echo, la revista interna de la compañía minera del lugar. En 1966, el periodista Frank Edwards la incluyó como un caso real en Flying Saucers: Serious Business, y desde ahí pasó de libro en libro. El escritor John Robert Colombo documentó en UFOs over Canada (1991) lo que contaban en la mina: el autor, un empleado, la había escrito como una sátira de las historias de platillos, y el director de la revista se rio al leerla presentada como verdadera. Un investigador del grupo APRO llegó a la misma conclusión en los años setenta. Aun así, la broma se sigue reimprimiendo como un hecho.

Wanaque, 1966: luces sobre un embalse

En el embalse de Wanaque, en Nueva Jersey, la noche del 11 de octubre de 1966 varios policías vieron una luz muy brillante. El sargento Benjamin Thompson contó a la prensa que el objeto se le vino encima, se detuvo en el aire, retrocedió y empezó a moverse en zigzag, tan luminoso que no se distinguía su forma. Otro agente, William Pastor, aseguró que la luz se apagó en cuanto encendió el faro rojo del techo de su coche patrulla.

Las crónicas de aquellos días hablan de luces, de testigos y de avistamientos anteriores en el mismo lugar, pero no de agua. El objeto que «chupaba» el agua del embalse llegó con versiones posteriores.

Lago Erie, 1988, y Shag Harbour, 1967

La noche del 4 de marzo de 1988, cerca de Eastlake (Ohio), una familia vio sobre el lago Erie helado un gran objeto gris con luces en los extremos y oyó crujir el hielo. Dos guardacostas acudieron y anotaron en su informe que el hielo se agrietaba y se movía de forma anormal cuando el objeto se acercaba. La prensa local se inclinó por Venus y Júpiter, que aquella semana brillaban juntos al anochecer: el 5 de marzo quedaron a poco más de dos grados. El hielo de un lago, eso sí, también cruje y retumba por sí solo cuando cambia la temperatura.

El caso de Shag Harbour, en Nueva Escocia (Canadá), es otra cosa. La noche del 4 de octubre de 1967, al menos once personas vieron un objeto iluminado caer al mar, a unos trescientos metros de la costa. La Policía Montada llegó en un cuarto de hora, salieron barcos de pesca y un guardacostas, y los buzos de la Armada rastrearon el fondo durante tres días. No encontraron nada. Las autoridades canadienses lo archivaron como un informe ovni sin explicar.

Mirar el agua con ojos de investigador

Sobre el agua, la vista engaña. No hay referencias para calcular distancias, cualquier luz se duplica en su reflejo y un planeta bajo puede parecer posado en el horizonte. Por eso, antes de pensar en una nave, conviene preguntarse qué había esa noche en el cielo y desde dónde miraba cada testigo.

La verdad es que la lección más útil de estos casos está en los papeles. ¿De dónde sale cada detalle: del testigo, de la prensa del día o de un libro escrito veinte años después? Steep Rock enseña que una broma puede convertirse en un clásico, y Wanaque, que un relato puede ganar detalles por el camino. Shag Harbour, en cambio, muestra cómo se investiga en serio, con policía, barcos y buzos, aunque al final no aparezca nada.

La laguna del folclore ovni de Puerto Rico tiene su página en Lajas, la capital ovni de la isla. Para comparar, repasa qué casos ovni se consideran más interesantes de estudiar y cómo se analizan las fotos de ovnis. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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