Tirada de las encrucijadas: siete cartas para elegir entre dos caminos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Esta tirada sirve para un momento muy concreto: tienes dos opciones delante y llevas días dándoles vueltas. Pone los dos caminos en la mesa, uno junto al otro, con lo que ofrece y lo que pide cada uno. La última palabra, eso sí, la tienes tú.

Un símbolo con mucha historia

En muchas culturas, la encrucijada es un lugar cargado de sentido. Los griegos honraban en los cruces de caminos a Hécate, a la que llamaban «la de los tres caminos», y le levantaban allí pilares con tres figuras que miraban cada una en una dirección. Los romanos la conocían como Trivia, que en latín quiere decir precisamente eso, tres vías.

El tarot tiene su propia imagen de la elección. En el tarot de Marsella, la carta de Los Enamorados no muestra a una pareja, sino a un joven de pie entre dos mujeres, mientras un Cupido apunta su flecha desde lo alto. Muchos lectores la ven como la carta de las decisiones del corazón; si sale en esta tirada, la leen como un recordatorio de que toca elegir.

Cómo se colocan las cartas

Hacen falta siete cartas, dispuestas en forma de Y. La primera va abajo, en el centro. De ella salen dos ramas en diagonal, cada una con dos cartas: la izquierda es el camino A y la derecha, el camino B. Entre las dos ramas, a media altura, va la sexta, y la séptima remata la figura arriba.

  1. El punto de partida: cómo estás tú ante la decisión, con qué ánimo llegas.
  2. Lo que ofrece el camino A: qué ganarías si lo eliges.
  3. Lo que pide el camino A: qué esfuerzo, renuncia o precio lleva consigo.
  4. Lo que ofrece el camino B: sus ventajas.
  5. Lo que pide el camino B: su coste.
  6. Lo que no estás viendo: un miedo, un deseo o un dato que pesa sin que lo tengas en cuenta.
  7. El consejo: la actitud con la que conviene decidir, no la respuesta.

La carta séptima es la que más se malinterpreta. No dice qué camino tomar. Habla de cómo mirar los dos.

Preparar la pregunta

La tirada funciona mejor cuanto más concretas son las opciones. «Cambiar de vida» es demasiado vago; «aceptar el puesto en Monterrey o quedarme en mi trabajo y estudiar por las tardes» se puede leer. Escribe las dos en un papel y decide de antemano cuál será la A y cuál la B, para no reinterpretar después.

Puedes usar solo los 22 arcanos mayores, que dan una lectura de trazo grueso, o la baraja completa, con los matices del día a día que aportan los arcanos menores. Baraja con calma, corta y saca las siete cartas en orden, boca abajo. Descúbrelas una a una siguiendo los números.

Un ejemplo de lectura

Imagina a alguien que duda entre aceptar un trabajo en otra ciudad (camino A) o quedarse donde está y formarse para ascender (camino B). Sale esto, con las imágenes de la baraja Rider-Waite:

En el punto de partida, el Ocho de Espadas: una persona atada y con los ojos vendados, la sensación de no poder moverse. El camino A ofrece el Seis de Bastos, el jinete que vuelve coronado de laurel, reconocimiento; pero pide el Cinco de Oros, dos figuras que pasan frío ante una ventana iluminada, una etapa de estrechez o de sentirse fuera de lugar al principio. El camino B ofrece el Cuatro de Bastos, la casa en fiesta, estabilidad y la gente de siempre; y pide El Ermitaño, paciencia y muchas horas de estudio a solas.

Lo que no se está viendo es La Luna: miedos que crecen de noche y agrandan los riesgos de los dos lados. El consejo es La Fuerza, la mujer que sujeta al león con suavidad, sin violencia.

Leída en conjunto, la tirada no elige. Muestra que los dos caminos tienen premio y tienen precio, que buena parte de la parálisis viene de un miedo difuso, y que conviene decidir con calma, sin forzarse. ¿Qué pesa más para esa persona, el reconocimiento o la estabilidad? Eso solo lo sabe ella.

La decisión sigue siendo tuya

Una tirada de este tipo ordena lo que ya intuías y pone nombre a lo que te frena. Al fin y al cabo, las cartas no conocen tu cuenta corriente, tu salud ni a las personas que dependen de ti, y tú sí. Toma la lectura como una conversación contigo, apúntala y deja pasar unos días antes de dar el paso.

Si el resultado no te convence, no repitas la tirada hasta que salga lo que esperabas: deja reposar la pregunta. Y cuando la decisión toque la salud, el dinero o un asunto legal, consulta a un médico, a un asesor o a un abogado; el tarot no los sustituye.

Para otras dudas tienes la tirada del sí o no, más rápida, o la cruz céltica, más amplia, y unas pautas generales en cómo hacer una buena tirada de tarot. Hay más en la sección de tarot y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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