Curso de astrología: los planetas
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
Con los elementos y los doce signos ya tienes el escenario; ahora llegan los actores. Si el signo dice cómo, el planeta dice qué: cada uno representa una parte de la persona, y el signo donde cae le pone acento y estilo.
Siete a simple vista y tres con telescopio
La astrología antigua trabajaba con siete astros, los que se ven moverse sin instrumentos: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Al Sol y a la Luna se les llama luminares, y en la carta cuentan como planetas aunque la astronomía no los clasifique así.
Los otros tres llegaron con el telescopio. William Herschel vio Urano el 13 de marzo de 1781 y quiso llamarlo «estrella de Jorge», en honor de su rey, Jorge III; el nombre que se impuso lo propuso un año después el astrónomo alemán Johann Bode. Neptuno se encontró en la noche del 23 al 24 de septiembre de 1846, cuando Johann Galle lo buscó en Berlín en el punto que había calculado Urbain Le Verrier a partir de las irregularidades de Urano. Y Plutón apareció el 18 de febrero de 1930 en unas placas fotográficas del observatorio Lowell, en Arizona, gracias a Clyde Tombaugh. Su nombre lo sugirió Venetia Burney, una niña de once años de Oxford.
En 2006, la Unión Astronómica Internacional pasó a Plutón a la categoría de planeta enano. Los astrólogos, eso sí, lo siguen usando, porque en su lenguaje cuenta el símbolo más que la clasificación.
La casa de cada planeta
Cada planeta tiene uno o dos signos donde, según la tradición, se expresa con más comodidad: su domicilio. El reparto que explicó Ptolomeo en el siglo II tiene una lógica muy visual.
Cáncer y Leo, los signos del pleno verano en el hemisferio norte, eran los más cálidos y luminosos, así que fueron para los luminares: Leo para el Sol y Cáncer para la Luna. Desde ahí, los cinco planetas restantes se colocan a ambos lados por orden de distancia. Mercurio, que nunca se aleja del Sol más de un signo, recibe los vecinos, Géminis y Virgo. Venus, que se separa como mucho dos, se queda con Tauro y Libra. Siguen Marte con Aries y Escorpio, y Júpiter con Piscis y Sagitario. A Saturno, el más lejano y el más frío, le tocan los signos del invierno, Capricornio y Acuario, opuestos a los luminares.
Los astrólogos modernos dieron Acuario a Urano, Piscis a Neptuno y Escorpio a Plutón. Por eso esos tres signos tienen dos regentes, el tradicional y el moderno, como viste en la lección de los signos.
Los personales: del Sol a Marte
Se llaman personales porque cambian deprisa. La Luna da la vuelta al zodiaco en unos 27 días; Mercurio y Venus acompañan al Sol, que tarda un año, y Marte necesita casi dos. Dos personas nacidas con unas semanas de diferencia ya los tienen en signos distintos.
- El Sol: la identidad, la voluntad, aquello en lo que una persona quiere brillar. Rige Leo.
- La Luna: las emociones, las necesidades, los hábitos, la memoria y el hogar. Rige Cáncer.
- Mercurio: la mente, la palabra, el aprendizaje, los trayectos cortos y los intercambios. Rige Géminis y Virgo.
- Venus: el gusto, el afecto, el placer, el arte y lo que uno valora. Rige Tauro y Libra.
- Marte: el impulso, el deseo, la iniciativa y la forma de defenderse. Rige Aries y, en la tradición, Escorpio.
Los sociales: Júpiter y Saturno
Júpiter tarda casi doce años en recorrer el zodiaco y pasa alrededor de uno en cada signo. Saturno necesita unos 29 años y medio, de modo que se queda unos dos años y medio en cada uno. Los compañeros de clase suelen compartirlos, y por eso se les llama sociales: hablan de cómo encaja cada uno en el mundo.
Júpiter representa el crecimiento, la confianza, la fe, los estudios y los viajes largos. Saturno, el tiempo, los límites, la responsabilidad, el esfuerzo y la madurez. Los antiguos los veían como opuestos, uno que ensancha y otro que contiene. La astrología actual prefiere verlos como pareja: sin el primero no hay ganas de crecer, y sin el segundo no hay forma de sostener lo que crece.
Los generacionales: Urano, Neptuno y Plutón
Urano tarda 84 años en dar la vuelta al Sol y pasa unos siete en cada signo. Neptuno, unos 165 años, unos catorce por signo. Plutón tiene una órbita tan alargada que su paso por un signo va de unos doce años a más de treinta: por Escorpio pasó entre 1983 y 1995, y por Tauro, en la segunda mitad del siglo XIX, unas tres décadas.
Toda una generación comparte su signo. ¿Qué dicen entonces de una persona en concreto? Los astrólogos los leen sobre todo por la casa que ocupan y por los aspectos que forman con los planetas personales.
- Urano: el cambio brusco, la originalidad, la independencia, la técnica. El astrólogo Richard Tarnas, en Prometheus the Awakener (1995), lo comparó con Prometeo y relacionó su descubrimiento con la época de las revoluciones americana y francesa.
- Neptuno: la imaginación, la inspiración, los ideales y también la niebla, lo que cuesta ver con claridad.
- Plutón: la transformación, el poder, las crisis y lo que renace después de ellas.
Recorre tu carta planeta a planeta
- Haz la lista de los diez. Apunta en una columna, del Sol a Plutón, el signo de cada planeta en tu carta natal. Necesitarás la fecha, la hora y el lugar de nacimiento.
- Marca los que están en casa. Comprueba si alguno ocupa su domicilio, como una Venus en Libra o un Marte en Aries: la tradición dice que ahí el planeta habla con su voz más clara.
- Separa lo tuyo de lo de tu generación. Fíjate en que los tres últimos los comparten casi todos los nacidos en los mismos años. Lo que te distingue está en los personales y en las casas.
- Lee cada planeta con su signo. Combina lo que representa el planeta con el elemento y la modalidad del signo. Mercurio en Tauro, por ejemplo, piensa despacio y con los pies en la tierra; en Géminis, deprisa y en varias direcciones.
Si te falta la base, repasa los elementos y las modalidades y los doce signos; el curso termina con los aspectos. Para la historia de los siete planetas clásicos en la semana y en los metales, lee los siete planetas en nuestra vida. Tienes más en la sección de astrología y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.