Curso de astrología: los elementos y las modalidades

Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026

Cada signo del zodiaco es la suma de tres rasgos: un elemento, una modalidad y una polaridad. Con esas tres piezas, que vienen de la filosofía griega y de los tratados de Ptolomeo, se describe a los doce signos sin repetir ninguno. Es la gramática básica del lenguaje simbólico de la astrología, y conviene aprenderla antes que cualquier otra cosa.

De Empédocles al zodiaco

La idea de los cuatro elementos nació en Sicilia. Empédocles, que vivió en la ciudad griega de Akragas, la actual Agrigento, más o menos entre el 494 y el 434 antes de nuestra era, sostuvo que todo lo que existe está hecho de cuatro «raíces»: fuego, aire, agua y tierra. Les dio nombres de dioses, como Zeus o Hera, y pensó que se mezclaban y se separaban sin crearse ni destruirse nunca. Él no habló de elementos: la palabra stoicheia la usó por primera vez, al parecer, Platón.

Aristóteles añadió las cualidades que la astrología heredó: el fuego es caliente y seco; el aire, caliente y húmedo; el agua, fría y húmeda; la tierra, fría y seca.

En el siglo II, Claudio Ptolomeo dejó en su Tetrabiblos el esqueleto que todavía se usa. Allí aparecen los doce signos repartidos en cuatro triángulos de tres signos cada uno, aunque Ptolomeo no los describe por elementos, sino por sus planetas y sus vientos. La costumbre de llamar a cada triángulo por un elemento se asentó en la tradición posterior, y es la que hoy usa todo el mundo.

Fuego, tierra, aire y agua

Los astrólogos llaman triplicidad a cada grupo de tres signos del mismo elemento.

  • Fuego (Aries, Leo, Sagitario): el impulso, el entusiasmo, la iniciativa.
  • Tierra (Tauro, Virgo, Capricornio): lo concreto, la constancia, el sentido práctico.
  • Aire (Géminis, Libra, Acuario): las ideas, la palabra, el trato con los demás.
  • Agua (Cáncer, Escorpio, Piscis): la emoción, la intuición, la memoria afectiva.

Son tendencias, no destinos, y en una carta natal casi nunca hay un solo elemento.

Cardinales, fijos y mutables

La segunda clasificación también está en el Tetrabiblos, y Ptolomeo la explicó con las estaciones. Llamó trópicos a Cáncer y Capricornio, porque con ellos el Sol da la vuelta en los solsticios, y equinocciales a Aries y Libra, porque con ellos el día y la noche se igualan. Los cuatro abren una estación. A Tauro, Leo, Escorpio y Acuario los llamó sólidos: llegan cuando la estación ya está asentada y se nota con más fuerza. Y a Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis, bicorpóreos o de dos cuerpos, porque cierran una estación y anuncian la siguiente, de modo que participan de las dos.

Los astrólogos ingleses del siglo XVII, como William Lilly, hablaban de signos movibles, fijos y comunes. Hoy se dice cardinales, fijos y mutables, y a cada grupo de cuatro se le llama cuadruplicidad. La lectura simbólica sigue la de las estaciones: el cardinal arranca, el fijo sostiene y el mutable adapta y prepara el cambio.

Esa correspondencia es la del hemisferio norte. En el sur, Aries llega con el otoño y Libra con la primavera, pero la astrología occidental usa el mismo zodiaco en los dos hemisferios, porque lo define por los equinoccios y los solsticios.

Activos y receptivos

La tercera pieza es la polaridad. Los signos de fuego y de aire son masculinos o activos; los de tierra y de agua, femeninos o receptivos. No tiene nada que ver con el sexo de nadie: describe si la energía tiende a salir hacia fuera o a recogerse. Ptolomeo los alternaba en la rueda, uno y uno, como el día y la noche.

Doce signos, doce combinaciones

Aquí está la gracia del sistema. Cada elemento tiene un signo de cada modalidad, y ninguna combinación se repite:

  • Aries es fuego cardinal; Leo, fuego fijo, y Sagitario, fuego mutable.
  • Capricornio es tierra cardinal; Tauro, tierra fija, y Virgo, tierra mutable.
  • Libra es aire cardinal; Acuario, aire fijo, y Géminis, aire mutable.
  • Cáncer es agua cardinal; Escorpio, agua fija, y Piscis, agua mutable.

Leo y Tauro son fijos, pero uno arde y el otro echa raíces. Aries y Capricornio arrancan cosas, pero el primero con un impulso y el segundo con un plan.

Las tres piezas explican también parte de la geometría de la rueda. Los signos opuestos, como Aries y Libra, comparten modalidad y polaridad. Los que están a 120 grados comparten elemento. ¿Ves la lógica? Dicho esto, el signo solar es solo el principio: cada planeta de la carta está en un signo con sus tres rasgos.

Ejercicios con tu propia carta natal

  • Escribe en una columna el Sol, la Luna, el ascendente y los planetas de Mercurio a Plutón, y al lado de cada uno, su signo.
  • Anota junto a cada signo su elemento, su modalidad y su polaridad, y cuenta cuántas veces aparece cada uno.
  • Fíjate en lo que falta: un elemento o una modalidad ausentes suelen leerse como aquello que cuesta más o se busca en los demás.
  • Busca si tienes tres o más planetas en el mismo signo, lo que se llama un stellium, porque ese signo pesará mucho aunque no sea el solar.

El curso sigue con los doce signos, los planetas y los aspectos. Para profundizar en cada elemento, lee los cuatro elementos y tu personalidad; en la polaridad, signos femeninos y masculinos, y en la otra rueda de la carta, las doce casas. Tienes más en la sección de astrología y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

También te puede interesar

Ver toda la biblioteca esotérica