Psicología y astrología: los tipos de Jung leídos en la carta natal
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
En 1921, el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung publicó Tipos psicológicos, un libro sobre las distintas maneras de captar el mundo. Décadas después, varios astrólogos vieron en sus cuatro funciones un reflejo de los cuatro elementos. Esa correspondencia es de ellos, no de Jung, y conviene saberlo antes de usarla.
Lo que propuso Jung
Jung partió de una pregunta sencilla: por qué dos personas viven el mismo hecho de forma tan distinta. Su respuesta tenía dos partes.
La primera era la actitud. La persona extravertida dirige su interés hacia fuera, hacia la gente y las cosas; la introvertida, hacia su mundo interior.
La segunda, cuatro funciones con las que la mente se orienta:
- la sensación registra lo que hay, a través de los sentidos;
- la intuición capta posibilidades, lo que podría llegar a ser;
- el pensamiento ordena los hechos con la lógica;
- el sentimiento los valora: esto me importa, esto no.
Jung llamó racionales al pensamiento y al sentimiento, porque juzgan, e irracionales a la sensación y a la intuición, porque se limitan a percibir. No era un juicio de valor. Todos usamos las cuatro, pero una suele llevar la voz cantante: es la función superior. Su opuesta en el mismo eje queda menos desarrollada y aparece, torpe, cuando estamos agotados o desbordados. Jung la llamó función inferior.
Un apunte de vocabulario. La función que algunos textos en español llaman «percepción» es, en realidad, la sensación; percibir es lo que hacen tanto la sensación como la intuición.
Jung y los astros
Jung se interesó por la astrología. En una carta a Freud de junio de 1911 le contaba que dedicaba buena parte de sus noches a estudiarla, y en su ensayo sobre la sincronicidad, de 1952, llegó a comparar las cartas natales de cientos de matrimonios. Pero en Tipos psicológicos no relaciona las funciones con los elementos del zodiaco.
Ese paso lo dieron astrólogos posteriores. Una de las voces más influyentes fue la de Liz Greene, astróloga formada en psicología junguiana, en su libro Relating (1977).
Cuatro funciones, cuatro elementos
La correspondencia más extendida entre astrólogos es esta:
- el fuego (Aries, Leo y Sagitario) va con la intuición: ve lo que todavía no existe y se lanza;
- la tierra (Tauro, Virgo y Capricornio), con la sensación: se fía de lo que puede tocar y comprobar;
- el aire (Géminis, Libra y Acuario), con el pensamiento: necesita entender y ponerle nombre a todo;
- el agua (Cáncer, Escorpio y Piscis), con el sentimiento: sabe enseguida qué le importa y qué le hiere.
Encaja bien con los ejes de Jung. Pensamiento y sentimiento son opuestos, igual que el aire y el agua; sensación e intuición también lo son, igual que la tierra y el fuego. Las parejas de elementos que la tradición considera afines, fuego con aire y tierra con agua, juntan una función que percibe con otra que juzga. Es justo la combinación que Jung describía entre la función superior y su auxiliar.
Algunos astrólogos añaden una idea más: el elemento que falta o escasea en una carta se comporta como la función inferior. Es lo que más cuesta, lo que a veces se busca en otra persona.
Cuando dos funciones se encuentran
Mucho roce en la pareja o en el trabajo nace aquí. Imagina a dos personas buscando casa. Una pregunta por los metros, el precio y la luz de cada vivienda. La otra ya se imagina la vida que podrían llevar en ese barrio dentro de cinco años. Ninguna se equivoca: una mira con la sensación y la otra con la intuición, y cada una cree que la otra no se entera.
La lectura astrológica no busca el tipo perfecto ni la pareja ideal. Sirve para cambiar el reproche por una pregunta: ¿con qué función me está hablando esta persona?
Los signos opuestos tienen su propia lógica. Leo y Acuario, por ejemplo, son fuego y aire, elementos afines, pero ocupan los dos extremos de un mismo eje del zodiaco. La tradición dice que suelen atraerse con fuerza y discutir con la misma intensidad.
Tu función dominante, con la carta en la mano
Empieza por observarte, no por la carta. Piensa en tres decisiones recientes, una pequeña y dos importantes, y pregúntate de dónde partiste en cada una: de los datos concretos, de una corazonada sobre lo que podía pasar, de un razonamiento o de lo que sentías que era justo. Si una de las cuatro se repite, probablemente es tu función superior. Saberlo ayuda también a elegir estudios o trabajo, porque cada función se siente cómoda en tareas distintas.
Después compara con el elemento que más pesa en tu carta completa, no solo en tu signo solar. A veces coinciden y a veces no, y la diferencia también dice algo: muchas personas se reconocen antes en el elemento de su Luna o de su ascendente que en el del Sol.
Al fin y al cabo, las funciones se desarrollan con los años, y ni la tipología ni la astrología sirven para encasillar a nadie. Esta es una lectura simbólica, no un test psicológico; si quieres una evaluación de tu personalidad, la hace un psicólogo con herramientas validadas. Para seguir, mira cómo calcular el peso de cada elemento en los cuatro elementos y tu personalidad, cómo hablar con cada uno en los cuatro elementos y tus relaciones o qué es la polaridad de los signos. Hay más en la sección de astrología y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.