La astrología y la concepción: de la Inmaculada al ciclo lunar de Jonas
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
La Inmaculada Concepción es un dogma católico que no trata de embarazos, aunque su nombre se preste a confusión. Lo que sí existe es una vieja tradición astrológica que busca en el cielo el momento en que empieza una vida. Aquí se cuenta como lo que es, una creencia: buscar o evitar un embarazo es cosa del médico.
Lo que de verdad dice el dogma
El 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX proclamó en la bula Ineffabilis Deus que la Virgen María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción. Se habla, pues, de cómo fue concebida María en el vientre de su madre, santa Ana según la tradición, y no de cómo concibió ella a Jesús.
¿De dónde viene entonces la confusión? Del parecido de las palabras. La concepción virginal de Jesús, sin intervención de varón, es otra doctrina, la que cuentan los evangelios de Mateo y de Lucas y que la Iglesia celebra el 25 de marzo, en la Anunciación, nueve meses antes de Navidad.
La idea de una María sin mancha ya la había defendido en la Edad Media el franciscano Juan Duns Escoto. Cuatro años después del dogma, en 1858, Bernadette Soubirous contó que la aparición de Lourdes se había presentado como «la Inmaculada Concepción». El 8 de diciembre es fiesta en España, y en muchos países es una de las grandes devociones marianas.
Nada de esto tiene que ver con la astrología. Usar el nombre del dogma para una teoría sobre los planetas solo añade confusión.
La concepción en la astrología antigua
La pregunta de cuándo empieza una vida preocupó a los astrólogos desde muy pronto. Ptolomeo, en el siglo II, escribió en el Tetrabiblos que el verdadero comienzo sería la concepción, pero que casi nunca se conoce, y por eso la carta se levanta para el nacimiento.
Para calcularla, la tradición atribuyó a Hermes una regla llamada trutina de Hermes, o «balanza de Hermes»: la Luna en el momento de la concepción ocuparía el grado del ascendente del nacimiento, y al revés. A principios del siglo XX, el astrólogo británico E. H. Bailey la convirtió en un sistema, la época prenatal, que algunos astrólogos usan todavía para corregir una hora de nacimiento dudosa. Es una correspondencia simbólica entre dos cartas, no un calendario de fertilidad.
Venus y Marte, la pareja del cielo
En la mitología, Afrodita y Ares, la Venus y el Marte de los romanos, son amantes. La Odisea ya cuenta cómo Hefesto, el marido de la diosa, los atrapó juntos con una red invisible, y Botticelli pintó hacia 1485 a Marte dormido junto a una Venus despierta. Linneo tomó en 1751 los símbolos de los dos planetas para distinguir las flores femeninas y masculinas, y la biología los sigue usando.
En la carta natal, los astrólogos asocian a Venus con la atracción y el afecto, y a Marte con el deseo y la iniciativa. Muchos miran cómo se relacionan los dos en una carta para hablar de la vida en pareja. Algunos van más allá y buscan, antes del nacimiento, la última vez que ambos planetas coincidieron en el mismo grado, como símbolo del encuentro del que nace una persona. Son lecturas simbólicas, sin ninguna prueba detrás.
El ciclo lunar de Eugen Jonas
El caso más conocido de astrología aplicada a la fertilidad es el de Eugen Jonáš, un psiquiatra eslovaco nacido en Nové Zámky en 1928. En los años cincuenta, a partir de tradiciones astrológicas, propuso que una mujer tiene un momento fértil cada vez que el Sol y la Luna repiten el ángulo, es decir, la fase lunar, que tenían cuando ella nació. Añadió que la posición de la Luna en el momento de la concepción decidiría el sexo del bebé, y llegó a atribuirse aciertos del 98 %.
En 1968 fundó en Nitra un centro de investigación, Astra. Al año siguiente lo criticó el Instituto Astronómico de la Academia Eslovaca de Ciencias, y el centro se disolvió. Jonáš murió en 2016, y su método circula todavía en foros y calculadoras de internet. Dicho esto, ninguna revista científica seria ha publicado pruebas de que funcione, y los estudios sobre la Luna y los nacimientos no han encontrado relación entre las fases lunares y el número de partos.
Ningún astro sustituye al ginecólogo
- Ningún método astrológico sirve para buscar un embarazo ni para evitarlo: la fertilidad depende de la ovulación, que cambia de un ciclo a otro y de una mujer a otra.
- Si quieres tener un hijo, o evitar un embarazo, habla con tu médico o tu ginecólogo; si cuesta conseguirlo, existen especialistas en reproducción.
- Si te gusta la astrología, úsala como lenguaje simbólico para pensar en tu pareja o en el momento que vives, nunca como anticonceptivo ni como calendario de días fértiles.
Para seguir, lee qué significan Venus, Marte y Júpiter en la carta natal, cómo se leen Venus, la Luna y la intimidad y qué han encontrado los estudios sobre la astrología y la ciencia. Hay más en la sección de astrología y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.