El comienzo de un nuevo año astrológico: el equinoccio de marzo

Profesora Naina · Publicado el 8 de octubre de 2026

Para la astrología occidental, el año empieza en el instante en que el Sol entra en Aries, el equinoccio de marzo, que hoy cae casi siempre el día 20. Ese mismo momento abre el año nuevo persa y sirve de referencia para calcular la Pascua. En el hemisferio sur, en cambio, marca el comienzo del otoño.

El punto Aries, donde empieza la rueda

A lo largo del año, el Sol parece recorrer el cielo por una línea, la eclíptica, que corta en dos puntos al ecuador celeste. En marzo lo cruza de sur a norte, y ese cruce se llama punto vernal o primer punto de Aries. La astrología occidental empieza ahí a contar su zodiaco: el grado cero de Aries no es una estrella, sino ese punto. Ptolomeo, en el siglo II, ya llamaba equinocciales a Aries y a Libra, y ponía a Aries a la cabeza.

Conviene deshacer un malentendido. En el equinoccio no cambia el eje de la Tierra: su inclinación, de unos 23,4 grados, se mantiene a lo largo del año. Lo que cambia es el lugar de la órbita en que estamos, y con él la manera en que la luz del Sol reparte el día y la noche.

¿Por qué empezar ahí y no el 1 de enero? Porque es un comienzo que se ve en el cielo. Los astrólogos medievales levantaban una carta para el instante exacto en que el Sol entraba en Aries y leían en ella el año entero de un país: las cosechas, las lluvias, las guerras. Uno de los tratados más copiados sobre esta técnica, las Flores atribuidas al persa Abu Ma'shar, llegó a la imprenta a finales del siglo XV.

La idea de un año que empieza en primavera duró mucho. En Inglaterra, el año legal empezaba el 25 de marzo, fiesta de la Anunciación, y no pasó al 1 de enero hasta 1752.

Un punto que retrocede despacio

El punto Aries no está quieto. El eje de la Tierra cabecea como una peonza y tarda unos 26.000 años en dar una vuelta completa, de modo que el equinoccio se va desplazando entre las estrellas. Lo advirtió el astrónomo griego Hiparco hacia el 130 antes de nuestra era.

Según los cálculos de Jean Meeus con los límites oficiales de las constelaciones, el punto vernal pasó de la constelación de Aries a la de Piscis hacia el 68 antes de nuestra era, y entrará en Acuario hacia el año 2597. De ahí viene la famosa era de Acuario, cuya fecha los astrólogos no se ponen de acuerdo en fijar. El signo de Aries, eso sí, sigue empezando en el equinoccio: es un zodiaco atado a las estaciones, no a las estrellas.

Nouruz, el día nuevo

En Irán y en buena parte de Asia central, el equinoccio de marzo es Año Nuevo. Nouruz significa «día nuevo» en persa, y sus raíces se remontan a la época zoroástrica, hace más de tres mil años. En el calendario oficial iraní, el año empieza ese mismo día si el equinoccio llega antes del mediodía de Teherán, y al siguiente si llega después.

La víspera del último miércoles del año, la gente salta sobre hogueras. En casa se prepara la mesa del haft sin, con siete cosas cuyo nombre empieza en persa por la letra s: brotes de trigo o de lentejas, un dulce de trigo germinado, el fruto del árbol del paraíso, vinagre, manzanas, ajo y zumaque. El día trece, las familias salen al campo y echan los brotes al agua de un río.

La UNESCO lo inscribió en 2009 en su lista de patrimonio inmaterial, y la ONU le dedica desde 2010 un día internacional, el 21 de marzo.

La Pascua y la luna llena de primavera

La Pascua cristiana también mira al equinoccio, aunque su regla tiene una historia más enredada de lo que se suele contar. El concilio de Nicea, en el año 325, pidió que todas las iglesias la celebraran a la vez, sin seguir el cómputo judío. La regla concreta se fue imponiendo después, con los cálculos de Alejandría: la Pascua es el domingo siguiente a la primera luna llena que cae el 21 de marzo o más tarde. Esa luna llena es una luna de tablas, no la que se observa, y el 21 de marzo es una fecha fija, aunque el equinoccio real llegue el 20. Por eso la Pascua cae siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril, y la mayoría de las iglesias ortodoxas, que siguen calculando con el calendario juliano, la celebran a menudo otro domingo.

El nombre en español viene del hebreo Pésaj. El inglés Easter, en cambio, se relaciona con Eostre, una diosa a la que, según el monje Beda, que escribió hacia el año 725, los anglosajones dedicaban el mes de abril. La liebre de Pascua aparece documentada en el suroeste de Alemania en 1678.

El primer amanecer del año astrológico

Si quieres vivir este comienzo con algo de la tradición persa, pon a germinar unas lentejas o unos granos de trigo en un plato una semana antes, como los brotes de la mesa del Nouruz. El día del equinoccio, escribe en una hoja lo que quieres empezar. Aries es el signo de los comienzos, y la astrología lo lee como un buen momento para arrancar, sin que nadie pueda prometer cómo saldrá.

También puedes comprobar la regla de la Pascua tú mismo. Busca en un calendario lunar la primera luna llena a partir del 21 de marzo: el domingo siguiente es el de Pascua en las iglesias católicas y protestantes. Y si vives en Buenos Aires o en Santiago, recuerda que para ti es el equinoccio de otoño, más propicio para recoger y agradecer que para sembrar.

Lo que ocurre en el otro equinoccio lo cuenta el equinoccio de otoño; por qué nos importa tanto el cambio de año, el año nuevo por dentro, y la diferencia entre el zodiaco de las estaciones y el de las estrellas, astrología y ciencia. Tienes más en la sección de astrología y en el tarot temático.

Texto de la Profesora Naina.

También te puede interesar

Ver toda la biblioteca esotérica