Tres formas de Pascua: el Pésaj judío, la Resurrección y las otras pascuas del español
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
En español, «pascua» nombra fiestas muy distintas: la judía que recuerda la salida de Egipto, la cristiana de la Resurrección y, en el habla de cada día, también la Navidad, los Reyes y Pentecostés. Las dos primeras comparten raíz y estación, y su fecha depende de la luna.
Una palabra para varias fiestas
La palabra viene del hebreo pésaj, que pasó al griego como páscha y al latín como pascha. El diccionario de la Academia recoge la fiesta judía, la de la Resurrección y un uso más amplio: cada una de las solemnidades de la Natividad, de la adoración de los Reyes Magos y de la venida del Espíritu Santo. En plural, «pascuas» es el tiempo que va de Navidad al día de Reyes. Por eso en diciembre se desean felices pascuas sin que nadie piense en la primavera.
La Pascua florida es la de Resurrección, y de ella viene, según la explicación más repetida, el nombre de la Florida: Juan Ponce de León avistó aquella costa en la Pascua de 1513.
Pésaj: pan sin levadura y una noche para contar
El Pésaj recuerda la salida de Egipto que narra el capítulo 12 del Éxodo. Empieza el 15 del mes de Nisán, con la luna llena de primavera, y dura siete días en Israel y ocho fuera de él. En ese tiempo no se come pan fermentado, sino matzá, una torta de harina y agua que el Deuteronomio llama «pan de aflicción» (16, 3). Según el relato, la salida fue tan rápida que la masa no tuvo tiempo de subir.
Antes, las casas se limpian a fondo para retirar el jametz, todo lo que lleve levadura. La primera noche se celebra el séder, una cena con un orden fijo en la que se lee la Hagadá, el relato de la liberación. El más pequeño de la mesa pregunta qué hace distinta esa noche, y los mayores contestan contando la historia.
Cuando existía el templo de Jerusalén, Pésaj era una de las tres fiestas de peregrinación, junto con Shavuot y Sucot, y coincidía con la cosecha de la cebada. Tiene también una cara solidaria. El Talmud de Jerusalén ya recoge colectas antes de la fiesta para que los pobres tuvieran trigo con el que hacer su matzá, una costumbre que sigue viva con el nombre de maot jitim, «dinero para el trigo». Las siete semanas que llevan hasta Shavuot se cuentan día a día: es la cuenta del Omer.
La Pascua de Resurrección
Los evangelios sitúan la pasión y la resurrección de Jesús en los días del Pésaj, y Pablo llega a llamar a Cristo «nuestra pascua» (1 Corintios 5, 7). Para los cristianos es la fiesta mayor del año, y la fecha de su domingo arrastra buena parte del calendario.
El miércoles de ceniza cae 46 días antes: cuarenta días de cuaresma más seis domingos, que no se cuentan como días de ayuno. La Ascensión cae en el jueves del día cuarenta, contando el de Pascua, y el Corpus Christi cae sesenta días después de Pascua.
Pentecostés, «quincuagésimo» en griego, es el día cincuenta y otra fiesta compartida: el libro de los Hechos (2, 1) sitúa la venida del Espíritu Santo en Shavuot, que los judíos de habla griega llamaban así.
Cómo se fijó la fecha
En el siglo II convivían dos costumbres. Las iglesias de Asia Menor celebraban la Pascua el 14 de Nisán, cayera en el día de la semana que cayera; por eso se les llamó cuartodecimanos. Roma la celebraba siempre en domingo. A mediados de siglo, Policarpo de Esmirna lo habló en Roma con el obispo Aniceto, y se despidieron en paz sin ponerse de acuerdo. Hacia el año 193, el obispo Víctor quiso apartar a las iglesias de Asia, e Ireneo de Lyon le pidió que no rompiera con ellas.
El concilio de Nicea, en el año 325, buscó una fecha común, independiente del cálculo judío, aunque no dejó escrita una regla detallada. La que se acabó imponiendo, con su 21 de marzo fijo y su luna de tablas, se explica en el comienzo del año astrológico.
El calendario juliano, eso sí, se iba desajustando con el sol. Para corregirlo, Gregorio XIII firmó la bula Inter gravissimas el 24 de febrero de 1582, con los cálculos de Luigi Lilio y Cristóbal Clavio, y al jueves 4 de octubre de aquel año le siguió el viernes 15. La mayoría de las iglesias ortodoxas siguieron calculando la Pascua con el calendario juliano, que hoy va trece días por detrás, y por eso las dos Pascuas solo coinciden algunos años. En 2025 cayeron juntas el 20 de abril, cuando se cumplían 1.700 años de Nicea, y católicos y ortodoxos volvieron a hablar de una fecha común.
Por qué Pésaj y Pascua no siempre van juntos
El calendario hebreo es lunisolar. Sus meses siguen a la luna, pero Nisán tiene que caer en primavera, así que siete de cada diecinueve años se añade un mes, un segundo Adar. La tradición atribuye el calendario fijo al patriarca Hillel II, en el siglo IV, aunque muchos historiadores creen que tomó su forma definitiva más tarde.
Cuando el año hebreo lleva ese mes de más, Pésaj se aleja de la Pascua cristiana. En 2024, un año así, la Pascua de católicos y protestantes fue el 31 de marzo; Pésaj empezó la tarde del 22 de abril, y la Pascua ortodoxa fue el 5 de mayo. ¿Tres fechas para una misma estación? Tres calendarios que miran a la misma luna con reglas distintas.
Cuando las tres fiestas llegan a tu calendario
Con la regla de la luna de primavera puedes calcular la Pascua por tu cuenta y, desde su domingo, restar 46 días para el miércoles de ceniza y sumar 49 para Pentecostés. Para Pésaj basta un calendario hebreo.
Si te invitan a un séder, pregunta antes qué puedes llevar. En una casa que guarda la fiesta no entra nada con levadura, así que un bizcocho de regalo puede ser un problema.
La limpieza que precede al Pésaj y la cuaresma comparten una intuición: ordenar la casa y la vida antes de un comienzo. Puedes tomar esa idea sin apropiarte de ritos que tienen su propio sentido para quienes los viven. Para las fiestas de diciembre, lee de dónde vienen los rituales de Navidad. Hay más en la sección de metafísica y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.