Los beneficios de la metafísica: lo que proponen sus escuelas y lo que dice la psicología

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Quien se acerca a un grupo de metafísica suele buscar algo concreto: calma, sentido, una forma de llevar mejor lo que le pasa. Las escuelas ofrecen mucho. La psicología, que lleva décadas estudiando el pensamiento positivo, es más prudente, y merece la pena escuchar a las dos.

Lo que proponen sus escuelas

Los grupos herederos del Nuevo Pensamiento comparten unas cuantas ideas. La vida sería una escuela en la que cada persona viene a aprender y a crecer por dentro. Nada ocurriría por casualidad, sino por causalidad, según la ley de causa y efecto, una de las que más estudian. Y el pensamiento tendría fuerza creadora: corregirlo y orientarlo hacia el bien sería la manera de sembrar la propia felicidad.

De ahí salen sus prácticas. Afirmaciones, gratitud diaria, perdón, meditación y estudio en grupo, a menudo con un texto que se comenta entre todos.

Según sus maestros, quien las sigue deja de vivir a merced de las circunstancias y recupera el mando de su vida. Las leyes en las que se apoyan se resumen en la metafísica práctica, y la corriente actual, en la nueva metafísica.

Del pensamiento positivo a la psicología positiva

El pensamiento positivo tuvo su gran éxito editorial en 1952, con El poder del pensamiento positivo, del pastor estadounidense Norman Vincent Peale. La psicología académica llegó después y por otro camino. En 1998, Martin Seligman, entonces presidente de la Asociación Estadounidense de Psicología, propuso estudiar con método lo que hace que una vida vaya bien. Así nació la psicología positiva.

Algunos resultados se parecen a lo que enseñan las escuelas. En un experimento publicado en 2003, Robert Emmons y Michael McCullough pidieron a un grupo de estudiantes que anotaran cada semana hasta cinco cosas por las que se sentían agradecidos. Al cabo de diez semanas se sentían mejor con su vida y más optimistas que quienes apuntaban contrariedades o sucesos sin más. El efecto era modesto. Pero estaba ahí.

Los límites que ha encontrado la investigación

Otros estudios dieron la vuelta a la idea. En 2009, Joanne Wood y su equipo, de la Universidad de Waterloo, en Canadá, pidieron a varias personas que repitieran una frase como «soy una persona digna de amor». Las que tenían la autoestima alta se sintieron algo mejor; las que la tenían baja, peor. La frase chocaba con lo que pensaban de sí mismas, y les recordaba justo lo contrario.

Gabriele Oettingen, de la Universidad de Nueva York, encontró algo parecido con las fantasías. En un estudio publicado en 2002, los recién graduados que más soñaban despiertos con un buen empleo habían enviado, dos años después, menos solicitudes y recibido menos ofertas. Imaginar el éxito como si ya hubiera llegado parece quitar energía para buscarlo. Su propuesta es unir el deseo a una mirada honesta a los obstáculos.

Causalidad sin culpa

Queda el riesgo más serio. Si todo lo que pasa depende de lo que uno piensa, una enfermedad, un despido o una ruptura acaban pareciendo culpa propia. La periodista Barbara Ehrenreich lo denunció en Bright-sided (2009), publicado en español como Sonríe o muere, a partir de su experiencia con el cáncer y de la presión por mostrarse siempre optimista.

Una lectura más sana de la ley de causa y efecto separa dos cosas: la responsabilidad sobre lo que haces con lo que te ocurre y la culpa por lo que te ocurre. La primera da margen para actuar. La segunda solo pesa. ¿Ayuda pensar en positivo? A veces, sí; culparse por no conseguirlo no ayuda nunca.

Qué tomar de la metafísica y qué dejar

  • La gratitud diaria, por escrito y con cosas concretas, es una de las prácticas mejor estudiadas.
  • Si usas afirmaciones, que sean creíbles para ti: «hoy doy un paso» en lugar de «todo es perfecto».
  • Junto al deseo, piensa en el obstáculo más probable y en qué harás cuando aparezca.
  • Ante un malestar que no se va, el psicólogo o el médico van primero; la metafísica acompaña, no sustituye.

Dicho esto, la metafísica bien entendida puede ser una buena compañía para pensar mejor, siempre que no se convierta en una promesa. Para practicar con un pensamiento concreto, prueba a cultivar el opuesto. Hay más textos en la sección de metafísica y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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