Las siete leyes metafísicas: qué es El Kybalion y de dónde salen sus principios
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto y género: son las siete leyes que enseñan muchos grupos de metafísica, casi siempre en nombre de Hermes Trismegisto. Su primera exposición conocida no está en Egipto, sino en un libro que se imprimió en Chicago en 1908. Esta es la historia de ese libro, lo que dice cada principio y por qué los historiadores no lo tienen por un texto antiguo.
Un libro de Chicago con aire de Egipto
El Kybalion salió con el sello de la Yogi Publication Society, una editorial instalada en el Masonic Temple de Chicago. No llevaba nombre de autor. La portada solo decía «Tres Iniciados», y la primera página traía una dedicatoria reverente a Hermes Trismegisto.
El libro se presenta como el comentario de otra obra, mucho más vieja. Según su primer capítulo, el Kybalion verdadero sería una colección de máximas, axiomas y preceptos que nunca se escribieron y que pasaron de boca a oído entre unos pocos. Hermes aparece como el maestro de maestros, y los autores añaden que las mejores autoridades lo hacían contemporáneo de Abraham.
Fuera del propio libro no hay rastro de esa colección. Tampoco de la palabra que le da título. Parece griega, pero no significa nada en esa lengua, y lo más probable es que se inventara para sonar antigua.
Los siete principios, uno por línea
El segundo capítulo enuncia las siete leyes, cada una con su axioma. Resumidas, quedan así:
- Mentalismo: el Todo es mente, y el universo, una creación mental.
- Correspondencia: como es arriba, es abajo, y como es abajo, es arriba.
- Vibración: nada está quieto; todo se mueve y todo vibra.
- Polaridad: todo es doble, y los opuestos son la misma cosa en distinto grado.
- Ritmo: todo fluye y refluye, todo sube y baja, como un péndulo.
- Causa y efecto: todo ocurre según una ley, y el azar es el nombre de una ley que no se conoce.
- Género: todo tiene su principio masculino y su principio femenino, en todos los planos.
Dos de ellas tienen aquí su propio artículo: la polaridad, con la práctica que el libro deriva de ella, la transmutación mental, en cultivar el opuesto, y el sexto principio, con el dado y los peones del tablero, en la ley de causa y efecto. El lema de la correspondencia procede de un texto muy anterior, la Tabla Esmeralda, escrito en árabe a finales del siglo VIII o principios del IX, aunque allí la frase quería decir otra cosa.
Quién se escondía tras los Tres Iniciados
La atribución más aceptada señala a William Walker Atkinson (Baltimore, 1862; Los Ángeles, 1932). Era abogado, pero se hizo célebre como escritor y editor del Nuevo Pensamiento. Dirigió la revista New Thought de 1901 a 1905, publicó después Advanced Thought y firmó decenas de libros con otros nombres. El más conocido, Yogi Ramacharaka, aparecía en unos manuales de yoga que publicaba la misma editorial de Chicago.
En 2011, el investigador Philip Deslippe defendió en la introducción a una edición del libro, publicada por Tarcher, que Atkinson fue su único autor. La identificación se repite hoy en los estudios sobre El Kybalion, entre ellos la edición del centenario que preparó Richard Smoley en 2018, aunque la portada nunca llevó su nombre.
Leyes del Nuevo Pensamiento con ropa hermética
El Nuevo Pensamiento nació en Estados Unidos en el siglo XIX alrededor de una idea: lo que uno piensa moldea su salud, su carácter y sus circunstancias. Atkinson ya la había desarrollado en 1906, en Thought Vibration or the Law of Attraction in the Thought World, un libro sobre pensamientos que vibran y atraen a otros parecidos. El Kybalion recoge ese vocabulario y lo ordena con nombres herméticos.
¿Qué tiene, entonces, de hermético? En 2013, Nicholas E. Chapel lo examinó principio por principio en el Journal of the Western Mystery Tradition. El mentalismo, la correspondencia y la pareja de lo masculino y lo femenino tienen raíces en textos herméticos antiguos y medievales. La vibración, en cambio, procede de la filosofía del inglés David Hartley (1705-1757). Y el tono es otro. Los tratados de Hermes son profundamente religiosos, mientras que El Kybalion esquiva la teología y habla del Todo.
La fecha tampoco encaja con lo que el libro cuenta de sí mismo. La idea de un Hermes contemporáneo de los patriarcas ya la había desmontado en 1614 el filólogo Isaac Casaubon, al demostrar que los escritos atribuidos a Hermes eran de época romana.
Algunos grupos añaden que la ciencia confirmó la correspondencia al descubrir que el átomo es un sistema solar en miniatura. Esa imagen es el modelo que Niels Bohr propuso en 1913, y la mecánica cuántica lo dejó atrás en 1925 y 1926: los electrones no giran como planetas, sino que se describen con orbitales de probabilidad.
Leer El Kybalion hoy
Leído como lo que es, un libro de 1908, El Kybalion tiene su interés. Resume en pocas páginas cómo pensaba el Nuevo Pensamiento, y sus imágenes (el péndulo que va y vuelve, la escala de los opuestos, la cadena de causas) ayudan a muchas personas a mirar sus estados de ánimo con algo de distancia. Se lee en una tarde.
Conviene leerlo, eso sí, sin tomar sus leyes por física ni por sabiduría egipcia. La vibración del libro no es la de los físicos, y que el pensamiento influya en el ánimo no quiere decir que una idea cure una enfermedad o pague una deuda: para eso están el médico, el psicólogo y el asesor. Tampoco obliga a creer que nada es casual, una idea que, mal entendida, convierte cada desgracia en culpa de quien la sufre.
Al fin y al cabo, saber de dónde viene un libro no le quita valor a lo que cada lector encuentre en él. Hay más textos sobre estas corrientes en la sección de metafísica y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.