Los archivos secretos de Hermes: la Tabla Esmeralda, del manuscrito árabe a Isaac Newton

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

La Tabla Esmeralda es un texto brevísimo atribuido a Hermes Trismegisto, y de ella sale el lema más citado del esoterismo: lo de arriba es como lo de abajo. Su historia documentada no empieza en el antiguo Egipto, sino en un libro árabe de hace unos doce siglos, y pasa, entre otros sitios, por los papeles de Isaac Newton.

Un texto corto con mucha fama

Los escritos atribuidos a Hermes son de dos clases. Unos son tratados filosóficos en griego, como los del Corpus Hermeticum, que hablan del origen del mundo y del alma. Otros son textos técnicos de alquimia, astrología o magia, y la Tabla es el más famoso de ellos.

Cabe en media página. Habla de una cosa única de la que nacen todas las demás, de un padre y una madre que son el Sol y la Luna, y de una operación que separa lo sutil de lo espeso. Durante siglos se tuvo por la llave de la piedra filosofal. Para los historiadores es otra cosa: una pieza de la ciencia árabe que llegó a Europa con las traducciones del siglo XII.

Una tabla en una cripta

La versión más antigua que se conoce está en árabe, como apéndice del Libro del secreto de la creación y del arte de la naturaleza (Kitab sirr al-jaliqa). Se presenta como obra de Balinás, el nombre que los autores árabes daban a Apolonio de Tiana, un sabio griego del siglo I. Los especialistas lo fechan a finales del siglo VIII o a principios del IX. Ursula Weisser lo situó hacia 750-800, y Paul Kraus, hacia 813-833.

El libro tiene un marco de leyenda. Balinás cuenta que bajó a una cripta bajo una estatua de Hermes y encontró a un anciano sentado que sostenía una tabla de esmeralda con el texto grabado.

Hay otra versión árabe, más corta, en un libro atribuido al alquimista Yábir ibn Hayyán, y otra en el Secreto de los secretos, una supuesta carta de Aristóteles a Alejandro Magno. Los estudiosos Eric John Holmyard, en 1923, y Julius Ruska, en 1926, devolvieron estas versiones árabes a la discusión.

Del árabe al latín

En el siglo XII, la Tabla pasó al latín por dos caminos. El traductor Hugo de Santalla vertió el Libro del secreto de la creación entre 1145 y 1151, pero su versión circuló poco. La que se impuso, conocida como la vulgata, procede de una compilación alquímica anónima del mismo siglo, quizá traducida por Platón de Tívoli.

En la primera mitad del siglo XIV, un comentarista que firmaba Hortulano la leyó como una receta cifrada, en la que el Sol y la Luna serían el oro y la plata. Su comentario acompañó al texto durante siglos, también en la primera edición impresa: salió en Núremberg en 1541, dentro del volumen De alchemia del impresor Johann Petreius.

Lo que dice y lo que no

¿Dice de verdad que lo de arriba es como lo de abajo? Depende de la versión. El texto árabe afirma, en traducción literal, que lo de arriba procede de lo de abajo y lo de abajo procede de lo de arriba: una relación de origen. El latín escribió sicut, «como», y la frase se convirtió en una relación de semejanza, la que heredaron astrólogos y esoteristas.

Después llegan las imágenes que más se han comentado. El Sol es su padre y la Luna su madre, el viento lo llevó en su vientre y la tierra es su nodriza. Se pide separar la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, con suavidad y mucho ingenio. Y al final Hermes explica su sobrenombre: se le llama tres veces grande porque posee las tres partes de la filosofía del mundo entero.

En 1908, El Kybalion convirtió el lema en uno de sus siete principios, el de correspondencia. Sobre ese libro moderno, lee la ley de causa y efecto. La Tabla, en cambio, no habla de leyes universales, sino de una obra: la de los alquimistas.

Newton, alquimista en Cambridge

Isaac Newton estudió alquimia durante muchos años, y la Tabla está entre sus papeles. El manuscrito Keynes 28, que se conserva en el King's College de Cambridge, contiene una copia latina con un comentario suyo y una traducción al inglés. La historiadora Betty Jo Dobbs, que estudió su letra, fechó la copia y el comentario a principios de la década de 1680, y la traducción, a finales de esa década o a comienzos de la siguiente.

La versión de Newton empieza diciendo que todo es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero. Siguiendo a Hortulano, entendió la cosa única como el caos de los alquimistas, parecido al caos del Génesis.

Sus papeles de alquimia salieron a subasta en Sotheby's en 1936, y el economista John Maynard Keynes reunió buena parte de ellos. Hoy los edita en internet el proyecto The Chymistry of Isaac Newton, de la Universidad de Indiana.

Con la Tabla en la mano

Léela entera, que se hace en un minuto, y busca una traducción que diga de qué versión parte, árabe o latina, porque el sentido del lema cambia. Si te atrae su lado simbólico, puedes tomar cada imagen (el padre Sol, la madre Luna, el viento que lleva, la tierra que alimenta) como punto de partida para pensar en cómo nace algo en tu vida: una idea, un proyecto, una relación.

Lo que la Tabla no da es una receta. Ni los alquimistas se pusieron de acuerdo sobre qué era la cosa única, ni el texto promete nada a quien lo repite. Al fin y al cabo, su valor está en la historia que cuenta, la de unas pocas líneas que viajaron del árabe al latín y del latín a la mesa de Newton.

Para la alquimia leída como imagen de la pareja, lee solve et coagula. Hay más en la sección de metafísica y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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