El concepto erróneo: las frases sobre ti que aprendiste de niño
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
«Soy torpe», «no valgo para esto», «siempre lo estropeo». Las escuelas metafísicas llaman concepto erróneo a esas ideas sobre uno mismo que se graban en la infancia y se toman por verdades. La psicología las estudia con otro nombre, junto con el humor con que a veces las disfrazamos.
Lo que la metafísica llama concepto erróneo
En el vocabulario de estas escuelas, un concepto es cualquier idea o convicción que alguien lleva dentro desde pequeño. Es erróneo cuando descansa sobre un error y aun así se vive como cierto. Los ejemplos van de lo espiritual a lo íntimo: pensar que somos solo un cuerpo que se acaba, imaginar a un Dios que castiga o creerse feo, vago o poca cosa porque alguien lo dijo en la infancia.
Según esa enseñanza, cada vez que aparece una situación parecida a la que dejó grabada la idea, la persona reacciona como entonces y vuelve a sentir lo mismo. De ahí su consejo de cuidar cómo habla uno de sí mismo.
Y añaden una advertencia curiosa: el subconsciente no tendría sentido del humor, de modo que una broma contra uno mismo quedaría registrada como una verdad. Es una creencia de esas escuelas, no un dato comprobado.
Los esquemas de Jeffrey Young
La psicología llegó a una idea parecida por su cuenta. El psicólogo estadounidense Jeffrey E. Young amplió estudios en la Universidad de Pensilvania con Aaron Beck, el creador de la terapia cognitiva, y sobre esa base desarrolló la terapia de esquemas, pensada para los trastornos de la personalidad y otros problemas de larga duración. Su primer libro sobre ella salió en 1990.
Young llama esquemas desadaptativos tempranos a patrones de recuerdos, emociones y sensaciones del cuerpo sobre uno mismo y sobre los demás que se forman en la infancia o la adolescencia, cuando no se cubren necesidades básicas como sentirse seguro, querido o aceptado. En la versión de 2003, escrita con Janet Klosko y Marjorie Weishaar, son dieciocho, repartidos en cinco grupos. Uno de ellos, el de defectuosidad y vergüenza, se parece mucho a los ejemplos de la metafísica: la sensación de que hay algo malo en uno y de que, si los demás lo vieran, se alejarían. Otros son el abandono, el fracaso o las exigencias implacables.
Lo interesante es cómo se mantienen. Según Young, ante un esquema se responde de tres maneras: rindiéndose a él y actuando como si fuera cierto, evitando lo que lo despierta o sobrecompensándolo, que es hacer lo contrario a toda costa. Las tres suelen reforzarlo. Quien se cree un fracaso y deja de intentarlo nunca llega a comprobar que no lo es.
Young y Klosko lo contaron para el gran público en 1993 en Reinventing Your Life (Reinventa tu vida). La terapia tiene respaldo: en 2006, un ensayo hecho en los Países Bajos con personas con trastorno límite de la personalidad la comparó durante tres años con otra psicoterapia, y con la de esquemas se recuperaron más pacientes y abandonaron menos. Eso sí, es un tratamiento que dirige un profesional, no un ejercicio de libro.
El humor que se ríe de uno mismo
¿Tiene razón la metafísica cuando desconfía de las bromas contra uno mismo? En parte. En 2003, el psicólogo canadiense Rod Martin y sus colegas de la Universidad de Western Ontario publicaron un cuestionario de 32 frases que distingue cuatro estilos de humor. Dos miran hacia los demás: el afiliativo, que divierte y une, y el agresivo, que se burla y rebaja. Los otros dos miran hacia uno mismo.
El humor de autoafirmación consiste en ver el lado cómico de lo que te pasa y conservar esa mirada en los malos momentos. El humor autodescalificador te convierte en el blanco de la broma para caer bien o para tapar lo que sientes.
Los estudios con ese cuestionario encuentran un patrón repetido: el primero va unido a menos depresión y ansiedad y a más autoestima; el segundo, a lo contrario. En 2016, un trabajo en el que participó el propio Martin lo describió como una manera de sobrellevar los pensamientos distorsionados que acaba volviéndose en contra.
Son correlaciones, y no demuestran que una broma cause nada. Pero dejan una idea útil: el problema no es reírse de uno mismo, sino desde dónde. No es lo mismo reírte con cariño de un despiste que convertir en chiste la frase que te dolía de niño.
Quitarle peso a una palabra
Una técnica sencilla viene de la terapia de aceptación y compromiso, que invita a mirar los pensamientos como lo que son, palabras, y llama a ese gesto defusión cognitiva. Es casi un juego: reducir el pensamiento negativo sobre uno mismo a una sola palabra y repetirla en voz alta, deprisa, hasta que suena a ruido. El psicólogo Edward Titchener ya había descrito a principios del siglo XX cómo una palabra repetida pierde su sentido.
En 2004, Akihiko Masuda y sus colegas la compararon con distraerse y con intentar controlar el pensamiento: la repetición fue lo que más redujo el malestar que causaba la frase y lo creíble que les parecía. En otro estudio, de 2009, el malestar bajaba en pocos segundos, y la credibilidad, hacia los veinte o treinta.
Son estudios pequeños. Apuntan, con todo, en la dirección que intuía la metafísica: lo que uno se dice pesa, y se le puede quitar peso.
Una libreta para las frases heredadas
- Durante una semana, apunta las frases duras que te dices y, junto a cada una, desde cuándo la recuerdas o de quién la oíste.
- Elige una, redúcela a una palabra, como «torpe» o «inútil», repítela en voz alta y deprisa durante medio minuto y anota después cuánto te la crees.
- Cuando bromees sobre ti, fíjate en si te ríes de lo que te ha pasado o te rebajas para que los demás se rían.
La verdad es que ninguna libreta sustituye a un profesional. Si esas frases te pesan mucho, se repiten en tus relaciones o te quitan las ganas de hacer cosas, habla con un psicólogo. Y nadie se pone enfermo por no creerse merecedor de estar sano: quien está enfermo no tiene la culpa por lo que piensa de sí mismo.
Lo que cuentan la tradición y la psicología sobre la vergüenza, la terapia cognitiva de Beck en eres lo que piensas y lo que se sabe de la risa completan este texto. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.