El mapa del tesoro: de Shakti Gawain a lo que dice la psicología de imaginar metas

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Un mapa del tesoro es un cartel con imágenes y frases de lo que quieres conseguir, colgado donde lo veas cada día. La idea viene de la literatura sobre visualización de los años setenta, y la psicología ha estudiado algo muy cercano: qué pasa cuando imaginamos el resultado y qué pasa cuando imaginamos el camino.

Un cartel para los deseos

La estadounidense Shakti Gawain (1948-2018) publicó en 1978 Creative Visualization (Visualización creativa), un libro que se mantuvo durante décadas entre los más vendidos; sus obras superan los diez millones de ejemplares. Su subtítulo lo resume: usar el poder de la imaginación para crear lo que quieres en tu vida. Entre sus capítulos, junto a los de fijarse objetivos o contactar con el yo superior, había uno dedicado a los mapas del tesoro.

La técnica es sencilla. Se recortan o se dibujan imágenes que representan lo que uno desea, se pegan en una cartulina con alguna frase, y el cartel se coloca a la vista. Las versiones metafísicas que circulan en español añaden sus propios gestos: escribir las frases en presente, como si el deseo ya se hubiera cumplido, rodearlo de agradecimientos, dejar un hueco para lo que llegue sin buscarlo e incluso quemar en un pequeño ritual un papel con los miedos.

Todo esto tiene un aire de familia con el Nuevo Pensamiento, el movimiento estadounidense del siglo XIX convencido de que la mente da forma a lo que vivimos.

De Gawain a El secreto

El cartel cambió de nombre con los años. En inglés se impuso vision board, tablero de visión, y uno de sus grandes escaparates fue El secreto, el documental y el libro de Rhonda Byrne de 2006. En él, el conferenciante John Assaraf contaba que, años después de mudarse, descubrió que vivía en la misma casa que había pegado en uno de sus tableros. Es su relato, y nadie lo ha comprobado.

Lo que proponía El secreto, con su ley de la atracción, se cuenta en activa la prosperidad en tu presente. Aquí interesa otra cosa: qué ocurre de verdad en la cabeza cuando miramos cada día la imagen de una meta.

Imaginar la meta o imaginar el camino

¿Qué conviene imaginar, la meta cumplida o los pasos para llegar? La psicóloga Shelley Taylor y Lien Pham, entonces estudiante, lo pusieron a prueba en la Universidad de California en Los Ángeles con estudiantes de introducción a la psicología, una semana antes de su primer examen parcial.

A un grupo le pidieron que se imaginara estudiando, en su mesa o en la cama, repasando los capítulos y los apuntes. A otro, que se imaginara frente a la vitrina donde se colgaban las notas, conteniendo la respiración mientras buscaba la suya y encontrando la calificación que quería. Unos y otros debían repetir su escena entre cinco y siete minutos al día durante los días que faltaban. Un tercer grupo solo anotaba lo que estudiaba.

Los que imaginaron el proceso empezaron antes, estudiaron más horas y sacaron varios puntos más. Los que imaginaron el éxito apenas cambiaron su manera de estudiar y obtuvieron peores notas que los primeros; lo único que ganaron fue sentirse más motivados. En un segundo estudio el resultado fue aún más claro: el grupo que imaginaba la nota sacó peores resultados que los otros dos, y combinar las dos escenas tampoco funcionó.

En 1998, Taylor y sus colegas lo resumieron en la revista American Psychologist: simular mentalmente el proceso ayudaba a avanzar, y visualizar el éxito, el consejo habitual de los libros de autoayuda, no. Eso sí, los estudios posteriores han dado resultados más irregulares, y ninguno ha medido los tableros de visión como tales.

Dibuja el camino, no solo el tesoro

  • Elige una sola meta concreta y ponla en el centro, con una imagen o una frase corta.
  • Alrededor, pega o dibuja los pasos: la mesa donde estudiarás, las zapatillas de la caminata de los martes, la libreta de las cuentas.
  • Dedica cinco minutos al día a imaginarte dando uno de esos pasos, con detalle: dónde estás, qué tienes delante, por dónde empiezas.
  • Revísalo cada mes y cambia lo que ya no sirva, sobre todo lo que dependa de la suerte o de otra persona.

Ningún cartel trae por sí solo dinero, pareja ni salud, y cuando la meta toca alguna de esas cosas, un profesional te ayudará más que cualquier imagen. Para seguir, lee qué ha encontrado Gabriele Oettingen al estudiar las fantasías positivas en la receta del éxito y qué límites tiene el pensamiento positivo en los beneficios de la metafísica. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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