Activa la prosperidad: del Nuevo Pensamiento a lo que ha medido la psicología

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

La idea de que la mente puede atraer la prosperidad tiene más de un siglo y nació en Estados Unidos. Pasó de los libros del Nuevo Pensamiento a superventas como Piense y hágase rico y El secreto, y hoy circula en forma de afirmaciones y visualizaciones. Aquí verás de dónde viene y qué han encontrado los psicólogos al estudiar de verdad la relación entre el dinero y el bienestar.

De Quimby a La ciencia de hacerse rico

El punto de partida suele situarse en Phineas Quimby, un relojero de Nueva Inglaterra que a mediados del siglo XIX trataba a enfermos convencido de que muchas dolencias nacían de creencias falsas. Sus seguidores llevaron la idea a otros terrenos, y el movimiento que acabó llamándose Nuevo Pensamiento defendió que lo que pensamos da forma a lo que vivimos, como se cuenta en la nueva metafísica.

El salto al dinero lo dio, entre otros, Wallace D. Wattles. En 1910 publicó La ciencia de hacerse rico, donde sostenía que hay una manera precisa de pensar que conduce a la riqueza, y que el secreto está en crear, no en competir con los demás. Murió al año siguiente. Casi un siglo después, su libro inspiraría un fenómeno editorial.

Napoleon Hill y El secreto

En 1937, en plena Gran Depresión, Napoleon Hill publicó Piense y hágase rico, el gran éxito de su carrera. Proponía trece pasos hacia la riqueza, empezando por el deseo y la fe, y contaba que el magnate del acero Andrew Carnegie le había encargado estudiar a las personas de éxito. David Nasaw, biógrafo de Carnegie, no encontró ninguna prueba de que los dos llegaran a conocerse: la historia descansa solo en lo que escribió el propio Hill.

En marzo de 2006, la productora australiana Rhonda Byrne estrenó el documental El secreto, y ese mismo año publicó el libro. Se inspiraba en el texto de Wattles, que su hija le había regalado en 2004, y resumía su método en tres verbos: pedir, creer y recibir. Con el apoyo de Oprah Winfrey se convirtió en un éxito mundial y popularizó la llamada ley de la atracción, según la cual lo que piensas y sientes atrae situaciones parecidas. Sus críticos rechazaron sus explicaciones científicas, sobre todo las de física cuántica, y desde el Center for Inquiry se lo describió como una mezcla de obviedades y pensamiento mágico.

Lo que ha medido la psicología

¿Da el dinero la felicidad? La pregunta se ha estudiado a fondo. En 2010, Daniel Kahneman y Angus Deaton concluyeron que el bienestar emocional subía con los ingresos hasta unos 75.000 dólares al año y luego se estancaba. Matthew Killingsworth, con datos de una aplicación que preguntaba a la gente cómo se sentía en momentos al azar, llegó después a la conclusión contraria.

En lugar de seguir discutiendo, trabajaron juntos, con la psicóloga Barbara Mellers como árbitra, y en 2023 publicaron el resultado en la revista PNAS. Analizaron a 33.391 adultos estadounidenses con empleo. Para la mayoría, la felicidad seguía creciendo con los ingresos, y entre los más felices incluso se aceleraba por encima de los 100.000 dólares. Solo en el 20 % menos feliz se estancaba a partir de esa cifra, porque, según los autores, sus penas, como un desengaño o una depresión, no se arreglan con dinero.

Hay un matiz más. Comparado con otras circunstancias de la vida, el efecto del dinero sobre el ánimo era modesto.

Cuando falta, la cabeza no da para más

El refrán dice que el dinero llama al dinero, y la literatura de la prosperidad lo explica por la mentalidad de quien nace rico. La investigación apunta también en la otra dirección: la escasez ocupa la mente. En 2013, Anandi Mani, Sendhil Mullainathan, Eldar Shafir y Jiaying Zhao publicaron en Science un estudio con 464 cultivadores de caña de azúcar de la India, que cobran la mayor parte de sus ingresos de una vez, con la cosecha. Los mismos agricultores resolvieron mejor unas pruebas de razonamiento después de cobrar que antes, cuando andaban justos.

Los autores no concluyen que pensar en positivo haga rico a nadie, sino que las preocupaciones económicas consumen una atención que luego falta para todo lo demás. Pues bien, eso da la vuelta a la pregunta. Ordenar las cuentas es también una forma de despejar la cabeza.

Cuentas claras y metas pequeñas

  • Anota durante un mes en qué gastas, sin juzgarte, y mira qué te da tranquilidad y qué no.
  • Pon precio a tu trabajo con datos (lo que cobran otros por algo parecido y las horas que te lleva) y cóbralo sin culpa.
  • Cambia «quiero ser rico» por una meta concreta y medible, como reunir un pequeño fondo para imprevistos.

Ninguna de estas ideas promete nada, y ninguna visualización sustituye a un plan. Para decidir sobre ahorro, deudas o inversiones, consulta a un asesor financiero, y si el dinero te quita el sueño, hablarlo con un profesional también ayuda. Para seguir, lee lo que queda de la receta del éxito cuando se mira con los estudios en la mano y qué límites ha encontrado la investigación en los beneficios de la metafísica. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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