El eneagrama de las ideas santas: de Gurdjieff a Naranjo, y lo que dicen los estudios

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

El eneagrama es una figura de nueve puntas inscrita en un círculo que hoy se usa, sobre todo, para describir nueve tipos de personalidad. Detrás de cada tipo, sus maestros sitúan una pasión que arrastra y una «idea santa», una forma de ver la realidad que esa pasión habría tapado. Esta es su historia, lo que propone y lo que ha encontrado la psicología al ponerlo a prueba.

Un símbolo de Gurdjieff

El primero que habló del eneagrama fue el maestro espiritual George Ivanovich Gurdjieff. Según su discípulo Piotr Ouspensky, lo presentó a sus grupos de Moscú y San Petersburgo en 1916 como un símbolo universal en el que cabía todo el conocimiento. El dibujo une un triángulo, que enlaza los puntos 3, 6 y 9, con una figura de seis lados que recorre los demás en este orden: 1, 4, 2, 8, 5 y 7. Para Gurdjieff eran la ley del tres y la ley del siete. Ouspensky lo dio a conocer en su libro In Search of the Miraculous, que se publicó en 1949, dos años después de su muerte.

Gurdjieff no lo usaba para clasificar a nadie. Le servía para explicar cómo se desarrolla un proceso, y sus alumnos lo recorrían en unas danzas llamadas movimientos. Su idea de que cada uno tiene una esencia y una personalidad adquirida se cuenta en la personalidad humana.

Ichazo y Naranjo: del símbolo a los nueve tipos

Los nueve tipos de personalidad proceden sobre todo del boliviano Óscar Ichazo (1931-2020). Desde los años cincuenta dirigía grupos de estudio en varias ciudades de Sudamérica, y en 1968 fundó la escuela Arica, que tomó el nombre de la ciudad chilena donde impartió cursos intensivos en 1970 y 1971. Ichazo colocó sobre la figura nueve fijaciones del ego, nueve pasiones, nueve virtudes y nueve ideas santas. Negó siempre que su sistema viniera de Gurdjieff, y no hay pruebas de que este eneagrama existiera antes en el sufismo, como se ha repetido a menudo.

Uno de sus alumnos en Arica, en 1970, fue el psiquiatra chileno Claudio Naranjo (1932-2019). De vuelta en California lo enseñó a su manera, en el instituto Esalen y en Berkeley, y lo relacionó con los tipos de carácter que describe la psicología clínica, como explicó en Carácter y neurosis (1994). Dos alumnos suyos, sacerdotes jesuitas, lo adaptaron a programas de espiritualidad cristiana en la Universidad Loyola de Chicago. De ahí saltó a los talleres y a los libros de divulgación.

Pasiones, virtudes e ideas santas

En la versión de Ichazo, cada tipo tiene una pasión, una emoción que tira de la persona, y una virtud que la equilibra. Siete de esas pasiones coinciden con los pecados capitales de la tradición cristiana; las otras dos son el miedo y el engaño. Por encima están las ideas santas: maneras de percibir la realidad que, según esta enseñanza, se pierden de vista al formarse el carácter. De esa pérdida nacería la fijación, el error mental de cada tipo.

  • Tipo 1: la ira frente a la serenidad; su idea santa es la perfección.
  • Tipo 2: el orgullo frente a la humildad; la libertad, o la voluntad.
  • Tipo 3: el engaño frente a la veracidad; la esperanza, o la ley.
  • Tipo 4: la envidia frente a la ecuanimidad; el origen.
  • Tipo 5: la avaricia frente al desapego; la omnisciencia, o la transparencia.
  • Tipo 6: el miedo frente al valor; la fe.
  • Tipo 7: la gula frente a la sobriedad; la sabiduría, el plan o el trabajo.
  • Tipo 8: la lujuria frente a la inocencia; la verdad.
  • Tipo 9: la pereza frente a la acción; el amor.

Quien más ha desarrollado esta parte es el maestro espiritual A. H. Almaas, seudónimo de Hameed Ali, que dedicó a las ideas santas Facets of Unity (1998). Para él, el eneagrama no describe solo tipos psicológicos, sino realidades espirituales que cada carácter refleja de forma deformada.

Lo que dicen los estudios

La psicología académica lo ha mirado con interés y con reservas. En 2021, Joshua Hook y cuatro colegas publicaron en el Journal of Clinical Psychology una revisión sistemática de 104 muestras. Encontraron pruebas mixtas de su fiabilidad y de su validez. Algunas escalas se relacionan como cabría esperar con los cinco grandes rasgos de la personalidad, y varios estudios señalan que a muchas personas les ayuda en su crecimiento personal y espiritual.

Los puntos débiles también están claros. Los análisis estadísticos suelen encontrar menos de nueve dimensiones, nadie ha obtenido los nueve tipos agrupando datos y apenas hay apoyo para piezas secundarias de la teoría, como las alas o los movimientos de un tipo a otro. En 2006, una encuesta a un centenar de psicólogos lo incluyó entre las pruebas que al menos una cuarta parte de ellos daba por desacreditadas para evaluar la personalidad.

Eso sí, nada de esto le quita valor como espejo. Lo que dicen los estudios es que no sirve como diagnóstico, y que el número que te salga en un test no te define.

Usa el eneagrama sin encerrarte en un número

  1. Lee las nueve descripciones antes de cualquier test. En un trabajo que recoge la revisión de Hook, casi nueve de cada diez personas reconocieron su tipo así, leyendo, antes de responder a ningún cuestionario.
  2. Fíjate en la pasión más que en el número. ¿Cuál de las nueve te cuesta más admitir en ti? Suele decir más que el resultado de un test.
  3. Toma la idea santa como una pregunta. Si tu pasión es el miedo, pregúntate en qué confías de verdad; si es la ira, qué está ya bien tal como es.
  4. No lo uses para etiquetar a otros. Ni en la pareja ni en el trabajo: nadie cabe en un número, y si tu forma de ser te hace sufrir, un psicólogo te ayudará más que cualquier tipología.

Para convertirlo en costumbre, combínalo con la revisión del día antes de dormir. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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