Por un mundo mejor: lo que hace la gente corriente por la paz
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Cuando estalla una guerra, es fácil pensar que la gente corriente no pinta nada y que todo se decide en los despachos. La historia reciente matiza esa impresión. Un estudio de más de trescientas campañas, un grupo de mujeres que rezaba en un mercado de pescado y una jornada de oración en una ciudad italiana muestran lo que han logrado quienes no mandan.
Trescientas veintitrés campañas
En 2011, Erica Chenoweth y Maria J. Stephan, especialistas en ciencia política y en resistencia civil, publicaron Why Civil Resistance Works («Por qué funciona la resistencia civil»). Reunieron 323 campañas, violentas y no violentas, que entre 1900 y 2006 intentaron derribar un gobierno, expulsar a un ocupante o lograr la independencia de un territorio. Solo contaban las que habían movilizado al menos a mil personas, y solo se daba por buena la victoria si llegaba en el año siguiente al momento de máxima participación y como resultado directo de la campaña.
El resultado contradice una idea muy extendida, la de que solo las armas cambian las cosas. Las campañas no violentas lograron su objetivo en el 53 % de los casos; las violentas, en el 26 %. Más o menos, el doble.
La explicación del libro es sencilla. Para sumarse a una huelga, a una sentada o a una marcha no hace falta un fusil ni un entrenamiento, así que participa mucha más gente y más variada: jóvenes y abuelos, obreros y funcionarios, creyentes de distintas religiones. Y cuando los que protestan no disparan, a los soldados y a los funcionarios del régimen les resulta más fácil cambiar de bando. El libro recibió en 2012 el premio Woodrow Wilson de la Asociación Estadounidense de Ciencia Política.
La regla del 3,5 %
¿Cuánta gente hace falta? En 2013, en una charla pública, Chenoweth resumió un dato de su base: ninguna campaña que había conseguido la participación activa del 3,5 % de la población en su momento álgido había fracasado, y todas las que llegaron a esa cifra eran no violentas. En un país de cuarenta millones de habitantes, serían 1,4 millones de personas en la calle.
La cifra se hizo famosa enseguida, y Chenoweth ha tenido que matizarla. En 2020 explicó que es una tendencia, no una ley, y que describe el pasado, no predice el futuro. Señaló al menos una excepción, la de Baréin entre 2011 y 2014, que superó el 6 % de participación y no logró sus fines. Recordó que la organización, el liderazgo y la constancia cuentan tanto como el número. Y advirtió, en otro trabajo del mismo año, que en la década de 2010 las protestas no violentas fueron más frecuentes que nunca, pero tuvieron menos éxito, en parte porque muchas salían a la calle sin haber tejido antes alianzas ni preparado un plan.
Dicho esto, el núcleo del hallazgo sigue en pie: la fuerza de estos movimientos está en la cantidad y la diversidad de gente corriente que se suma.
Las mujeres de blanco de Liberia
En 2003, en plena segunda guerra civil de Liberia, un movimiento de mujeres encabezado por la activista Leymah Gbowee lanzó una gran campaña por la paz que unía a cristianas y musulmanas. Vestidas con camisetas blancas, rezaban y cantaban a diario, durante meses, en un mercado de pescado de Monrovia, la capital.
En abril consiguieron que el presidente las recibiera y prometiera acudir a las negociaciones de paz en Ghana. En junio, una delegación de mujeres viajó a Accra para presionar a las partes. Cuando las conversaciones se estancaron, unas doscientas mujeres de blanco rodearon la sala donde negociaban los delegados y bloquearon puertas y ventanas: no saldrían de allí hasta que hubiera un acuerdo. El mediador las apoyó. El acuerdo de paz se firmó el 18 de agosto de 2003.
En 2011, Gbowee recibió el Nobel de la Paz junto con Ellen Johnson Sirleaf y Tawakkol Karman, «por su lucha no violenta» por la seguridad de las mujeres y por su derecho a participar plenamente en la construcción de la paz. Su historia la cuenta el documental Pray the Devil Back to Hell (2008).
Asís, 27 de octubre de 1986
Ese día, a invitación del papa Juan Pablo II, unos ciento sesenta líderes religiosos se reunieron en Asís, la ciudad de san Francisco, para ayunar y orar por la paz. Representaban a treinta y dos organizaciones cristianas y a once religiones más, entre ellas el judaísmo, el islam, el hinduismo, el budismo, el sintoísmo y el jainismo. A comienzos de ese mes, en Lyon, el papa había pedido que las armas callaran durante esa jornada.
No rezaron juntos una misma oración. El papa lo explicó con una fórmula precisa: se trataba de estar juntos para orar. Cada tradición rezó por separado, según su propia fe, y después todos se reunieron en silencio para la ceremonia final.
La idea siguió viva. La Comunidad de Sant'Egidio organiza desde entonces cada año un encuentro internacional de oración por la paz en lo que llama el espíritu de Asís, y los papas volvieron a reunir en Asís a líderes religiosos en 1993, en 2002, tras los atentados del 11 de septiembre, y en 2011. Si la oración en grupo cambia algo que pueda medirse es otra cuestión, que se discute en trabajo interno; lo que Asís dejó fue una imagen, la de líderes de religiones muy distintas pidiendo lo mismo, uno junto a otro. Las mujeres de Liberia, por su parte, rezaban y también se sentaban donde hacía falta.
Tu barrio también cuenta
- Reza o medita por la paz según tu propia fe, y si puedes, hazlo alguna vez junto a personas de otra creencia, cada cual con sus palabras, como en Asís.
- Súmate a algo que ya exista cerca de ti: una asociación de vecinos, un servicio de mediación, un grupo interreligioso o una entidad que acoja a refugiados.
- Aprende a mediar en lo pequeño, como una discusión familiar o una reunión de vecinos: escucha a las dos partes antes de opinar.
- Cuida la no violencia también al hablar, en la calle y en las redes, sin insultos ni humillaciones, aunque el otro no la cuide.
Ninguno de estos gestos detiene una guerra por sí solo. Las mujeres de Liberia también empezaron por algo pequeño: rezar y cantar en un mercado. Para seguir, lee cómo se practica el servicio en distintas tradiciones. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.