Trabajo interno: meditar por el mundo, del efecto Maharishi al Proyecto Conciencia Global
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Muchas escuelas espirituales proponen meditar o rezar a la vez para elevar el ánimo del mundo. Dos movimientos intentaron medir ese efecto con estadísticas: la meditación trascendental, con reuniones de miles de practicantes, y un proyecto nacido en Princeton con aparatos que generan números al azar. Esto es lo que encontraron y lo que les objetaron.
Una idea antigua con números nuevos
Rezar por otros es tan antiguo como las religiones. Las escuelas metafísicas le dieron un lenguaje propio: según su doctrina, un grupo que medita a la vez eleva la vibración del planeta y ayuda a despertar a quienes siguen dormidos. Es una creencia de esas escuelas, y así hay que contarla.
En los años setenta, el movimiento de Maharishi Mahesh Yogi le puso cifras. Sostiene que, si el 1 % de una población practica la meditación trascendental, la vida de todos mejora. Y que bastaría la raíz cuadrada de ese 1 % si practica en grupo su programa avanzado, el TM-Sidhi, con el llamado vuelo yóguico del que se habla en la levitación. Lo llamaron efecto Maharishi, y sus seguidores le han dedicado decenas de estudios.
Jerusalén, 1983
En agosto y septiembre de 1983, en plena guerra del Líbano, un grupo de practicantes se reunió en Jerusalén para meditar a diario. Su número cambió de unos días a otros, y los investigadores compararon esas variaciones con la intensidad de la guerra y sus muertos, los accidentes de tráfico, los incendios, los delitos y hasta la bolsa de Israel. En 1988, David Orme-Johnson y otros cuatro autores publicaron los resultados en el Journal of Conflict Resolution: cuantos más meditadores, decían, mejores eran los indicadores.
La revista publicó también la crítica. En 1990, el politólogo Philip Schrodt, de la Universidad de Kansas, señaló varios problemas. La población a la que debía alcanzar el efecto se había medido de una forma que no era la más evidente según la propia teoría. No se descartaba que la relación funcionara al revés. Y faltaban pruebas para excluir coincidencias engañosas. Los autores respondieron en el mismo número, y la discusión quedó abierta.
Washington, 1993
Del 7 de junio al 30 de julio de 1993, unos 4.000 practicantes se reunieron en Washington. Al año siguiente, el físico John Hagelin, director del proyecto, anunció que los delitos violentos habían quedado un 18 % por debajo de lo previsto. El artículo definitivo, publicado en 1999 en Social Indicators Research, hablaba de una bajada máxima del 23,3 %.
El matiz está en «lo previsto». La comparación no se hacía con el año anterior, sino con una predicción calculada por los propios autores a partir de la temperatura, la lluvia, los fines de semana y los datos de años anteriores. El físico Robert Park, de la Universidad de Maryland, lo describió como una lección práctica de distorsión de datos, y ese mismo 1994 Hagelin recibió el Ig Nobel de la Paz, un premio humorístico para investigaciones que primero hacen reír y luego pensar.
Los huevos de Princeton
En 1998, Roger Nelson, coordinador de investigación del laboratorio de anomalías de ingeniería de la Universidad de Princeton, puso en marcha el Proyecto Conciencia Global. Su herramienta son los generadores de números aleatorios, aparatos que producen ceros y unos al azar. El proyecto los llama huevos, y llegó a tenerlos en unos setenta lugares del mundo, enviando datos cada segundo a un servidor en Princeton. La hipótesis es que, cuando millones de personas sienten a la vez lo mismo, por un atentado, un funeral o una gran celebración, esos aparatos se apartan del azar.
Antes de cada acontecimiento, el equipo fija qué intervalo de tiempo va a estudiar y con qué método. Tras diecisiete años y unos quinientos acontecimientos, Nelson defendió que el resultado acumulado se apartaba del azar en unas siete desviaciones típicas.
Las críticas apuntan a esas elecciones. En 2011, Edwin May y James Spottiswoode volvieron sobre el 11 de septiembre de 2001, el caso más citado, y concluyeron que el resultado dependía del intervalo elegido: con otro análisis, solo aparecía azar. Peter Bancel, un físico que trabajó con los datos del proyecto durante unos quince años, llegó en 2017 a una conclusión llamativa. Según él, los datos no respaldan la idea de una conciencia global, y el efecto se explica mejor por las decisiones del propio equipo al escoger qué analizar. Bancel lo atribuye a una forma de psi de los investigadores; los escépticos, a un simple sesgo de selección.
¿Significa esto que meditar por los demás no sirve de nada? Ningún estudio ha demostrado que cambie las noticias. Eso sí, para muchas personas es una forma de serenarse y de mirar a los demás con más cuidado, y ese es el trabajo interno que está en su mano.
Una meditación que empieza en casa
- Medita o reza por los demás a la hora que te venga bien, a solas o con quien tú elijas, sin esperar resultados en las noticias.
- Termina cada sesión con un gesto concreto: una llamada a quien está solo, una ayuda a un vecino o tu tiempo para una causa que te importe.
- Lee con calma cualquier estudio que prometa cambiar el mundo con la mente: quién lo hizo, con qué lo compara y qué dijeron sus críticos.
La meditación ayuda a muchas personas a vivir con más calma, pero no sustituye a un médico ni a un psicólogo. Si quieres probar alguna técnica, mira cómo elegir tu técnica de meditación, y sobre los laboratorios que estudian estos fenómenos, la parapsicología en la universidad. Hay más en la sección de metafísica y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.