La levitación: de los místicos y los médiums al escenario y al laboratorio
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
Levitar es elevarse del suelo sin ningún apoyo visible. Hay relatos en casi todas las religiones, en las sesiones de espiritismo del siglo XIX y en los escenarios de los magos, pero solo la física ha conseguido hacer flotar a un ser vivo. Ninguna levitación humana se ha demostrado en condiciones controladas.
La ligereza en las tradiciones
En la India, los Yoga Sutras de Patanjali, el texto clásico del yoga, cuentan entre los poderes que puede alcanzar el practicante el de moverse por el espacio: se lograría concentrándose en la relación entre el cuerpo y el espacio, y en la ligereza de una brizna de algodón. El mismo texto avisa de que esa clase de poderes puede apartar al yogui de su verdadera meta, la liberación.
En la mística cristiana, la elevación del cuerpo se entendía de otra manera: no como una habilidad que se entrena, sino como la señal visible de un alma arrebatada por Dios.
Teresa y José, los místicos que se elevaban
Teresa de Ávila describe en el capítulo 20 del Libro de la vida los arrobamientos en los que sentía que algo la levantaba con una fuerza que no podía resistir. Cuenta que a veces se tendía en el suelo y que las monjas acudían a sujetarle el cuerpo. Lejos de presumir, le pedía a Dios que dejara de concederle favores con señales que los demás pudieran ver, porque la avergonzaban.
El caso más famoso es el de José de Cupertino (1603-1663), un fraile franciscano conventual del sur de Italia. Según los testigos, se elevaba durante la misa y en sus éxtasis, a veces delante de mucha gente. Sus biógrafos cuentan que llegó a hacerlo ante el papa Urbano VIII. La Iglesia de su tiempo no lo celebró sin más: fue denunciado a la Inquisición y lo trasladaron de convento en convento hasta que murió en Osimo. Lo beatificó en 1753 Benedicto XIV, Prospero Lambertini, el papa que escribió el gran tratado sobre cómo examinar los prodigios en las causas de los santos, y lo canonizó Clemente XIII en 1767. Hoy es patrón de los aviadores y de los estudiantes.
Buena parte de lo que se sabe de él procede de los procesos de canonización, celebrados entre 1664 y 1695, cuando aún vivían muchos testigos.
Daniel Dunglas Home y la ventana de Londres
El espiritismo trajo levitaciones de otro tipo, en salones y a menudo a media luz. El médium más célebre fue el escocés Daniel Dunglas Home (1833-1886). Se crio en Estados Unidos, dio sus primeras sesiones en 1851 y en 1855 llegó a Inglaterra. Actuó ante Napoleón III, y cuando se casó en San Petersburgo, en 1858, su padrino fue Alexandre Dumas. El químico William Crookes lo estudió a principios de los años setenta, como se cuenta en el artículo sobre la telergia.
Su sesión más famosa fue en diciembre de 1868, en Londres. Tres testigos, lord Adare, lord Lindsay y el capitán Wynne, aseguraron que Home salió flotando por la ventana de una habitación y volvió a entrar por la de la habitación contigua. Pero sus relatos no coinciden: uno dice que estaba oscuro y otro que había luna, y la altura del piso varía de un testimonio a otro. El investigador Trevor Hall calculó que las ventanas estaban a unos once metros del suelo y que sus balcones de hierro quedaban a poco más de un metro uno de otro, una distancia que se puede salvar de un paso. Y, como señaló el escritor Joseph McCabe, ninguno de los tres dijo haber visto a Home en el aire entre las dos ventanas.
Sus partidarios repiten que nunca lo descubrieron haciendo trampa. No lo desenmascararon en público, eso sí, pero hay testigos que aseguraron haberlo sorprendido en privado. El poeta Robert Browning, que asistió a una de sus sesiones, lo retrató con desprecio en el poema Mr. Sludge, «the Medium».
Del escenario a la meditación
Los magos aprendieron pronto a hacer volar a la gente. En 1847, el francés Robert-Houdin presentó su «suspensión etérea»: decía que dormía a su hijo con éter y el niño quedaba tendido en el aire, apoyado solo en un bastón. Harry Kellar hacía levitar a una supuesta princesa hindú y le pasaba un aro a lo largo del cuerpo para demostrar que no colgaba de nada. Mucho después, David Copperfield voló sobre el escenario durante minutos gracias a un sistema de cables controlado por ordenador.
En los años setenta, la Meditación Trascendental de Maharishi Mahesh Yogi presentó el «vuelo yóguico», que llenó revistas de fotos de meditadores en el aire. Lo que se ve en ellas son saltos con las piernas cruzadas, y un conocido profesor de esa escuela ha reconocido que nadie ha visto a un practicante quedarse flotando.
Una rana que flota de verdad
En la física, levitar es posible, aunque nada tiene que ver con el espíritu. El agua y casi todas las sustancias son diamagnéticas: un campo magnético las repele muy débilmente. Con un imán lo bastante potente, esa repulsión puede equilibrar el peso.
En 1997, el equipo de Andre Geim, en el laboratorio de campos magnéticos intensos de Nimega, en los Países Bajos, hizo flotar una rana viva dentro de un tubo de 32 milímetros, con un campo de unos 16 teslas, cientos de miles de veces el magnético terrestre. La rana salió ilesa. Geim y el físico Michael Berry recibieron por ello el Ig Nobel de 2000, un premio humorístico, y en 2010 Geim ganó el Nobel de Física por el grafeno. El mismo laboratorio hizo flotar saltamontes, gotas de agua, flores y avellanas. Con una persona no se ha hecho nunca.
Preguntas ante cualquier levitación
Pues no hace falta ser científico para mirar con ojo crítico. Ante una foto o un vídeo, pregúntate dónde está el punto de apoyo que no se ve, quién controla la escena, si la grabación es continua o tiene cortes, y si los testigos son independientes. ¿Quién gana algo si te lo crees?
Con los relatos de los místicos conviene otra actitud. No son reportajes, sino testimonios de fe escritos para contar una experiencia interior, y se pueden leer con respeto sin tomarlos como pruebas.
Si te interesa cómo se investigaron los fenómenos de las sesiones, lee la historia de la mediumnidad, de Endor a Kardec y cómo se ha explicado la mediumnidad espiritista. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.