Qué hace paranormal a un fenómeno: la palabra, sus rasgos y el debate

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Llamamos paranormal a lo que choca con ciertas ideas que damos por sentadas sobre cómo conocemos el mundo y cómo actuamos sobre él. La parapsicología atribuye a estos fenómenos unos rasgos muy particulares, y filósofos y científicos llevan más de dos siglos discutiendo qué haría falta para creer en ellos. Este es el mapa de ese debate, sin dar nada por demostrado.

Una palabra que promete leyes

En inglés, paranormal se documenta desde 1905. Une el prefijo griego para, «al lado de» o «más allá de», con lo normal, y su matiz importa: lo paranormal no se presenta como sobrenatural. Quien usa la palabra supone que esos hechos, si existen, obedecen a leyes de la naturaleza que todavía no se conocen.

Que algo sea raro no basta. Un eclipse total es raro, y un meteorito que cae sobre un tejado, más todavía, pero encajan en lo que sabemos. Lo paranormal parece saltarse una regla de fondo.

Los límites que señaló Broad

Esas reglas de fondo las ordenó el filósofo británico C. D. Broad (1887-1971), del Trinity College de Cambridge. En un artículo de 1949 en la revista Philosophy las llamó principios limitadores básicos: supuestos tan asentados que la vida práctica, la ciencia y casi toda la ficción se mueven dentro de ellos sin discutirlos. Puso nueve ejemplos, como que una causa no puede actuar hacia atrás en el tiempo.

En sus lecciones de 1962 los resumió en cuatro. Nadie conoce lo que vive otra persona si no es por sus palabras, sus gestos o lo que deja hecho. Nadie sabe lo que aún no ha ocurrido, salvo deduciéndolo de lo que ya conoce. Nadie mueve con la voluntad más que partes de su propio cuerpo. Y la conciencia se apaga con la muerte, o al menos deja de poder manifestarse a los vivos.

Con esa lista en la mano se entiende el escándalo. La telepatía chocaría con el primero; la precognición, con el segundo; la psicocinesis, con el tercero, y la mediumnidad o las apariciones, con el cuarto. Broad nunca dijo que su lista estuviera completa.

Los rasgos que les atribuye la parapsicología

El primero es la espontaneidad. Casi todo lo que la gente cuenta, un sueño que parece anunciar algo o la sensación de que un familiar lejano está en apuros, llega sin avisar y no se repite a voluntad. Louisa Rhine reunió en la Universidad Duke más de 30.000 cartas con relatos así. Ese archivo enseña cómo describe la gente sus vivencias, pero no prueba qué ocurrió.

El segundo es el efecto declive. Ya en los años treinta, Joseph Banks Rhine notó que en las pruebas con cartas los participantes acertaban más al empezar cada serie, flojeaban a la mitad y se recuperaban un poco al final. Más tarde se describió algo más incómodo: aciertos que se iban apagando de una sesión a otra.

El tercero, el efecto del experimentador: el resultado depende de quién dirige la prueba. En un estudio publicado en 1997, la parapsicóloga Marilyn Schlitz y el psicólogo Richard Wiseman, conocido por su escepticismo, repitieron el mismo experimento sobre la sensación de ser observado, con el mismo equipo y el mismo tipo de voluntarios. Schlitz encontró un efecto. Wiseman, ninguno.

El cuarto tiene que ver con lo que cree quien participa. Desde 1942, la psicóloga Gertrude Schmeidler vio en Harvard que quienes aceptaban la percepción extrasensorial puntuaban algo más alto que quienes la rechazaban, y los llamó ovejas y cabras, como se explica en cómo se mide de verdad la percepción extrasensorial.

Para sus defensores, estos rasgos son pistas sobre cómo funciona la psi. Para sus críticos, son justo lo que cabría esperar si no hubiera nada: efectos que se desvanecen cuando la prueba se controla mejor.

Hume, James y Sagan

La discusión es anterior a la propia parapsicología. En 1748, en su Investigación sobre el entendimiento humano, David Hume dedicó la sección décima a los hechos que violarían las leyes de la naturaleza. Su regla: el sabio ajusta su creencia a las pruebas, y ningún testimonio basta para aceptar algo que contradice toda la experiencia, salvo que su falsedad resultara aún más asombrosa que el hecho mismo.

William James, uno de los padres de la psicología estadounidense, contestó desde el otro lado. En 1896, en su discurso como presidente de la Sociedad para la Investigación Psíquica de Londres, recordó que para tumbar la ley de que todos los cuervos son negros basta con un solo cuervo blanco. El suyo, dijo, era la médium Leonora Piper. Eso sí, nunca llegó a convencerse del todo de que ella hablara con los muertos.

Carl Sagan popularizó en 1980, en la serie Cosmos, la fórmula que suele cerrar estos debates: «las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias». La idea venía de Hume y del matemático Laplace, y el sociólogo Marcello Truzzi la había escrito casi igual en los años setenta. Sus críticos le reprochan que nadie ha definido qué es una prueba extraordinaria.

Hay quien responde con la historia de la hipnosis. En 1784, una comisión francesa con Benjamin Franklin y Antoine Lavoisier examinó el magnetismo animal de Mesmer vendando los ojos a los participantes y concluyó que no había ningún fluido: todo venía de la imaginación. Siglo y medio después, las asociaciones médicas británica (1955) y estadounidense (1958) reconocieron usos de la hipnosis. Los efectos eran reales; la explicación de Mesmer, no. ¿Será la psi un cuervo blanco o un fluido de Mesmer? Los laboratorios siguen sin cerrar esa pregunta.

Ante algo que parece imposible

  • Qué regla de fondo parece romperse: saber lo que piensa otro, conocer el futuro, mover algo sin tocarlo o comunicarse con alguien que murió.
  • Si se puede repetir, y si se repite también cuando lo comprueba alguien que no cree en ello.
  • Qué explicación corriente falta por descartar: una coincidencia, una pista que llegó por los sentidos o un recuerdo que se ha ido adornando.
  • Cuánta prueba hace falta, sabiendo que cuanto más choca un hecho con lo que se sabe, más sólida tiene que ser.

Si una experiencia así te inquieta o se repite, háblalo con un médico o con un psicólogo. Cómo se agrupan por familias está en la clasificación de los fenómenos paranormales, y los premios que nadie llegó a cobrar, en las facultades psi a examen. Tienes más en la sección paranormal y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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