Cómo se han clasificado los fenómenos paranormales: de las mesas espiritistas a la psi

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Antes de estudiar un fenómeno hay que ponerle nombre y decidir con cuáles se agrupa. La parapsicología lleva más de un siglo haciendo esas listas, y cada una dice tanto del fenómeno como de lo que creía su autor. Ninguna demuestra que esos fenómenos existan: solo los ordenan.

Lo que se ve y lo que se sabe

La primera gran división vino del propio espiritismo. En El libro de los médiums (1861), Allan Kardec separó las manifestaciones físicas, como los golpes o las mesas que se mueven, de las inteligentes, las que transmiten un mensaje. Esa frontera entre efectos materiales y efectos de conocimiento ha llegado, con otros nombres, hasta hoy.

Los primeros investigadores la mantuvieron. El magistrado francés Joseph Maxwell, abogado general en Burdeos, llegó a estudiar medicina para observar mejor a los médiums. En Los fenómenos psíquicos (1903), prologado por Charles Richet, aseguraba haber visto cientos de veces golpes sin causa aparente y objetos que se movían sin contacto.

Tres familias para Boirac, dos para Richet

El filósofo Émile Boirac, rector de la Universidad de Dijon, propuso en 1908, en La psicología desconocida, tres familias. Los fenómenos hipnoides se explicarían con fuerzas ya conocidas que actúan según leyes que aún ignoramos, como la sugestión. Los magnetoides exigirían una fuerza nueva, el viejo magnetismo animal. Los espiritoides parecían implicar agentes inteligentes desconocidos, quizá de fuera de este mundo. Boirac acuñó también la palabra metagnomía para lo que entonces se llamaba clarividencia.

Charles Richet, premio Nobel de Medicina en 1913, lo simplificó en su Tratado de metapsíquica (1922). La metapsíquica subjetiva reunía los fenómenos de conocimiento, como la telepatía, la clarividencia o las premoniciones, que él agrupaba bajo el nombre de criptestesia. La objetiva, los fenómenos físicos que se podrían registrar con instrumentos: movimientos sin contacto, materializaciones, casas encantadas.

Más tarde, en 1956, el francés René Sudre redujo toda la mediumnidad a dos procesos: la prosopopesis, el cambio de personalidad, y la metagnomía de Boirac.

Psi, una letra que no prejuzga

El paso que más ha durado lo dieron dos británicos. El biólogo Bertold Wiesner propuso la letra psi, inicial de la palabra griega psyché, «alma» o «mente», y el psicólogo Robert Thouless, de Cambridge, la usó por primera vez en un artículo de 1942. Pensaban que términos como telepatía, clarividencia o precognición daban por supuesto cómo ocurrían las cosas, y que eso era un error.

En 1947, en las actas de la Sociedad para la Investigación Psíquica, dividieron la psi en dos ramas: psi-gamma para los casos de conocimiento, lo que se llamaba percepción extrasensorial, y psi-kappa para los de acción sobre la materia, la psicocinesis. La Asociación Parapsicológica mantiene esa división. Los experimentos de la primera rama se cuentan en la telepatía y cómo se ha investigado; para la segunda, William G. Roll propuso en 1958 hablar de psicocinesis espontánea recurrente en los casos de poltergeist, como se explica en la telergia.

De los fenómenos a las experiencias

La psicología actual ha cambiado la pregunta. En 2000, la Asociación Estadounidense de Psicología publicó Variedades de la experiencia anómala, dirigido por Etzel Cardeña, Steven Jay Lynn y Stanley Krippner. El libro no clasifica fuerzas, sino vivencias: las experiencias cercanas a la muerte, las de salir del propio cuerpo, los sueños lúcidos, los recuerdos de supuestas vidas pasadas, las experiencias místicas o las que parecen telepatía.

Las define como experiencias poco comunes, pero no necesariamente patológicas. Y estudia qué las acompaña sin decidir antes si son reales. Dicho esto, sigue siendo una clasificación, y como todas, ordena sin demostrar.

Cuatro pasos para ordenar un caso extraño

  • Separa lo que se vivió de lo que se cuenta después, porque la memoria y las ganas de una buena historia añaden detalles.
  • Decide si es un caso de conocimiento, como un sueño que parece anunciar algo, o de efecto físico, como un objeto que cae.
  • Busca antes las explicaciones corrientes: una coincidencia, un ruido de la casa, un recuerdo olvidado.
  • Pregunta quién lo observó y con qué controles, porque un testigo sincero también puede equivocarse.

¿Te angustia una experiencia así o se repite a menudo? Háblalo con un médico o un psicólogo, que pueden ayudarte a entenderla. Para seguir, lee el origen de la palabra metapsíquica en la metapsicología y otros términos del diccionario. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

También te puede interesar

Ver toda la biblioteca esotérica