Los otros nombres de la parapsicología: quién propuso cada uno y por qué
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
La parapsicología ha tenido casi tantos nombres como países donde se ha practicado. Cada uno nació en un sitio y en un momento concretos, y casi todos dicen algo de lo que sus autores esperaban encontrar.
Investigación psíquica: el nombre de los fundadores
El primero fue inglés y muy modesto. En 1882, un grupo de profesores de Cambridge y de otros centros fundó en Londres la Sociedad para la Investigación Psíquica, y psychical research, investigación psíquica, pasó a ser durante décadas el nombre de la disciplina en el mundo de habla inglesa. En 1885 se organizó en Boston la sociedad estadounidense, con la misma etiqueta. No prejuzgaba nada: solo decía que se iba a investigar.
La palabra que acabó ganando, parapsicología, la había propuesto en 1889 el alemán Max Dessoir, y la llevaron al inglés Joseph Banks Rhine y William McDougall en la Universidad Duke, en los años treinta. Su historia completa está en parapsicología y psi, del diccionario esotérico.
Metapsíquica: la opción francesa
En 1905, el año en que presidió la sociedad londinense, el fisiólogo francés Charles Richet propuso métapsychique. El prefijo griego meta quiere decir «más allá», y Richet lo eligió para separar este campo de la psicología y de la física, como un terreno propio. Le dio forma en su Tratado de metapsíquica (1922), cuando ya tenía el premio Nobel de Medicina de 1913.
El término dominó en Francia durante décadas. En 1919 se fundó en París el Instituto Metapsíquico Internacional, que todavía conserva el nombre.
Bioinformación y psicotrónica: el vocabulario del Este
En la Unión Soviética, la telepatía se estudió con palabras de ingeniero. En 1965 se creó en Moscú una sección de bioinformación, presidida por Ippolit Kogan, dentro de la sociedad científica de radiotecnia y telecomunicaciones que lleva el nombre de Alexander Popov, el pionero ruso de la radio. Allí se hablaba de biocomunicación: la telepatía se trataba como un intercambio de información entre seres vivos.
En Checoslovaquia, desde finales de los sesenta, se impuso otra palabra con sonido de laboratorio, psicotrónica, y en 1973 Praga acogió el primer congreso internacional con ese nombre. Quién la inventó y cómo llegó a la magia de los libros de autoayuda se cuenta en la magia psicotrónica.
Psicobiofísica y otros nombres de América
En Brasil, el ingeniero Hernani Guimarães Andrade registró el 13 de diciembre de 1963, en São Paulo, el Instituto Brasileño de Investigaciones Psicobiofísicas. Eligió ese nombre para dejar claro que no le interesaban solo los fenómenos psíquicos, sino también sus posibles lados biológico y físico. Andrade, espiritista, estudió sobre todo casos de supuesta reencarnación y de poltergeist, y la palabra psicobiofísica quedó ligada a su instituto.
En Argentina se habló de psicología paranormal, el nombre de un instituto de Buenos Aires y de la Revista Argentina de Psicología Paranormal, que salió entre 1990 y 2004. Y en Alemania, Hans Bender abrió en 1950 en Friburgo un instituto dedicado a las «zonas fronterizas de la psicología», otra manera de nombrar el mismo campo sin decir parapsicología.
Psiónica y psicología anomalística
Algún libro esotérico usa también psiónica como sinónimo. Viene de la ciencia ficción. La inventó el escritor Jack Williamson en 1951, en un relato de la revista Astounding Science Fiction, a partir de un «psion», una unidad de energía mental que no existe. El editor John W. Campbell la popularizó después como mezcla de psíquica y electrónica.
El nombre más reciente cambia de pregunta. En 1982, los psicólogos Leonard Zusne y Warren Jones hablaron de psicología anomalística: no se trata de averiguar si la telepatía existe, sino de por qué tanta gente vive experiencias que parecen paranormales. Cómo encaja con la parapsicología se explica en psicología y parapsicología, frente a frente.
Lo que dice el nombre de cada libro
La palabra que elige un autor suele delatar su escuela. Un libro que habla de metapsíquica viene, casi seguro, de la tradición francesa de principios del siglo XX; uno de psicotrónica o de bioinformación busca una energía física; uno de psicología anomalística parte de la psicología y suele ser escéptico. ¿Y uno que mezcla todos estos nombres como si fueran lo mismo? Probablemente no ha mirado de dónde viene ninguno.
Eso sí, ningún cambio de etiqueta ha cambiado el fondo de la cuestión. La comunidad científica no considera demostrados los fenómenos que estudian todas estas disciplinas, se llamen como se llamen. Mirar la fecha y el autor de cada término ayuda a leer cada libro en su contexto, que no es poco.
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Texto de la Redacción de Leotarot.com.