Magia psicotrónica: de dónde viene la palabra y qué hace de verdad la música en la mente
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
Algunos textos esotéricos proponen «programar» los deseos escuchando música clásica y lo llaman magia psicotrónica. La palabra tiene una historia curiosa, que pasa por Francia y por Praga. Y la relación entre la música y la mente es real, aunque va por caminos distintos de los que promete esa magia.
Una palabra para sustituir a la parapsicología
El término lo propuso en los años cincuenta un ingeniero francés, Fernand Clerc, para nombrar los fenómenos en los que el pensamiento o la voluntad liberarían algún tipo de energía. Quien lo hizo famoso fue el psicólogo checo Zdeněk Rejdák, que a finales de los años sesenta empezó a usarlo en lugar de «parapsicología». En la Checoslovaquia comunista, esa palabra sonaba a espiritismo; «psicotrónica», en cambio, se presentaba como una ciencia física, prima de la electrónica y de la biónica.
En junio de 1973 se celebró en Praga la primera conferencia internacional de investigación psicotrónica, y de ella nació una asociación internacional que presidió el propio Rejdák.
Ninguno de los fenómenos que se discutieron allí, de la telepatía a la telequinesia, quedó demostrado. Con el tiempo, la psicotrónica pasó a manos de aficionados y asociaciones, y la comunidad científica no la reconoce como ciencia.
Del laboratorio al «estado alfa»
Después, la palabra saltó a los libros de autoayuda y de magia, donde pasó a significar usar la mente para que un deseo se cumpla, casi siempre desde una relajación profunda a la que se llama estado alfa.
Ese nombre viene de un hallazgo real. En 1929, el psiquiatra alemán Hans Berger publicó los primeros registros de la actividad eléctrica del cerebro humano y describió un ritmo de unas diez ondas por segundo, que aparece cuando una persona está despierta, tranquila y con los ojos cerrados. Poco después lo llamó ritmo alfa.
En los años sesenta, el método Silva, nacido en Texas, lo convirtió en la puerta de una supuesta «programación mental» que ningún estudio ha confirmado. Relajarse, eso sí, es bueno en sí mismo.
Lo que una melodía despierta
Hay algo de verdad en la idea de partida: una melodía puede devolverte de golpe a un lugar y a un momento, igual que un olor.
Y eso está estudiado. En 2009, el neurocientífico Petr Janata, de la Universidad de California en Davis, hizo escuchar a un grupo de voluntarios canciones de su infancia y su adolescencia mientras les tomaba imágenes del cerebro con resonancia magnética. Las que les traían recuerdos personales activaban con más fuerza la corteza prefrontal medial, una zona que une lo que percibimos con lo que sabemos de nosotros mismos.
Por eso una canción de un verano emociona treinta años después. Y por eso mucha gente usa siempre la misma música para estudiar o para dormir: el cerebro aprende asociaciones. No es un poder oculto. Es memoria.
El efecto Mozart y lo que pasó al comprobarlo
En 1993, la revista Nature publicó un experimento de Frances Rauscher, Gordon Shaw y Katherine Ky. Treinta y seis estudiantes escucharon diez minutos de la Sonata para dos pianos en re mayor, K. 448, de Mozart, y resolvieron después algo mejor unas pruebas de razonamiento espacial que tras diez minutos de silencio o de instrucciones de relajación. La mejora desaparecía en unos quince minutos.
La prensa lo resumió como «Mozart te hace más inteligente», algo que los autores nunca afirmaron. En 1997, Don Campbell publicó un libro de mucho éxito titulado El efecto Mozart, y en 1998 el gobernador de Georgia, Zell Miller, propuso regalar un disco de música clásica a cada recién nacido del estado.
Luego llegaron las comprobaciones. En 1999, el psicólogo Christopher Chabris reunió dieciséis estudios y vio que el efecto era muy pequeño y que se explicaba por el buen humor y la activación que produce algo agradable. Ese mismo año, Kristin Nantais y Glenn Schellenberg encontraron la misma mejora en quienes preferían escuchar un relato de Stephen King. En 2010, un equipo de la Universidad de Viena, con Jakob Pietschnig al frente, analizó casi cuarenta estudios con más de tres mil participantes: cualquier música daba un resultado parecido al de la sonata, y había pocas pruebas de un efecto propio de Mozart.
Música para calmarse
Donde la música tiene un papel bien documentado es en la relajación. En 2013, una revisión de la colaboración Cochrane reunió 26 ensayos con más de dos mil pacientes y concluyó que escuchar música antes de una operación reducía su ansiedad.
La historia más citada sobre música y sugestión va, curiosamente, al revés. En marzo de 1897, el estreno de la Primera sinfonía de Serguéi Rajmáninov fue un fracaso, y el compositor pasó casi tres años sin escribir. De enero a abril de 1900 lo trató a diario el médico Nikolái Dahl, que usaba la hipnosis. Rajmáninov volvió a componer y dedicó a Dahl su Concierto para piano n.º 2, que se estrenó completo en Moscú el 9 de noviembre de 1901, con él al piano. Aquí no fue la música la que ayudó al músico, sino la palabra del médico.
Nada de esto sustituye a un médico ni a un psicólogo. Si la ansiedad o la tristeza te acompañan a diario, la música puede hacer más llevadero el día, pero la ayuda la da un profesional.
Tu propia lista para concentrarte o descansar
Si quieres aprovechar lo que sí está comprobado, elige dos o tres piezas que te gusten de verdad. Da igual que sean clásicas o no, porque lo que cuenta es el agrado. Si te apetece probar con la clásica, los grandes conciertos románticos para piano son una buena puerta: el n.º 2 de Rajmáninov, el n.º 1 de Chopin o el de Grieg. O la guitarra del Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo.
Usa siempre la misma pieza para lo mismo: una para ponerte a estudiar o a trabajar y otra para bajar el ritmo antes de dormir. Escúchala unos minutos sentado, con los ojos cerrados, sin pedirle nada más. ¿Hace falta creer en energías para notar la diferencia? No. Basta con prestar atención y dejar que el cerebro haga la asociación.
Para seguir, lee qué se sabe de la hipnosis y la sugestión, cómo se ha puesto a prueba la telepatía en el laboratorio o cuál de las técnicas de meditación encaja contigo. Tienes más en la sección de magia blanca y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.