Las facultades psi a examen: los retos públicos, de Houdini a Randi
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
Durante un siglo, revistas, magos y asociaciones escépticas han ofrecido dinero a quien demostrara un poder paranormal en condiciones controladas. Nadie llegó a cobrarlo. La historia de esos retos enseña, sobre todo, cómo se monta una prueba que sea justa para las dos partes.
Un premio de Scientific American
En diciembre de 1922, la revista Scientific American anunció dos premios de 2.500 dólares. Uno era para la primera fotografía de espíritus hecha en condiciones de prueba; el otro, para el primer médium capaz de producir una manifestación psíquica visible. El espiritismo tenía entonces defensores tan célebres como el escritor Arthur Conan Doyle, y la revista quería saber si había algo detrás.
Para juzgarlo reunió a cinco personas: el psicólogo William McDougall, de Harvard; el físico Daniel Frost Comstock; los investigadores psíquicos Walter Franklin Prince y Hereward Carrington, y el mago Harry Houdini. Hacía de secretario un redactor de la revista, J. Malcolm Bird. El primer candidato, el médium George Valiantine, quedó descartado al comprobarse que se levantaba de su silla durante la sesión a oscuras.
Margery, la médium de Boston
El caso más largo fue el de Mina Crandon, a quien la revista presentó con el seudónimo de «Margery». Era la esposa de un cirujano de Boston, no cobraba por sus sesiones y decía canalizar a su hermano muerto, Walter. A lo largo de 1924, los miembros del comité asistieron a cerca de un centenar de sesiones en su casa: mesas que se movían, una campanilla que sonaba en la oscuridad, luces que flotaban.
Houdini llegó en julio y salió convencido de que todo era un fraude. Según él, Margery estiraba el pie para hacer sonar la campanilla. En agosto la sentó dentro de una especie de cajón que solo dejaba fuera la cabeza y las manos. Una noche apareció dentro una regla plegable; ella acusó a Houdini de haberla colocado para desacreditarla, y él lo negó. Nunca se aclaró.
El 11 de febrero de 1925, el comité le negó el premio por cuatro votos contra uno: solo Carrington la consideró auténtica. Ese verano, un grupo de profesores de Harvard la vio sacar objetos de su regazo durante una sesión, y más adelante unos biólogos concluyeron que una de sus «manos» de ectoplasma era un trozo de hígado animal tallado. Años más tarde se supo que una huella dactilar atribuida al espíritu de Walter coincidía con la de su dentista.
El millón de James Randi
El mago James Randi, nacido en Toronto, tomó el relevo en 1964 con una oferta de mil dólares para quien demostrara un poder paranormal. La cifra fue creciendo y en 1996, gracias a la donación de un empresario de internet, su fundación la elevó a un millón. En medio siglo se presentaron alrededor de mil aspirantes: zahoríes, videntes, sanadores. Ninguno superó la prueba, y en 2015 la fundación dejó de admitir candidatos.
Lo interesante eran las reglas. Aspirante y fundación acordaban por escrito, antes de empezar, las condiciones de la prueba y lo que contaría como éxito, y ese criterio tenía que poder verse sin discusión. El aspirante podía proponer cambios en esa negociación. Primero se hacían ensayos a la vista, sin ocultar nada, para comprobar que las condiciones no estorbaban a la facultad, y solo después llegaba la prueba a ciegas. En 1979, en Italia, cuatro zahoríes intentaron localizar por 10.000 dólares el agua que corría por unas tuberías enterradas. Ninguno lo consiguió.
El reto tuvo detractores. El astrónomo Dennis Rawlins, que había militado en el escepticismo organizado, lo tachó de poco sincero, y otros lo vieron más como un gesto publicitario que como un experimento.
El Proyecto Alfa: dos magos en el laboratorio
En 1979, el empresario aeronáutico James McDonnell donó 500.000 dólares a la Universidad Washington de San Luis, en Estados Unidos, para abrir un laboratorio de investigación psíquica. Lo dirigía el físico Peter Phillips, y su tema estrella era doblar cucharas con la mente. Randi les envió once precauciones, entre ellas marcar los objetos de forma permanente, seguir el protocolo al pie de la letra y limitar el número de personas en la sala.
Entre los voluntarios se presentaron dos jóvenes magos, Steve Shaw, de 17 años, y Mike Edwards, de 18, que se habían puesto en contacto con Randi por su cuenta. Con trucos sencillos lograron resultados muy superiores a los demás: cambiaban las etiquetas de las cucharas, escondían en la mano fusibles fundidos, abrían sobres sellados quitándoles las grapas. Tras una reunión de la Asociación de Parapsicología en 1981, el laboratorio endureció los controles, y sus «poderes» se esfumaron. En 1983, Randi lo contó todo en una rueda de prensa y en la revista Discover.
El laboratorio cerró en 1985. A algunos parapsicólogos el montaje les pareció una trampa poco ética, y la verdad es que dejó heridas. Pero también una lección que casi nadie discute: un científico sabe medir y un mago sabe engañar, y para examinar a alguien que podría hacer trucos conviene tener a los dos en la sala.
Cuatro condiciones de una prueba justa
- Pacta las reglas antes de empezar. Las condiciones y lo que contará como éxito se escriben y se aceptan por las dos partes; cambiarlas a mitad invalida el resultado.
- Calcula lo que daría el azar. Hay que saber de antemano cuántos aciertos saldrían por pura suerte, para no confundir una buena racha con un don.
- Que nadie en la sala conozca la respuesta. Ni el aspirante ni quien está con él deben saber cuál es el blanco, y los objetos se marcan para que no se puedan cambiar.
- Invita a alguien que sepa de trucos. Un mago detecta lo que a un científico se le escapa, como demostró el Proyecto Alfa.
¿Quiere decir todo esto que la psi no existe? No exactamente: quiere decir que, en condiciones pactadas y vigiladas, nadie la ha mostrado a demanda. Cómo se mide en el laboratorio se explica en cómo se mide de verdad la percepción extrasensorial; por qué Houdini se tomó tan a pecho a los médiums, en el contacto con los muertos, y cómo eran las reuniones que examinaba, en qué fue una sesión de espiritismo. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.