Déjà vu, fobias y sueños que vuelven: lo que responde la psicología a las pistas de otras vidas

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Los niños que dicen recordar otra vida son el argumento más citado a favor de la reencarnación, y su balance está en las pruebas de la reencarnación. Quien cree en vidas pasadas suele añadir experiencias más corrientes: la impresión de haber vivido ya un momento, un miedo que nadie sabe explicar, un don que aparece muy pronto o un sueño que se repite. Esto es lo que ha averiguado la psicología sobre cada una.

La impresión de haberlo vivido antes

En 2003, el psicólogo estadounidense Alan S. Brown publicó en la revista Psychological Bulletin una revisión de más de un siglo de estudios sobre el déjà vu. Según las encuestas que reunió, lo ha sentido alguna vez en torno al 60 % de la gente. Es más frecuente en los jóvenes y va disminuyendo con la edad, aparece más en épocas de estrés o de cansancio y lo cuentan más las personas con más estudios.

Brown agrupó las explicaciones en cuatro familias. Según la primera, dos procesos mentales que suelen ir juntos se desacompasan un instante. La segunda habla de una pequeña descarga neuronal. La tercera, de una familiaridad que viene de algo visto antes sin darnos cuenta. Y la cuarta, de una percepción que se repite porque, la primera vez, la atención estaba en otra parte. Ninguna necesita otra vida.

La pista neurológica es la más sólida. El neurólogo británico John Hughlings Jackson ya describió en el siglo XIX un «estado de ensoñación» en algunas crisis epilépticas. En 1994, un equipo del hospital Sainte-Anne de París publicó en la revista Brain el estudio de dieciséis pacientes con epilepsia del lóbulo temporal que llevaban electrodos para preparar una operación: al estimular ciertas zonas, como la amígdala o el hipocampo, varios sintieron un déjà vu. De dónde viene la expresión se cuenta en la entrada del diccionario esotérico.

Miedos que nadie recuerda haber aprendido

El psiquiatra Ian Stevenson llevó las fobias a su archivo de casos. En un artículo de 1990 contó que, de 387 niños que decían recordar una vida anterior, 141 tenían al menos una fobia, y que casi siempre coincidía con la forma en que había muerto la persona que creían haber sido: el agua en los ahogados, por ejemplo. Concluyó que pedían una explicación paranormal, y admitía que la reencarnación era solo una de las posibles.

¿De dónde sale, entonces, un miedo que nadie recuerda haber aprendido? En 1971, el psicólogo Martin Seligman propuso la idea de preparación: no tememos por igual a todo lo que puede hacernos daño. Las fobias se concentran en serpientes, arañas o alturas, peligros reales para nuestros antepasados, y casi nunca en los enchufes o los martillos, que hoy hieren más. Según Seligman, esos miedos se adquieren muy deprisa, a veces con una sola mala experiencia, y cuesta mucho borrarlos.

En 1977, el psicólogo Stanley Rachman describió tres caminos hacia el miedo: vivir algo malo, ver a otra persona asustada y oír que algo es peligroso. Un niño puede aprender a temer a los perros sin que ninguno lo haya mordido, solo por ver a su madre apartarse. En 2002, Richie Poulton y Ross Menzies añadieron un cuarto camino, sin aprendizaje: algunos miedos, como el del agua o el de las alturas, aparecen solos en la infancia, sin ninguna mala experiencia previa, y la mayoría de los niños los superan al crecer, a medida que se acercan a ellos sin que les pase nada malo. Una fobia sin causa aparente encaja mejor ahí que en otra vida.

Dicho esto, lo que más importa a quien la padece es que tiene tratamiento. Una revisión de 33 ensayos publicada en 2008 encontró que la terapia de exposición, que acerca a la persona poco a poco a lo que teme, obtiene resultados claramente mejores que no tratarse o que otras terapias.

Talentos que llegan muy pronto

Allan Kardec explicaba las aptitudes innatas como un recuerdo de lo aprendido en existencias anteriores, y los casos de niños prodigio se cuentan en niños con capacidad mental superior. La genética da otra pista. En 2014, un estudio con 10.500 gemelos suecos, dirigido por Miriam Mosing, encontró que los genes influyen a la vez en la habilidad para distinguir tonos y ritmos y en las ganas de practicar. Entre gemelos idénticos, el que había practicado más no distinguía mejor.

Sueños que se repiten

Entre la mitad y las tres cuartas partes de los adultos han tenido alguna vez un sueño recurrente. En 2022, Michael Schredl y dos colegas analizaron 676 de esos sueños en la revista Dreaming. Dos de cada tres eran negativos, y los temas más frecuentes fueron el fracaso o la impotencia y la persecución. Los negativos abundaban más en las personas con más tendencia a la inquietud y la ansiedad, lo que los psicólogos llaman neuroticismo, y los autores concluyeron que reflejan preocupaciones de la vida despierta, no escenas de otra época.

Al fin y al cabo, un sueño que vuelve habla más de quien lo sueña hoy que de quien pudo haber sido.

Con calma ante una experiencia extraña

  • Anota cuándo te ocurre y cómo estabas: el déjà vu y los sueños repetidos suelen acompañar a temporadas de cansancio, estrés o preocupación.
  • Busca primero la explicación sencilla, como algo que viste u oíste y olvidaste, un miedo aprendido en casa o una etapa difícil.
  • Consulta a tu médico si el déjà vu llega muy a menudo, con lagunas o con olores extraños, y a un psicólogo si un miedo te limita o una pesadilla no te deja descansar.

Creer en vidas pasadas es una opción espiritual respetable; estas experiencias, por sí solas, no la demuestran. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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