Regresión hipnótica a vidas pasadas (I): cómo es una sesión según quienes la practican
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
La regresión hipnótica a vidas pasadas es una sesión guiada en la que una persona, relajada y con los ojos cerrados, describe escenas que vive como recuerdos de otra existencia. Este primer capítulo cuenta cómo la describen quienes la practican y qué relatan quienes la han probado. La historia de la técnica y lo que opina de ella la psicología están en el capítulo II.
Una regresión dentro de otra
La técnica no nació buscando otras vidas. La hipnosis clínica ya practicaba la regresión de edad: llevar al paciente, con sugestiones, a un momento de su infancia para que lo recordara o lo reviviera. Según cuentan los propios regresionistas, algunos pacientes siguieron hacia atrás, más allá del nacimiento, y empezaron a hablar de otra época.
De ahí salió una práctica con nombre propio, que a finales de los años setenta ya tenía sus manuales en Estados Unidos. Cada escuela tiene hoy sus matices, y quién la ofrece y con qué garantías es otra historia. El esquema de la sesión, en cambio, se parece bastante de una consulta a otra.
La entrevista y la relajación
Todo empieza con una conversación. El terapeuta pregunta por el motivo de la visita, por la salud, por lo que la persona espera encontrar y por lo que cree. De ahí sale el tema de la regresión: un miedo concreto, una relación que pesa o la simple curiosidad.
Dicho esto, esos minutos importan más de lo que parece. Lo que se habla en ellos (qué épocas te atraen, qué has leído, qué esperas ver) es justo el material que la psicología señala como fuente de muchos relatos.
Después llega la relajación, muy parecida a la de cualquier hipnosis. Respiración lenta, músculos que se aflojan de los pies a la cabeza, una cuenta atrás. Para profundizar se usan imágenes: una escalera que se baja peldaño a peldaño, un pasillo con puertas, un jardín, un túnel de luz.
La persona no duerme. Oye todo, puede hablar y puede pedir que se pare.
El puente hacia otra época
El paso decisivo es el que los regresionistas llaman puente. La versión más conocida procede de la hipnosis clínica. En 1971, el psicólogo estadounidense John G. Watkins describió el puente afectivo, una técnica para que el paciente siguiera una emoción del presente hasta un recuerdo antiguo que tuviera la misma carga. Watkins la pensó para la infancia. La terapia de vidas pasadas la estiró mucho más lejos, y la tristeza, el miedo o un nudo en la garganta se convierten en el hilo que, según ellos, lleva a otra vida.
Otras veces el puente es solo una imagen: cruzar la puerta del fondo del pasillo, salir del túnel. Entonces llegan unas preguntas que se repiten de un manual a otro. Mírate los pies. Qué llevas puesto. Si eres hombre o mujer. Qué ves alrededor. Cómo te llaman. A partir de ahí, el terapeuta va saltando a los momentos importantes de esa vida.
En los años setenta, la psicóloga estadounidense Helen Wambach llevó el método a sesiones de grupo. Pedía a los participantes que se situaran en una época concreta, entre el 2000 antes de Cristo y el siglo XX, y que describieran su ropa, su comida, las monedas o los cubiertos. Lo contó en Reliving Past Lives («Revivir vidas pasadas», 1978).
La muerte, el después y la vuelta
Muchas sesiones acompañan a la persona hasta la muerte del personaje. Algunas siguen más allá, hasta lo que se presenta como un estado entre dos vidas. El hipnoterapeuta estadounidense Michael Newton hizo de esa etapa su especialidad y reunió casos así en Journey of Souls («El viaje de las almas», 1994).
La vuelta se hace despacio. El terapeuta cuenta hacia arriba, sugiere que la persona regrese al presente con calma y le pide que abra los ojos cuando esté lista. Después se comenta lo vivido y se busca su relación con el motivo de la consulta.
Lo que cuentan quienes lo han vivido
Los relatos cambian mucho de una persona a otra. Hay quien ve escenas nítidas, como una película, y quien solo percibe destellos sueltos que va hilando mientras habla. Unos lo viven desde dentro, en primera persona; otros, como espectadores de una historia ajena. Los libros de los propios regresionistas dan mucha importancia a la emoción que aparece en la sesión, y esa intensidad es lo que más convence a quien la vive.
Lo que no ha encontrado la ciencia son pruebas de que estas sesiones curen nada ni de que lo que aparece en ellas sea un recuerdo real. Por eso no sustituyen al médico ni al psicólogo, como explica qué es la hipnosis y qué dice la ciencia.
Graba la sesión y compara después
¿Te tienta probarla? Pide permiso para grabarla de principio a fin. Así podrás escuchar después qué preguntó el terapeuta, qué sugirió y en qué momento, y separar lo que salió de ti de lo que te propusieron. Es la mejor defensa contra la sugestión, que actúa sin que nadie lo note.
Al terminar, apunta lo que viste antes de buscar nada en internet, y compara luego con calma. Un nombre, una calle o una fecha que aparecen en una novela que leíste de joven no prueban otra vida: prueban la memoria. Al fin y al cabo, un relato que no se puede contrastar se queda en eso, en un relato.
Y si lo que te lleva a la consulta es una fobia, una angustia o un duelo, empieza por un médico o un psicólogo. Para seguir, repasa las pruebas que se citan a favor de la reencarnación. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.