Las pruebas de la reencarnación: qué se cita a favor y qué responde la ciencia

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Quien defiende que volvemos a nacer suele apoyarse en tres clases de pruebas: niños que dicen recordar otra vida, recuerdos que surgen bajo hipnosis y experiencias cercanas a la muerte. Aquí tienes un balance de lo que aporta cada una y de lo que contesta la ciencia. La historia de la creencia, de la India a la teosofía, ya está contada en la reencarnación, una idea antigua.

Los niños de la Universidad de Virginia

Es la prueba que más se toma en serio. El psiquiatra Ian Stevenson empezó a reunir casos en los años sesenta, publicó en 1966 Twenty Cases Suggestive of Reincarnation («Veinte casos que sugieren la reencarnación») y fundó en la Universidad de Virginia el departamento que hoy se llama División de Estudios Perceptivos, que guarda más de 2.500 expedientes.

El patrón se repite. Un niño de entre dos y cinco años empieza a hablar de otra familia, de otro pueblo y a menudo de cómo murió. Hacia los siete años, esos recuerdos se apagan. El investigador entrevista a la familia, anota lo que el niño dice y busca a una persona fallecida que encaje.

Uno de los casos más citados es el de Imad Elawar, un niño druso de Kornayel, en el Líbano. Stevenson llegó en marzo de 1964, cuando Imad tenía unos cinco años, y escribió sus afirmaciones antes de visitar Khriby, el pueblo que el niño mencionaba. Según Stevenson, casi todas coincidían con la vida de un vecino de allí ya fallecido, Ibrahim Bouhamzy.

El astrónomo Carl Sagan, poco amigo de lo paranormal, incluyó en El mundo y sus demonios (1995) estos relatos infantiles entre las tres afirmaciones del campo que, a su juicio, merecían un estudio serio. Añadía que no creía que fueran ciertas.

Lo que responden los críticos

El filósofo Leonard Angel revisó en 1994 el caso Elawar y sostuvo que la identificación se forzó: algunas frases del niño se interpretaron después para que encajaran con Ibrahim. Stevenson respondió que la crítica tergiversaba los datos, y el debate sigue abierto.

Hay objeciones más generales. Los cuatro volúmenes de casos que Stevenson publicó entre 1975 y 1983 están dedicados a la India, Sri Lanka, el Líbano y Turquía, y Tailandia y Birmania: lugares donde la reencarnación forma parte de la fe común y donde una familia puede reconocer a un difunto en lo que dice un niño. Él contestó con un libro de casos europeos en 2003. Sus críticos señalan también que muchas veces las dos familias habían tenido contacto antes de que nadie lo anotara, un punto que se explica en las marcas de nacimiento y otros términos del diccionario.

Y queda la pregunta de fondo: la ciencia no conoce ningún mecanismo por el que un recuerdo pase de un cerebro que muere a otro que nace.

Las regresiones, descartadas por los dos lados

Los relatos que aparecen bajo hipnosis pesan poco en este balance. La psicología los explica por recuerdos olvidados que vuelven, por la sugestión y por lo que la persona espera encontrar. Hasta la institución de Stevenson rechaza la regresión hipnótica como método.

Experiencias cercanas a la muerte

El médico y filósofo Raymond Moody acuñó la expresión en 1975, en Vida después de la vida. Hablaba de túneles, luces, encuentros con seres queridos y la sensación de ver el propio cuerpo desde arriba.

Esos relatos se han estudiado también en hospitales, con pacientes reales. En 2001, la revista médica The Lancet publicó el trabajo del cardiólogo neerlandés Pim van Lommel con 344 pacientes reanimados tras una parada cardiaca en diez hospitales: 62 de ellos, el 18 %, contaron una experiencia de este tipo.

¿Salen de verdad del cuerpo? Para comprobarlo, los estudios AWARE, dirigidos por el médico Sam Parnia y publicados en 2014 y 2023, colocaron en salas del hospital imágenes que solo se veían desde el techo. Ningún paciente supo decir cuál era.

Dicho esto, aunque esas experiencias demostraran que la conciencia sobrevive un tiempo al cerebro, no dirían nada sobre volver a nacer en otro cuerpo. Son otra pregunta.

Pon a prueba un caso de vidas pasadas

Cuando leas o escuches un caso, recórrelo con estos cuatro pasos:

  1. Busca las notas previas. Pregunta si lo que decía el niño se escribió antes de identificar a la persona fallecida. Si no, la memoria de todos rellena huecos.
  2. Pregunta por los contactos. Averigua si las familias se conocían o si el niño pudo oír hablar del difunto en casa, en el mercado o en la escuela.
  3. Separa la vivencia de la prueba. Una regresión o una experiencia cercana a la muerte pueden cambiarle la vida a alguien sin demostrar nada sobre otras vidas.
  4. Respeta la creencia y pide datos para el hecho. Creer en la reencarnación es una opción espiritual legítima; presentarla como algo comprobado es otra cosa.

Si el tema te toca de cerca porque has perdido a alguien, recuerda que el duelo se acompaña: hablarlo con los tuyos o con un psicólogo ayuda. Para seguir, lee qué es la hipnosis y qué dice la ciencia. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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