Terapia de vidas pasadas: qué ofrece, qué dicen los expertos y qué riesgos tiene
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
La terapia de vidas pasadas se anuncia como una manera de resolver problemas de hoy buscando su origen en otra existencia. Se ofrece en consultas, centros de bienestar y talleres, casi siempre con hipnosis. Aquí tienes quién la ofrece, qué promete, qué dicen las autoridades sanitarias y cómo reconocer una oferta que no te conviene.
Del libro a la consulta
La idea de usar las supuestas vidas anteriores como terapia se abrió paso en Estados Unidos a finales de los años setenta. En 1978, Morris Netherton publicó con Nancy Shiffrin Past Lives Therapy («Terapia de vidas pasadas»), y ese mismo año salieron los libros de la psicóloga Edith Fiore y de Helen Wambach. En los ochenta, Roger Woolger la mezcló con técnicas corporales y de psicodrama. El gran altavoz llegó en 1988 con Muchas vidas, muchos maestros, del psiquiatra Brian Weiss, cuya historia está en el capítulo II de la regresión hipnótica.
Hoy la ofrecen hipnoterapeutas, coaches, terapeutas holísticos y también algunos psicólogos y médicos. Existen asociaciones internacionales, como EARTh (Earth Association of Regression Therapy), fundada en 2006 para fijar normas comunes entre sus miembros, y escuelas que expiden sus propios diplomas.
Eso sí, en España ninguno de esos diplomas habilita para ejercer una profesión sanitaria.
Lo que promete
La publicidad suele presentarla como un atajo. El miedo a las alturas vendría de una caída en otra vida; un dolor de espalda sin causa médica, de una herida antigua; una pareja que se repite, de una cuenta pendiente con la misma alma. Weiss, en un libro posterior, la presentaba como ayuda contra el sobrepeso, las adicciones o los problemas de pareja.
Cuando se les piden pruebas, muchos terapeutas cambian de terreno: no importaría que la historia sea real, porque funciona como una metáfora que ayuda a soltar una emoción. ¿Y si es solo una metáfora? Entonces quien paga debería saberlo antes de empezar. Es lo que plantea Gabriel Andrade en un artículo de 2017 sobre la ética de esta terapia, publicado en una revista de ética médica: como la reencarnación no está probada, el paciente no puede dar un consentimiento informado de verdad.
Qué dicen las autoridades sanitarias
En España, la respuesta es oficial. El 28 de febrero de 2019, los ministerios de Sanidad y de Ciencia presentaron una primera lista de 73 técnicas clasificadas como pseudoterapias, y la «terapia regresiva» estaba en ella. El criterio era sencillo: para ninguna de esas 73 se había encontrado, entre 2012 y 2018, un ensayo clínico aleatorizado, una revisión sistemática o un metaanálisis que la evaluara.
El plan del Gobierno explicaba el motivo de fondo. Quien usa una pseudoterapia en lugar de un tratamiento eficaz abandona lo que sí funciona, y quien la combina con él puede sufrir interacciones que nadie ha previsto.
Los psicólogos, por su parte, piden fijarse en quién está detrás. En marzo de 2020, el Consejo General de la Psicología de España difundió unas pautas para detectar a pseudoterapeutas y falsos psicólogos. La información sobre un servicio debe ser veraz y no confundir; quien ejerce debe tener la titulación oficial y cumplir el código deontológico, y las sospechas se pueden comunicar al colegio profesional.
Los riesgos
El primero son los recuerdos falsos. Una sesión puede dejar a alguien convencido de una escena que nunca ocurrió, y esos recuerdos fabricados se sienten tan reales como los verdaderos. Para Andrade es el otro gran problema ético de la técnica, porque choca con el principio médico de no hacer daño.
El segundo es emocional. Revivir una muerte violenta o un abandono, aunque sea imaginado, remueve mucho, y no todos los que dirigen estas sesiones están formados para atender a quien sale de ellas angustiado.
El tercero es el más serio: dejar o retrasar un tratamiento. Un dolor que se atribuye a otra vida puede tener una causa que un médico sabría ver a tiempo.
Y queda el de la culpa. Explicar una enfermedad o una relación difícil por lo que uno habría hecho antes de nacer carga a la persona con un peso que no le corresponde. La verdad es que esa lectura convierte una creencia en un reproche.
Cinco señales de que conviene marcharte
- Te promete curarte. Ninguna terapia de vidas pasadas ha demostrado curar una enfermedad, una fobia o una adicción. Quien lo dice ofrece lo que no puede dar.
- Te pide dejar tu tratamiento. Un profesional serio nunca te dirá que abandones la medicación ni la consulta de tu médico o de tu psicólogo.
- Explica tu problema antes de escucharte. Cuando en la primera cita ya te dicen quién fuiste y qué te pasó, la historia la ha puesto otro.
- Te vende un paquete cerrado. Desconfía de los bonos de muchas sesiones pagadas por adelantado y de los cursos para hacerte terapeuta en un fin de semana.
- No puedes comprobar su titulación. Pregunta si es psicólogo o médico y compruébalo en el registro de su colegio o del organismo que da las licencias en tu país.
Ante cualquier problema de salud, físico o emocional, lo primero es un médico o un psicólogo. Para seguir, lee cómo elegir bien a quien te hipnotice o qué dicen las tradiciones de las relaciones con asuntos pendientes de otras vidas. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.